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La semana económicaJordi Benítez

Claves para entender los cambios en la cúpula de El Corte Inglés

La presidenta sustituye al consejero delegado para enfocar su nuevo plan de crecimiento

La presidenta Marta Álvarez, en la última junta de accionistas con el recién destituido Gastón Bottazzini y el consejero secretario, José Ramón de Hoces.El Corte Inglés

El argentino Gastón Bottazzini fue nombrado consejero delegado de El Corte Inglés en julio de 2024 en medio de todo tipo de alabanzas hacia su figura. Ex consultor de McKinsey, fue consejero delegado de Fallabella, el negocio más parecido a El Corte Inglés en Iberoamérica. Parecía la persona más idónea para acompañar a la presidenta Marta Álvarez en la dirección de la empresa, pero no ha sido así.

Bottazzini fue despedido el miércoles, algo más de un año después de su nombramiento, después de meses de discrepancias con la presidenta, que al final se hartó y lo echó. El cambio de ejecutivos es algo normal también en otras empresas.

Bottazzini fue despedido el miércoles como consejero delegado después de meses de discrepancias con la presidenta

Álvarez acumula tres consejeros delegados desde el año 2019, y en medio hubo una comisión ejecutiva encabezada por ella, que dirigió la compañía durante dos años. El Corte Inglés se ha gastado 58 millones desde el año 2019 en despidos de consejeros y altos directivos.

Parece claro que a la presidenta le cuesta encontrar una mano derecha. Fuentes conocedoras de la compañía hablan de que muestra una postura de gran autoridad en su dirección de la empresa, y de que hasta el momento no consigue rodearse de un equipo directivo que le satisfaga.

Álvarez dirige la compañía con mano firme, y quienes la siguen, resaltan al menos un par de errores importantes en su etapa de gestión. El primero es echar abajo un acuerdo con una gran empresa de comercio electrónico referente a la distribución que se gestó después de la pandemia, un momento en el que Amazon arrasó a El Corte Inglés en la venta online.

El segundo tiene que ver con la salida a Bolsa, que los accionistas aún no han decidido y que supondría una entrada de recursos en la compañía, pero también una posible amenaza para el control de la firma.

La presidenta tiene a su favor al consejo de administración, que es de los mejor pagados de España. Sus miembros cobran en torno a 600.000 euros. Con esos emolumentos, parece difícil llevar la contraria.

Marta Álvarez tiene por delante muchos problemas que resolver para sacar adelante su empresa. Entre otros, tendrá que ver qué hace con un porcentaje importante de plantilla que es mayor y posee sueldos altos.

Los últimos resultados económicos fueron buenos, pero el gobierno de la compañía debe mejorar

De momento, los últimos resultados que presentó El Corte Inglés fueron buenos. En el ejercicio 2024-25, que se cerró en febrero y se dio a conocer en junio, facturó 16.675 millones de euros –menos de la mitad que Mercadona, la empresa que más factura en España–. Registró un ebitda (beneficios antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones) de 1.209 millones de euros y un beneficio neto de 512 millones. No solo son cifras superiores a las del año anterior. Están muy por encima de las registradas entre 2011 y 2017, cuando el ebitda no llegó a los 1.000 millones, y desde luego del año de la pandemia, 2020, cuando se hundió a 120 millones de euros.

Los ingresos aún están por debajo de los 18.000 millones de euros que El Corte Inglés facturaba en el año 2018, pero hacen pensar que se está recuperando tras unos años muy duros.

Expertos del sector ven retos en la gobernanza y una aparente resistencia al cambio en esta inestabilidad y en la dificultad para consolidar un equipo directivo estable en El Corte Inglés. Con los últimos movimientos, Marta Álvarez refuerza su control personal sobre la gestión, consolidando la concentración de poder familiar y evidenciando la dificultad de la apertura del grupo a incorporar talento externo capaz de liderar la transformación que necesita.

Al volver a la casilla de salida, queda la duda de si el plan estratégico a 2030 que se había trabajado con Bottazzini al frente sigue en pie, o en qué forma se va a cambiar. La compañía había previsto invertir 3.000 millones hasta ese año para remodelar sus tiendas, expandir sus negocios y ampliar sus capacidades logísticas y tecnológicas.

