La herencia puede convertirse en una ruina. Conviene estar bien asesorado para gestionarla.
Herencias
Si renuncio a la herencia de mis padres, ¿esta pasa a mis hijos? La abogada Laura Lobo da la respuesta
La letrada aclara una de las dudas más habituales en materia sucesoria y explica en qué casos los descendientes podrían recibir la herencia
La abogada de familia y herencias Laura Lobo ha abordado en un vídeo difundido en Instagram una de las preguntas más frecuentes en el ámbito del Derecho sucesorio: qué ocurre cuando una persona renuncia a la herencia de sus padres y si esa renuncia implica que la parte correspondiente pase automáticamente a sus hijos.
La respuesta, según explica la propia Lobo, es clara y tajante. «Si tú renuncias a la herencia de tus padres, estás renunciando para ti y para toda tu estirpe, es decir, para ti, para tus hijos y tus descendientes». De este modo, la renuncia no afecta solo al heredero directo, sino que se extiende a toda su línea sucesoria.
La renuncia no beneficia a los hijos, salvo excepción
La abogada subraya que, como regla general, «si renuncias a la herencia de tus padres, no lo reciben tus hijos», salvo que exista una previsión expresa en el testamento. Es decir, la única vía para que los descendientes puedan heredar en lugar del progenitor que renuncia es que el causante lo haya previsto de forma concreta.
En este sentido, Lobo matiza que «a través del testamento es posible incluir una cláusula en virtud de la cual, si tú renuncias a la herencia de tus padres, esta herencia pasaría a tus hijos». Sin embargo, si esa cláusula no existe o si directamente no hay testamento, la renuncia implica que la herencia no se transmite a los descendientes.
El derecho de acrecer, clave en estos casos
Ante la pregunta de quién recibe entonces esa parte de la herencia, la letrada introduce el concepto del derecho de acrecer. Este mecanismo jurídico se aplica cuando varias personas del mismo grado están llamadas a una misma porción hereditaria.
«Este derecho permite que si son varias personas del mismo grado y que estén llamadas a la misma porción de la herencia, si uno de ellos renuncia, su parte acrecerá a las del resto», explica. En la práctica, esto significa que la porción del heredero que renuncia se reparte entre los demás coherederos.
El ejemplo más habitual, según detalla, se da entre hermanos. «Si hay varios hermanos y uno renuncia, su parte se entrevivirá en los otros hermanos», precisa.
Un testamento personalizado
La reflexión final de la abogada pone el foco en la planificación sucesoria. Lobo insiste en que «es importante hacer un testamento» para poder valorar si interesa o no que, en caso de renuncia, la herencia pase a los descendientes.
Esta decisión, señala, debe analizarse en función de la situación concreta y de los motivos que llevan a renunciar a una herencia, siempre dentro de un testamento adaptado a cada caso. El marco legal permite opciones, pero solo si se dejan previstas de forma expresa.
Así, la renuncia hereditaria no es un acto neutro ni automático en sus consecuencias y puede tener efectos que se extienden más allá de quien la formaliza. El diseño previo del testamento marca, en última instancia, el destino de la herencia.