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El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump.

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump.EFE/EPA/SAMUEL CORUM / POOL

Mikel Buesa piensa que el enfrentamiento con Trump podría llevarnos a un aislacionismo como el de 1898

El catedrático Rafael Pampillón recuerda que todas las crisis energéticas en España han terminado con un cambio de Gobierno

El enfrentamiento de Sánchez con Trump por el conflicto en Irán sigue provocado análisis y reacciones. Llevado al extremo, el catedrático Mikel Buesa no descarta que pueda conducirnos «a un aislamiento internacional como el que vivimos a partir del desastre del 1898 -cuando perdimos Cuba, Filipinas y Puerto Rico contra Estados Unidos-. Con ello se produjo un ensimismamiento de la sociedad, que vio reducida su relación con otros países del mundo, y nos condujo a un retraso relativo».

Como al también catedrático Rafael Pampillón, a Buesa no le parece una buena idea enfrentarse a Estados Unidos, que es la primera potencia económica del mundo. Pampillón recuerda que las crisis energéticas que se han producido en España desde el año 1973 se han traducido en cambios de Gobierno: «La de 1973 obligó a juntar a todos los partidos del arco parlamentario y acordar luego unos Pactos de la Moncloa para sacar a la economía española de una crisis muy profunda. En los años 79-80 llegó la teocracia que tenemos ahora en Irán y hubo una revolución que paralizó la producción de petróleo. De ahí surgió una crisis que provocó la caída de Suárez. Más adelante llegó la guerra de Kuwait que trajo otra crisis y Aznar ganó a Felipe González las elecciones en 1996».

Buesa coincide con el análisis de Pampillón, pero matiza que estos cambios políticos tras las crisis energéticas se produjeron porque «entonces teníamos políticos decentes, que pensaban que no podían gobernar si no tenían el respaldo parlamentario suficiente. El ejemplo más claro fue Felipe González, que abandonó toda pretensión de gobernar cuando perdió las elecciones con Aznar, aunque podía haber negociado una permanencia en el Gobierno. Esto no ocurre ahora. Ahora tenemos un político que no es decente y que piensa que es el único que puede gobernar, aunque no tenga respaldo parlamentario. Aquí se gobierna por decreto, como si hubiera un Estado de excepción permanente. Sánchez aborda el asunto como si fuera a convocar elecciones mañana».

Las consecuencias sobre la economía de este enfrentamiento se irán viendo, según estos dos expertos. En los próximos días y semanas cabe esperar una elevación de los precios de la energía; ya se han incrementado los precios de los seguros, e incluso hay una negativa de las compañías a asegurar barcos que pasen por el Estrecho de Ormuz. «Todo esto va a conducirnos a un impulso de la inflación. Al Gobierno parece que no le importa, porque así podrá resucitar lo que llaman escudo social», añade Buesa.

El sector agroalimentario (aceite de oliva, jamón, Rioja...) notará seguramente el enfado de Trump, y también están alerta las empresas españolas energéticas, financieras o de infraestructuras, entre otras, que trabajan en Estados Unidos. «Pueden imponernos medidas sanitarias y fitosanitarias, de etiquetado, obstáculos no arancelarios... Tener enfrente al presidente de Estados Unidos no parece la mejor estrategia», sostiene Pampillón. «Le va a ser muy fácil tomar represalias comerciales», añade Buesa.

El aislacionismo podría implicar que las grandes empresas tecnológicas estadounidenses dejaran de interesarse por España, e incluso que los chips avanzados de los que se benefician empresas como Navantia dejaran de recibirse. También sería malo para el turismo tener una imagen de enfrentamiento con Estados Unidos. Todo eso siempre que se llegue al extremo porque sigue Sánchez en el poder. Pero esa situación puede no llegar a ocurrir. El PP y Vox han mostrado su cercanía a Estados Unidos, y con ellos en el Gobierno la situación sería distinta. Sánchez ha visto una última bala a la que agarrarse, y está claro que va a exprimirla.

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