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La semana económicaJordi Benítez

Los grandes bancos españoles, entre el éxito de sus resultados y la inquietud por la situación de familias y pequeñas empresas

Las entidades financieras no notan problemas de morosidad, pero los concursos de acreedores suben, y cada vez ciudadanos no llegan a fin de mes

De izquierda a derecha, los directivos Gonzalo Gortázar, Carlos Torres, Ana Botín y Josep Oliu.Lu Tolstova

Los grandes bancos españoles –CaixaBank, BBVA, Santander, Bankinter, Sabadell y Unicaja– han cerrado un 2025 espectacular, con 34.000 millones de beneficio conjunto, un 7 % más que en 2024.

Más allá de los prejuicios más o menos fundados que se puedan tener contra la banca, la noticia es buena. Los beneficios permiten a los bancos seguir dando crédito, algo que es muy relevante para una economía como la española, tan dependiente del crédito bancario.

Los buenos resultados de la banca permitirán que siga fluyendo el crédito

El crédito no bancario es muy caro para las empresas, y al final ese incremento se traslada al coste. Es uno de los problemas que se ha visto en el sector inmobiliario: los promotores han tenido muy difícil acceder a crédito bancario por regulación y han tenido que recurrir a fondos de deuda, que son mucho más caros, y ese incremento de precio se traslada al cliente final. Ese es un problema, como se está viendo.

Que los bancos ganen más es bueno para que se puedan dar más créditos, pero en el sector hay inquietud con lo que pueda pasar con las familias y las empresas pequeñas. De momento, los datos de incumplimiento o retraso en los pagos –morosidad– están controlados en todas las entidades, pero es un hecho que se está reduciendo el saldo disponible de las familias, y con ello su capacidad de endeudamiento, y que los concursos de acreedores han crecido nada menos que un 41 % en el último trimestre de 2025 respecto al trimestre anterior y un 31,9 % frente al cuarto trimestre de 2024. La difícil situación de las familias y de las pequeñas empresas no se percibe de momento en el riesgo de crédito de los bancos, pero hay temor a que en algún momento pueda hacerlo.

Mientras tanto, los bancos españoles siguen mostrando una evolución muy buena, cada uno de acuerdo con sus características. CaixaBank continúa siendo el líder en España en cuota de mercado. La buena gestión de su consejero delegado, Gonzalo Gortázar, le ha llevado a ganar 5.891 millones de euros en 2025, un 1.8 % más que en 2024, y a apuntar a los 7.000 millones de beneficio en 2027.

Bankinter ha vuelto a mostrar que tiene un buen modelo de negocio rebasando los 1.000 millones de beneficios, hasta llegar a los 1.090 millones. Va mejorando el margen bruto en Portugal (+ 5,9 %) e Irlanda (+ 14 %), hasta alcanzar los 366,7 y 117,6 millones, respectivamente, aunque aún es un porcentaje pequeño de su margen bruto total, que fue de 3.047 millones en 2025.

CaixaBank y Bankinter son bancos bien gestionados, planos, que van avanzando en su negocio. En otra línea se ha movido el Santander con su compra del banco Webster en Estados Unidos.

La apuesta del Santander por Estados Unidos es muy difícil

Como explica muy bien el experto en banca del IESE Germán López Espinosa, el acuerdo para adquirir Webster por 12.200 millones de dólares, con una prima del 14%, «es coherente con la prioridad estratégica de Santander de expandirse en Estados Unidos para mejorar la rentabilidad de su franquicia estadounidense».

La ambición del Santander es convertirse en un actor bancario relevante en Estados Unidos, algo que otros bancos europeos han tenido difícil conseguir a lo largo de la historia. «Alcanzar este objetivo es improbable sin crecimiento inorgánico, ya que la expansión orgánica a través de Openbank por sí sola no proporcionaría la escala que Santander busca en Estados Unidos. Webster añadiría aproximadamente 84.000 millones de dólares en activos, elevando la base de activos de Santander en Estados Unidos a cerca de 330.000 millones de dólares. Esto situaría a Santander en torno al puesto 13 en activos nacionales en EE. UU., ligeramente por debajo de la filial estadounidense de Toronto-Dominion Bank. Es un avance importante, aunque todavía muy por debajo de las ambiciones a largo plazo del grupo español», señala López Espinosa.

Más allá de la escala, la transacción ampliará la base de clientes de Santander en Estados Unidos de aproximadamente 4 millones a alrededor de 7 millones, aún muy por debajo de su presencia en otros mercados clave. También profundizaría la penetración de Santander en el noreste de EE. UU. y añadiría 10.400 millones de dólares en depósitos vinculados a Servicios Financieros de Salud, lo que fortalecería la base de financiación y mejoraría la diversificación y la rentabilidad esperada.

«Dicho esto, el objetivo de alcanzar un RoTE del 18 % en EE. UU. para 2028 parece optimista, ya que supone la plena ejecución de las sinergias y una estructura de financiación significativamente mejorada en un plazo relativamente corto», indica López Espinosa. «En términos más generales, las adquisiciones de TSB y Webster reducen la exposición de Banco Santander a los mercados emergentes en un momento en que el grupo ha vuelto a generar rentabilidades superiores a su coste de capital», añade.

Santander tiene clara su estrategia y está cumpliendo lo que dice. Frente a su apuesta por Estados Unidos, BBVA optó por salir de allí al no tener tamaño suficiente para poder ser rentable.

El banco que dirige Carlos Torres sigue siendo, no obstante, el más rentable entre los españoles, con un ROE del 18,4 % y un ROTE del 19,3 %. Tras la OPA fallida sobre el Sabadell, su gran reto sigue siendo reequilibrar su balance: el 70 % de su cuenta de resultados depende de mercados emergentes. Turquía está mejorando y México no ha empeorado todo lo que se pensaba, pero si cambia la macroeconomía, podría tener problemas allí. A día de hoy, su situación es muy buena.

En cuanto a los dos bancos que faltan por comentar, Sabadell y Unicaja, el mercado sigue pendiente de si algún día llegarán o no a un acuerdo para fusionarse. Como ya contamos en este artículo, el encaje geográfico y de negocio es evidente, pero por el momento no parece que vaya a realizarse. La reciente salida de César González-Bueno como consejero delegado hizo a algunos pensar en relación con esta operación, pero de momento lo único claro es que no va a realizarse a corto plazo.

Si la macroeconomía cambia, desde luego que al Sabadell le vendría muy bien la operación por ser un banco muy expuesto a pymes y por la diversificación geográfica que le aportaría Unicaja. Esta ventaja también beneficiaría a la entidad malagueña en el plano opuesto, como también lo haría la diversificación del negocio, ya que Unicaja está hoy en día muy centrado en hipotecas.

El tiempo dirá si la operación se realiza o no. De momento, ambos bancos siguen mejorando en rentabilidad, y Sabadell ha hecho una venta muy buena al Santander con el banco británico TSB. Con ella asegura un dividendo extraordinario muy positivo para sus accionistas. Otra cosa es que la Fundación Unicaja, principal accionista de Unicaja, esté dispuesta a perder el peso que tiene en Málaga.