Dos pensionistas pasean por Alcalá de Henares.
Un jubilado de Vizcaya cobra casi 800 euros más al mes que uno de Orense
El mapa de las pensiones revela una brecha territorial ligada al empleo y a las cotizaciones acumuladas durante décadas
Un jubilado de Vizcaya cobra, de media, casi 800 euros más al mes que uno de Orense. Esta brecha resume las profundas desigualdades territoriales que refleja el mapa de las pensiones de jubilación.
La provincia vasca encabeza el ranking nacional con una pensión media de 1.873 euros mensuales, seguida de Álava (1.858 euros) y Guipúzcoa (1.788 euros). Junto a ellas se sitúan Navarra (1.694 euros), Madrid (1.734 euros) y Asturias (1.779 euros), todas claramente por encima de la media nacional, situada en 1.513 euros.
En el extremo opuesto aparecen varias provincias del interior y del noroeste. Orense registra la pensión media de jubilación más baja de España, con 1.087 euros, seguida de Lugo (1.180 euros), Almería (1.242 euros), Cáceres (1.256 euros) y Jaén (1.256 euros). En estos territorios, la pensión media se sitúa entre un 15 % y un 30 % por debajo de la media nacional.
Las pensiones de jubilación más elevadas se concentran en el norte industrial y en grandes áreas urbanas, mientras que las más bajas predominan en provincias con menor densidad de población, envejecimiento acusado y menor dinamismo económico. El mapa no presenta excepciones relevantes y dibuja una España claramente dividida en términos de renta en la jubilación.
Las diferencias también se observan dentro de las propias comunidades autónomas. En Galicia, Coruña y Pontevedra se aproximan a la media nacional, frente a Lugo y Orense, muy por debajo. En Castilla y León, Valladolid supera con claridad a Zamora, y en la Comunidad Valenciana la provincia de Valencia presenta una pensión de jubilación sensiblemente mayor que Alicante.
A diferencia de la pensión media total –que incluye también prestaciones de orfandad, incapacidad permanente o viudedad–, la pensión de jubilación refleja de forma más directa la trayectoria laboral y las bases de cotización acumuladas durante décadas. Por eso, las diferencias que muestra el mapa no responden a particularidades normativas entre territorios, sino al tipo de empleo.
Provincias como Álava, Vizcaya, Guipúzcoa o Navarra concentran las pensiones de jubilación más elevadas porque acumularon carreras laborales largas, salarios altos y cotizaciones estables, muy ligadas a la industria y al empleo cualificado. En estos territorios, la jubilación es la prolongación lógica de un mercado laboral sólido. En el caso de Asturias, se ve afectado por el peso de las jubilaciones del sector minero, tradicionalmente más elevadas que las de otros ámbitos productivos.
En el extremo opuesto, provincias como Orense, Lugo, Cáceres o Jaén reflejan el impacto de un empleo más frágil, con mayor peso del sector agrario, la temporalidad y los salarios bajos, además de trayectorias laborales intermitentes. El resultado son pensiones de jubilación sensiblemente inferiores.
Diferencias por cuantías
Estas desigualdades territoriales se producen también en los tramos de cuantía de las pensiones de jubilación. Casi la mitad de los jubilados cobra por debajo del salario mínimo interprofesional, actualmente fijado en 1.184 euros mensuales.
En total, alrededor del 49 % de las pensiones de jubilación se sitúan por debajo del SMI. Más de un 31 % no alcanza siquiera los 900 euros al mes, mientras que cerca de uno de cada cuatro jubilados percibe una pensión comprendida entre 800 y 1.100 euros. En el extremo inferior, más de 120.000 pensionistas cobran menos de 250 euros mensuales.