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José Manuel Cansino

¿Cuánto dinero repatrían los inmigrantes?

En una economía globalizada los flujos financieros internacionales son mucho mayores que los flujos laborales. Los residentes nacionales poseen grandes volúmenes de activos y pasivos financieros en el exterior

La inmigración ocupa un espacio notable en el debate público. A los problemas que ocasiona su llegada irregular o falta de acomodamiento al marco cultural de los países receptores se le atribuye, a menudo de manera poco rigurosa, el auge extendido de las opciones políticas ubicadas en la derecha extrema o derecha social. En este artículo analizamos únicamente una de sus implicaciones económicas; la repatriación de rentas a sus países de origen.

El registro contable más sistematizado –que no perfecto– de las remesas de los inmigrantes se realiza en la balanza de rentas primarias; una de la sub balanzas de la Balanza de Pagos de cada país. En la balanza de rentas primarias se registran los ingresos del trabajo de los nacionales empleados en el resto del mundo y los pagos realizados a no nacionales que prestan sus servicios en el país. También registra las rentas generadas por los activos y pasivos financieros (por ejemplo, los dividendos de acciones), intereses de préstamos, alquileres, etc. El signo negativo de esta sub balanza significa que en ese país sale más dinero del que entra por estos conceptos. El signo positivo indica lo contrario.

Los diez países del mundo con más población inmigrante censada son Estados Unidos (∼52 millones), Alemania (∼17 M), Arabia Saudí (∼13 M), Rusia (∼12 M), Reino Unido (∼9,3 M), España, Canadá y Emiratos Árabes (con unos 8 M cada uno), Francia y Australia con más de 7 M cada uno.

Sin embargo, a pesar de que intuitivamente pueda parecer lo contrario, el saldo de la sub balanza de rentas primarias no es negativo en todos estos países. La situación es muy diferente según el caso.

Medidos en dólares estadounidenses, Alemania registra un fuerte superávit en esta sub balanza; una cifra que ronda el medio billón de dólares anuales. EE.UU. también registra un importante superávit próximo a los 200.000 millones de dólares anuales a pesar de ser el primer país receptor de inmigración. Para Francia la cifra ronda los 50.000 millones de dólares.

En el polo opuesto aparecen países como Reino Unido o Australia. El primero tiene un flujo neto de salida de rentas anualmente de más de 66.000 millones y, el segundo, de más de 13.000. Canadá le sigue a escasa distancia. España también registra un saldo negativo de unos 2.600 millones de dólares. Para Rusia y los Emiratos Árabes es difícil disponer de datos.

A la radiografía anterior hay que darle otra vuelta pues, pese a que habitualmente se tienda a pensar que las remesas de emigrantes son la partida más importante de la balanza de rentas, no es así. Esto explica algunas de las cifras anteriores.

En la balanza de rentas primarias, la partida que habitualmente tiene mayor valor –tanto en países avanzados como emergentes– es la correspondiente a las rentas que generan las inversiones (investment incomes) que los residentes en el país poseen en el extranjero.

Dentro de esta categoría se incluyen los intereses recibidos (procedentes de la deuda pública y privada adquiridas en terceros países), los dividendos cobrados por participaciones en empresas extranjeras, la reinversión de beneficios (especialmente los de multinacionales que operan fuera del país donde reside la empresa matriz) y, en general, otras rentas de la propiedad.

En una economía globalizada los flujos financieros internacionales son mucho mayores que los flujos laborales. Los residentes nacionales poseen grandes volúmenes de activos y pasivos financieros en el exterior. Las multinacionales generan beneficios en múltiples jurisdicciones y los repatrían o reinvierten. A lo anterior hay que añadir que los pagos de intereses de deuda entre países son muy significativos.

Con todo y teniendo claro que la principal partida de movimientos de fondos por concepto de rentas primarias corresponde a los rendimientos de las inversiones, las remesas enviadas por los inmigrantes a sus países de origen no son para nada irrelevantes. Con datos del Banco Mundial publicados en 2023, las principales remesas de los seis países para los que se publicaron los datos, de mayor a menor procedieron de EE.UU., Alemania, Arabia Saudita, Reino Unido, Francia y España. Las magnitudes varían en un rango que va desde los 79.000 millones de dólares procedentes de EE.UU. a los 10.000 millones que salieron de España. En nuestro caso los destinos principales fueron Marruecos, Colombia, Venezuela, Rumanía y Ecuador.

  • José Manuel Cansino. Catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Sevilla, profesor de San Telmo Business School y académico de la Universidad Autónoma de Chile / @jmcansino