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Fábrica de Tubos Reunidos en Amurrio, Álava, País VascoIñaki Berasaluce / Europa Press

El PNV redobla la presión para que la SEPI sostenga a Tubos Reunidos tras el rescate en el que medió la fontanera del PSOE

Los nacionalistas vascos exigen que el holding público reestructure la deuda que posee de la empresa, golpeada por la caída de actividad en EE.UU.

Tras la solución de la operación Talgo, el PNV tiene una nueva prioridad industrial: salvar a Tubos Reunidos. Los nacionalistas vascos han recrudecido en los últimos días la presión para que la Sepi dé un balón de oxígeno a la compañía, con sede en el municipio alavés de Amurrio.

En sus últimas cuentas, presentadas el pasado 9 de febrero, la compañía desveló estar asfixiada por la deuda y por el hundimiento de su negocio en Estados Unidos. Como consecuencia, se halla en pleno proceso de negociar 301 salidas en sus plantas de Amurrio y Trápaga.

Entre 2023 y 2024 el mercado americano supuso el 50 % de su facturación. Sin embargo, la eliminación de cuotas y exenciones, el pasado marzo, junto con el alza de los aranceles al acero, hundió los pedidos procedentes de EE.UU.

En paralelo, la deuda financiera neta de la empresa ha aumentado desde 234,3 millones de euros a 263,2 millones. Ello en un ejercicio en el que registró unas pérdidas de 71 millones, a pesar de que su facturación se incrementó un 13 % hasta los 365,7 millones de euros.

Buena parte de esta deuda está en manos del holding estatal Sepi, que en 2021 rescató a la compañía con 112,8 millones de euros. Una inyección en la que, según la UCO, habría mediado la trama de la fontanera del PSOE, Leire Díez, a través del autodenominado grupo Hirurok (nosotros tres, en euskera) a cambio de una comisión de 114.950 euros.

El ex presidente de la Sepi y también supuesto integrante de Hirurok, Vicente Fernández Guerrero, detenido el pasado mes de diciembre junto con Díez, fue asesor de Tubos Reunidos «hasta hace unos meses».

«Fórmulas novedosas»

Ahora, la intención de los nacionalistas vascos es que la Sepi reestructure su deuda y facilite así la búsqueda de nuevos socios que permitan a la compañía continuar con su actividad industrial. El problema, destacan, «es que nadie compra un piso con una hipoteca cinco vece mayor que su valor», en palabas del consejero vasco de Industria, Mikel Jauregi. Tubos Reunidos vale apenas 45 millones de euros en bolsa, cinco veces menos que su deuda. Los nacionalistas hablan de «fórmulas novedosas» para «reducir mucho» la deuda de la compañía.

Tubos Reunidos tiene un importante efecto tractor en la zona, y su cierre tendría un importante impacto en términos de empleo. El problema es que para la Sepi llueve sobre mojado. El holding público, que ya adquirió en diciembre el 7,8 % de Talgo para desbloquear la entrada del industrial José Antonio Jainaga en su capital, ha sido cuestionada tanto por el rescate de Plus Ultra durante la pandemia como de Duro Felguera, otra firma con problemas que no ha logrado levantar cabeza desde 2021.

En mayo del año pasado la Sepi ya se negó a capitalizar la deuda del rescate de la firma asturiana, lo que abocó a la compañía a presentar un plan de viabilidad junto con sus accionistas mayoritarios, los mexicanos Prodi y Mota Engil. Entonces sí el holding público se abrió a reestructurar el préstamo que le había hecho, de 120 millones, extendiendo los plazos de devolución hasta 2029, 2032 y 2035.