El Corte Inglés ha conseguido bajar su deuda, que era su gran amenaza, vendiendo edificios y negocios como Informática El Corte Inglés. Mientras tanto, se enfoca en una estrategia más dirigida que antes al segmento de clientes medio-alto que recuerda cada vez más a la del Harrods inglés, famoso por su selección amplia de productos de gama alta y servicios exclusivos.

Se ve claramente por el modo en el que están actuando con sus grandes almacenes: se centran en los que realmente crecen, van bien y les hacen ganar dinero (Castellana, Serrano y Pozuelo en Madrid, Marbella o Lisboa, entre otros), y el resto van viendo si los van reduciendo, eliminando o vendiendo.

La digitalización es la gran asignatura pendiente de El Corte Inglés

La digitalización es la gran asignatura pendiente de El Corte Inglés. Lleva al menos diez años trabajando en ello, y de momento ha conseguido situarse el segundo en comercio electrónico según rankings como el de la OCU.

Otra asignatura pendiente, según expertos del sector, es atraer a la gente joven. «El gran problema que tiene El Corte Inglés es que las generaciones jóvenes, los millennials (nacidos aproximadamente entre 1981 y 1996) y los Z (entre 1997 y 2012), no le ven como un referente al que ir a comprar moda», señala un especialista. Últimamente, han hecho un esfuerzo lanzando una iniciativa para atraer a la generación Z con marcas jóvenes, y en la empresa están contentos con lo que van consiguiendo.

Más allá de este reto con los jóvenes, El Corte Inglés tiene un activo grandísimo en España: es el único destino multimarca importante que queda a nivel nacional. Cualquier marca extranjera que quiera entrar en nuestro país sabe que el modo natural de hacerlo es a través de El Corte Inglés.

Es algo muy importante de cara al turismo de compras que tanto está creciendo en El Corte Inglés. Fuera de España saben que el punto de destino del lujo en Madrid es El Corte Inglés, y de hecho El Corte Inglés trata muy bien a los turistas extranjeros; sobre todo, a los chinos. Tiene unos servicios de información específicos en chino, con personal chino, y trata muy bien a los agentes y guías turísticos. Les incentivan para que les lleven turistas extranjeros. Chinos, rusos, japoneses, estadounidenses saben que El Corte Inglés es el gran almacén de lujo que hay que visitar.

El Corte Inglés sigue creciendo y va en la buena línea, aunque es evidente que está cambiando. Se hace más pequeño (con menos centros), está más centrado en su negocio, y han variado algunas de las que habían sido sus señas de identidad. Los despidos que se ha visto obligado a hacer (unos 13.000 desde el año 2020) se han traducido en una atención al cliente que en ocasiones ya no es tan exquisita como antes. Las garantías tampoco son las mismas en algunos casos. Con los electrodomésticos, por ejemplo, hace unos años se compraba un frigorífico en El Corte Inglés y sus técnicos lo traían, lo instalaban, y, si no funcionaba, se lo llevaban y lo arreglaban, pagando un poco más. Ahora se compra el electrodoméstico en El Corte Inglés, ellos lo piden a una plataforma cobrándoles una comisión, y los de esta plataforma lo instalan. No hay ya esa garantía tan clara de El Corte Inglés.

Aun así, su marca sigue generando mucha confianza, y bajo ese paraguas venden viajes, seguros o fondos de inversión. El Corte Inglés busca consolidar su resurgir, y para lograrlo será importante conseguir una estabilidad en el equipo directivo. El nuevo está formado por Santiago Bau, que ha sido nombrado director general con responsabilidades directas sobre todos los negocios del grupo, además del área corporativa y financiera; Rafael Díaz Yeregui, vicesecretario del Consejo, que ha sido nombrado secretario general de la compañía, con rango de director general y asume las direcciones de asesoría jurídica, sostenibilidad y recursos humanos. Ambos reportarán a la Comisión de Seguimiento del Consejo de Administración, presidida por Marta Álvarez, e integrada por Cristina Álvarez y José Ramón de Hoces como vocales.