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La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, en el CongresoAlberto Ortega - Europa Press

La otra cara de la reforma laboral: los despidos por no superar el periodo de prueba se han multiplicado por cinco

Han pasado de extinguirse 124.899 de este tipo de contratos en 2019 a 668.696 en 2025

Se han cumplido cuatro años desde que el Ministerio de Trabajo pactase con los sindicatos y la patronal sacar adelante la reforma laboral. El objetivo era acabar con la precariedad laboral y limitar el uso «abusivo, injustificado y desproporcionado» de la contratación. Y acabó con ella, pero a base de un ejercicio de «maquillaje» estadístico sin precedentes.

La temporalidad se ha escondido tras la figura de los fijos discontinuos –ese contrato indefinido que permite a los trabajadores alternar los periodos de inactividad con derecho a prestación por desempleo–, que a su vez oculta un importante número de parados que no se ven reflejados en las estadísticas.

Con esto sobre la mesa, la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, se reunirá próximamente con sus expertos y los sindicatos para valorar el impacto que ha tenido esta norma. Una comisión en la que las patronales han decidido no participar, ya que, en la primera reunión, que tuvo lugar en abril de 2025, la convocatoria, tal y como señaló la CEOE en un comunicado, estuvo «teñida de oportunismo político».

Díaz no podrá obviar esto, y tampoco otro efecto perverso que ha tenido la reforma laboral: el número de despidos se ha incrementado de manera considerable en España. Según los últimos datos publicados por la Tesorería General de la Seguridad Social, de enero a noviembre de 2019 – el año previo a la pandemia y el que refleja mejor la realidad, ya que en 2020 y 2021 los datos están desvirtuados por los efectos del covid– se produjeron 2.904.271 despidos de indefinidos, mientras que en el mismo periodo de 2025 esta cifra ascendió a 10.020.948. Esto supone casi cuatro veces más.

De las treinta causas de extinción de contrato, tres destacan por encima del resto: el pase a inactividad de fijos discontinuos, las causas objetivas para la empresa, relacionadas con cuestiones de producción, y la no superación del proceso de prueba. Esta última es la más preocupante.

El periodo de prueba es una figura que está recogida en el Estatuto de los Trabajadores, y permite a los empresarios asegurarse de la idoneidad del empleado y su duración está acordada con los límites previstos en el convenio colectivo. En este caso está permitida la rescisión de contrato por cualquiera de las partes y sin los derechos derivados de la relación laboral como la indemnización. Históricamente, la extinción del contrato por no superar el periodo de prueba no era habitual y solía darse en mayor proporción en los casos eventuales. Pero con la entrada en vigor de la reforma de Díaz, se han incrementado un 435 %.

De enero a noviembre de 2019 se extinguieron por no superar el periodo de prueba 124.899 contratos indefinidos. En el mismo periodo de 2025 esta cifra ascendió a 668.696.

Los empresarios se han acogido a la figura del periodo de prueba, principalmente, para evitar el aumento de costes laborales. Además, las empresas, al no poder hacer contratos por un tiempo limitado para cubrir las necesidades de producción de cada momento, recurren al despido para hacer esos ajustes.

Y lejos de disminuir se espera que sigan incrementando, ya que la subida del SMI, y el endurecimiento de las condiciones del despido, tal y como exige Europa y como quiere el Ministerio de Trabajo, vaticinan que este tipo de extinciones van a seguir en aumento.