Una madre con tres hijos camina por la calle.
La clase media se hunde en España con Sánchez
El PP elabora un informe de veintitrés páginas en el que detalla cómo se ha llegado a esta situación. Entre las principales razones, los salarios bajos y los impuestos crecientes.
La clase media sufre en España, y lo hace especialmente desde que Pedro Sánchez empezó a gobernar a mitad del año 2018. Su poder adquisitivo disminuye porque los salarios no crecen lo suficiente por la falta de productividad, mientras que los impuestos no paran de subir, incluida la inflación, el denominado impuesto de los pobres.
El PP ha cogido todos los datos oficiales que ya se saben y los ha puesto en un informe de veintitrés páginas para concluir lo evidente: que la clase media está sufriendo y morirá, a no ser que alguien lo remedie.
Los datos son aplastantes. El Índice General de Precios de los alimentos ha crecido un 38 % desde que Sánchez es presidente. La presión fiscal alcanzará en 2025 un récord del 37,9 % del PIB, tres puntos más que cuando Sánchez llegó en 2018. El IRPF ha subido para todas las rentas, y el tipo efectivo se encuentra en máximos históricos: de 2018 a 2024 aumentó un 1,7 %, del 12,7 % al 14,4 %.
Los precios de la vivienda nueva han subido un 69 %, los de segunda mano un 45 % y los de alquiler un 46 %, más que los salarios y el IPC. La riqueza bruta mediana ha disminuido en todas las franjas de edad menores de 65 años, y cada vez hay menos hogares con vivienda en propiedad. Entre 2018 y 2024, el porcentaje de hogares con una persona de referencia de 30 a 44 años que posee vivienda cayó ocho puntos porcentuales: del 60,7 % al 52,9 %.
España es el cuarto país de la UE con más ocupados en riesgo de pobreza o exclusión social: un 15,6 %, frente al 10,9 % de la media europea. Lideramos el desempleo juvenil en Europa (25 %) y figuramos entre los países con una edad de emancipación más tardía (30 años).
Como reflejo de este panorama, el gasto real por hogar no se ha recuperado hasta 2024, y sigue mostrando un patrón preocupante: los españoles destinan menos que en 2018 a alimentación (-6 %) y ropa (-10 %), mientras que se dispara el destinado a vivienda y energía (+9 %).
Las rentas de la clase media se encuentran estancadas, y más de la mitad de los trabajadores gana entre una y dos veces el SMI.
El Gobierno dice que las grandes cifras (la macro) van muy bien, pero la economía crece a base de sumar más trabajadores de cualificación baja: generamos un 0,9 % menos por ocupado que en 2018, y la productividad sigue estancada.
El 80 % de los trabajadores a tiempo completo tiene rentas inferiores a 30.000 euros, algo que parece echar por tierra cualquier discurso de prosperidad relacionado con España. El salario mediano ha perdido, entre inflación e impuestos, al menos un 4 % de poder adquisitivo.
Frente a este panorama, el PP propone una batería de medidas. Entre ellas se encuentran actualizar el IRPF a la inflación y devolver inmediatamente una parte importante de lo recaudado de más por el Gobierno de Sánchez durante estos años de no adecuación de la tarifa, y devolverlo completamente a lo largo de la legislatura; un plan urgente de vivienda y la aprobación de la Ley Antiokupación; un impulso a una fiscalidad que premie el ahorro y la inversión productiva, especialmente en hogares de clase media, autónomos y pequeños empresarios, para aumentar capital, productividad y salarios reales.