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El Gobierno quiere que los autónomos paguen el gasto de Defensa

La subida, que las organizaciones de autónomos han calificado de hachazo, puede movilizar a uno de los colectivos productivos del país, en unos momentos especialmente difíciles para el Ejecutivo

La ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz.EP

La ministra de Sanidad, Mónica García pidió ayer «reevaluar la propuesta del Gobierno sobre los autónomos». Ahora llaman propuesta al hachazo –es la expresión que utilizan los propios autónomos– más espectacular a los trabajadores de los últimos años. Dice la ministra que «en las cuotas de autónomos tenemos que empezar a hacer que pague el que más gana, siempre por arriba, y que no recaiga siempre en las rentas más bajas». Otra tontuna pues nunca se han subido los impuestos en esta legislatura a los que más ganan sino precisamente a las rentas más bajas. Remató diciendo que no se puede defender desde un «punto de vista de progresividad o progresista» –ojo a la matización– el sablazo que el Gobierno quiere meter a los autónomos. Y todo lo dijo antes de lo que llaman en su partido Más Madrid la 'cumbre de Otoño'. Por si acaso.

Antes de la cumbre también se refirió a la opa del BBVA al Sabadell. Dijo –¡cómo no!– que su fracaso era una «buena noticia», pero fue más allá. Manfiestó que «eventos –sí eventos– de esta magnitud no pueden volver a pasar; no puede volver a pasar que haya intereses particulares que se interpongan y que tengan en vilo a todo un país, una economía y a todo el mercado durante un año y medio». Y subrayó el esfuerzo del Gobierno para evitar una opa, que ponía en riesgo la ‘descentralización’ bancaria: «Es una buena noticia que hay que celebrar, esa descentralización de las entidades bancarias que no nos lleven a riesgos que ya hemos visto en un pasado». Ya conocíamos los problemas que tenía en Sanidad, pero si la nombran ministra de Economía vamos a disfrutar un rato.

El caso es que ya sabemos que el Gobierno necesita recaudar dinero para llegar a ese 5 % del PIB que tiene que destinar a Defensa y cumplir con los compromisos de la OTAN y de Trump. E intuíamos –como siempre ha hecho el ejecutivo de Pedro Sánchez– que iba a ser de nuevo la clase trabajadora la que pagara este desgobierno presupuestario.

Hay que recordar a este respecto que lo del 5 % en Defensa no es una manía de la OTAN, ni tampoco de Donald Trump. Sánchez se comprometió a ese gasto en la pasada cumbre del mes de junio, y si pensó que en esas reuniones multilaterales se puede decir una cosa y hacer la contraria –como hace en España– estaba equivocado. Por eso la pregunta del presidente de los Estados Unidos a los líderes que le acompañaban en la cumbre egipcia de Sham el Seij, sobre si ya habían convencido a Sánchez de poner al día su gasto en Defensa no era retórica ni tampoco una gracia de las que repite con tan poca gracia. Era un recordatorio de que los compromisos se cumplen. Ni más ni menos. Trump sabe que España ha sido el últimos de los aliados de la OTAN en llegar al 2 % en Defensa y por eso vino la amenaza de poner nuevos aranceles a nuestro país si no cumplía con lo pactado. Y todo delante de testigos y sin ninguna cumbre bilateral por medio. Solución: palo a los autónomos.

Dos años después, Saiz se ha pasado por ahí la promesa de Escrivá de no subir las aportaciones

La propuesta de la semana pasada de subir las cuotas de los autónomos a la Seguridad Social para los próximos tres años es un gran golpe para los que trabajan por cuenta propia. El Gobierno anunció que habría aumento de las tarifas ya en 2026 para todos los que tributen por ese régimen. No para los que más ganen o tengan mayores ingresos, sino para todos. De nada servía ya la promesa en 2023 de José Luis Escrivá, entonces Ministro de la Seguridad Social, de que el cambio de sistemas de módulos basado en los ingresos en ningún caso implicaría una subida de las aportaciones a la Seguridad Social. Dos años después, su sucesora Elma Saiz se lo ha pasado por ahí. Siguen las mentiras.

El Ministerio de Seguridad Social ha propuesto subir las cotizaciones de los autónomos entre un 4 % y un 35 %, un aumento que se traduciría en incrementos de entre 11 y 206 euros al mes a partir del próximo mes de enero. La subida, que las organizaciones de autónomos han calificado de hachazo, puede movilizar a uno de los colectivos productivos del país, en unos momentos especialmente difíciles para el Gobierno.

Estoy más que seguro de que volveremos a ver al grupo que votó contra la reducción de la jornada laboral de nuevo en acción

Tampoco está el horno para bollos. El 80 % de los autónomos decidieron en su día tributar –con el anterior modelo– por la base mínima. Y los autónomos además de pagar y no tener más vacaciones que las justas, también votan. Estoy más que seguro de que volveremos a ver al grupo que votó contra la reducción de la jornada laboral de nuevo en acción. Y a PP y Vox esta vez no sólo se sumarán los independentistas de Junts sino también algunos partidos más. Recordemos que ya en pleno debate parlamentario sobre la reforma laboral, Miriam Nogueras, portavoz de Junts, reprochó al Yolanda Díaz su política social dañina para las pymes y autónomos. Pues bien, Nogueras no había visto ni la mitad. Y me malicio que el PNV –que debe hacer algo más que meterse con Ayuso– escuchará a sus amigos empresarios y autónomos vascos. Por la cuenta que le trae.

Pero tampoco acaba ahí la cosa. Dentro de Sumar –ya hemos visto que Más Madrid se desmarcaba ayer en su cumbre como ya lo hizo en el Congreso– corre peligro la unidad del partido y no está Sánchez para soportar nuevas críticas, como ya las tuvo a la ministra de la Vivienda, Isabel Rodríguez. Ni tampoco votaciones en contra. Y si Sumar se complica, Unidas Podemos hará lo propio.

Así las cosas ya solo falta que el Gobierno presente los Presupuestos, las Cuentas de 2026. Dicen que lo van a hacer. Siempre le quedará a Sánchez el recurso de decir que el incremento del gasto en Defensa es el gasto más social de lo más social de la historia. O que los autónomos ya no son sociales sino marcianos. Pero, sinceramente, hay cosas que no se las puede creer ni el que asó la manteca.