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Amancio Ortega, Ana Botín y Juan Roig, criticados por la izquierda.Ángel Ruiz

De Ana Botín a Juan Roig, pasando por Amancio Ortega: la izquierda critica a quienes no llega ni a la punta de los zapatos

Las críticas de Podemos esta semana al Santander y a su presidenta refuerzan el complejo de inferioridad y la demagogia de esta formación extrema

Los partidos de izquierdas no son muy originales en sus críticas a lo que consideran grandes fortunas y capitalismo salvaje, y esta semana le ha tocado experimentarlo a Ana Botín, la presidenta del Santander. La secretaria general de Podemos, Ione Belarra, criticaba hace unos días que gane 13 millones de euros anuales: «Nadie debería ganar tanto dinero, porque si ganas tanto dinero, tienes demasiado poder», señalaba, mientras pedía un impuesto del 57 % sobre los beneficios de la banca.

«Hablar de la remuneración de un ejecutivo que probablemente está por debajo de la de directivos de muchos bancos internacionales, me parece que no corresponde», señala el catedrático de CUNEF Santiago Carbó en nuestro podcast El Debate de la Economía, cuyo audio puede oírse pulsando al inicio de estas líneas. «Es un ejercicio de demagogia. Si queremos tener bancos competitivos, querremos tener los mejores directivos en un mercado competitivo. En un mercado competitivo, tienes que ofrecer buenos salarios, con las remuneraciones que señala el mercado y que han refrendado el consejo de administración y la junta de accionistas», añade.

El catedrático no entiende que el mismo grupo político criticara hace una semana a Juan Roig: «Son personas que están contribuyendo al país, y esa es la sensación que tenemos todos. Por supuesto que puede haber habido algún momento en la historia con empresarios que han sido especuladores o que no han actuado bien, pero esa referencia no procede en absoluto en los casos del Santander y Mercadona. Son personas que contribuyen, y sus empresas contribuyen enormemente, a la calidad de vida en nuestro país».

En la misma línea se expresa en nuestro podcast el catedrático de la Universidad San Pablo CEU y de Villanueva Rafael Pampillón: «Meterse ahora con la señora Botín, que es una empresa familiar, o con el señor de Inditex, que es una empresa familiar, o con el señor de Mercadona, que es una empresa familiar... El 65 % del PIB español lo hacen empresas familiares que han partido de cero o de personas que ahora dan empleo a muchísima gente».

Pampillón alerta de los efectos negativos que ya se están viendo por estas declaraciones de los políticos de izquierdas en contra de las empresas privadas: «La inversión exterior directa se ha frenado en el año 2025, y ya veremos en 2026. Estábamos entre los diez primeros países con mejor calificación para la inversión directa exterior, y ya no lo estamos».

Mercadona y Santander contribuyen enormemente a la calidad de vida de nuestro país

Pampillón incide en que las empresas funcionan mejor cuando son privadas que cuando eran públicas, como ha ocurrido con Repsol, Endesa, o está ocurriendo con Aena: «No nos cuesta un euro. Les cuesta a los que viajan en avión, porque es una empresa autosuficiente en la que ha entrado el capital privado con un 49 %, y funciona bien. En cambio Adif, tiene muchos problemas».

Sobre los ataques de Belarra y los partidos de izquierda a los bancos, Carbó estima que es indudable reconocer el papel clave de las entidades financieras en la economía española: «Lo que queremos es que los bancos sean solventes y rentables. No queremos bancos que nos generen problemas, y en los últimos diez años hemos tenido bancos muy saneados, internacionalizados, que son un ejemplo en muchos países en donde los temen por esa fortaleza».

El choque con los empresarios, principal fallo de Yolanda Díaz

En el podcast hacemos también balance del desempeño de Yolanda Díaz al frente del Ministerio de Trabajo, una vez que ha anunciado su renuncia a encabezar la lista de Sumar en las próximas elecciones y se especula con su salida del Gobierno. Carbó estima que a la ministra «le ha faltado tomar medidas con el consenso de los empresarios. Los agentes sociales no son solamente los sindicatos; también son los empresarios, que además son centrales para que haya confianza, empleo e inversión. Ha tomado muchas decisiones de manera unilateral. El empresariado no ha estado satisfecho, y eso no es bueno».

Pampillón ve que Díaz ha hecho algunas cosas que considera positivas, como los Ertes durante la pandemia, o la Ley Rider, pero «no sabemos cuántos fijos discontinuos hay, cuántos están parados; la reducción de la jornada laboral no salió adelante, y coincido en que ha habido un desprecio hacia la CEOE, y en que no ha habido transparencia en el diálogo social».

Santiago Carbó sostiene que «estamos en una situación bastante complicada. La macro crece, pero hay que hacer muchísimas cosas más para que la gente lo sienta»

Son algunos ejemplos de políticas económicas que no funcionan, y que Carbó y Pampillón amplían a otro plano: «La macro está en una situación bastante favorable si la comparamos con la de nuestros vecinos, pero es evidente que esa mejor situación no está llegando a la microecononomía, a las familias», sostiene Santiago Carbó. «No se nota en los salarios, se perdió poder adquisitivo con la guerra de Ucrania, sobre la vivienda no se actúa con suficiente energía como para que dejen de crecer los precios... Crecemos en la macro, pero no en la productividad, por lo que estamos en una situación bastante complicada. La macro crece, pero hay que hacer muchísimas cosas más para que la gente lo sienta», añade.

Pampillón recuerda que estamos estancados en un 26 % de la población en riesgo de pobreza, «que es una barbaridad», que «hay colas para los servicios sanitarios, que la economía crece porque aumenta la población y eso hace que haya más gente trabajando, pero que el bienestar no mejora».