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El presidente de Indra, Ángel EscribanoEuropa Press

Génova pone bajo lupa los contratos de Indra y la «extraña» operación con Escribano

Nadal ve claro que el Gobierno no debió aupar a la presidencia de Indra a Ángel Escribano y traslada que la compañía no mantendrá un trato preferente si hay cambio de Gobierno

El PP rompe puentes con el presidente de Indra, Ángel Escribano. En Génova ven evidente que no debió auparse a la cima de la compañía al empresario madrileño, si el siguiente paso era absorber su empresa familiar para erigir a la empresa tecnológica, participada por el Estado, en el gran campeón nacional de Defensa.

Los populares ponen bajo la lupa los contratos recibidos por Indra en el marco de los multimillonarios préstamos para defensa concedidos sin concurso público. Unos créditos que además ha recurrido uno de sus competidores, Santa Bárbara, en manos del gigante americano General Dynamics, al considerar que se les ha excluido de manera injusta.

«¿Por qué no se hacen licitaciones públicas si Indra no es una empresa pública? Lo que se ha hecho no está bajo los cánones de las operaciones societarias para fortalecer empresas públicas», se plantea el vicesecretario de Economía de la formación, Alberto Nadal.

Los populares también vigilarán cualquier posible integración de Indra y Escribano, toda vez que parece descartada la fusión después de que generara dudas incluso en Moncloa. Ello a pesar de que su visto bueno fue imprescindible en enero del año pasado para que Escribano diera el salto a la presidencia tras el traslado de Marc Murtra a Telefónica.

«¿Por qué se nombra presidente de Indra a una persona con vínculos con una empresa con la que se podría lograr una confluencia estratégica?», cuestionó Nadal en un encuentro con periodistas. Una situación que califican de «extraña», adjetivo que también se puede aplicar a la propia elección de Indra como campeón nacional de defensa.

En esa elección consideran que hubiera tenido más sentido optar por Navantia, que sí está al 100 % en manos de la SEPI. En cambio, el holding estatal solo posee el 28 % de Indra, y una potencial integración de Escribano, junto con el respaldo de algún otro accionista, podría llegar a relegar al Estado a un papel de comparsa. Algo que podría haber ocurrido con Amber Capital, en manos del dueño de Prisa Joseph Oughourlian, quien hasta esta semana mantenía su respaldo a Escribano.

«El Estado tiene una participación limitada en Indra, pero aún así es la empresa elegida para ser el campeón nacional del Ejército de Tierra, sin tener la base industrial para ello. Y para tener esa base industrial solo se busca una opción, que es algún tipo de acuerdo con la empresa propiedad del presidente de la compañía. Eso no ocurre en ningún país del mundo. Bajo un gobierno del PP jamás hubiera ocurrido», trasladan.

En cualquier caso, la aparente «relación especial» de Moncloa con Indra no se mantendría con un Ejecutivo del PP. «Tendremos la relación que tenemos con cualquier otra empresa, ni mas ni menos», señalan los populares