Obras en la A-5 de Madrid.
España invierte hoy en infraestructuras menos que hace 25 años
Un informe de la Fundación BBVA y el Ivie advierte que, durante años, el gasto público no ha cubierto siquiera el deterioro de las actuales infraestructuras
La inversión pública en España ha recuperado dinamismo en los últimos años gracias al impulso de los fondos europeos. Sin embargo, este aumento del gasto no se ha traducido en una mejora de las infraestructuras. Según un informe publicado este jueves por la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie), en algunos ejercicios el gasto público ni siquiera ha cubierto la depreciación de estas dotaciones.
El estudio estima que en 2025 la inversión pública total en España alcanzó los 37.177 millones de euros, lo que supone un aumento real del 9,1 % respecto al año anterior y una subida acumulada del 56 % en comparación con 2019. Sin embargo, la parte destinada a infraestructuras de uso público –como carreteras, ferrocarriles, puertos, aeropuertos o infraestructuras hidráulicas– apenas llega a 16.114 millones de euros.
Esa cifra es todavía un 60 % inferior a la registrada en 2009, en pleno auge de la inversión pública previo a la crisis financiera. Además, el peso de estas inversiones dentro del gasto público total se ha reducido de forma notable en las últimas décadas. Si en 2009 las infraestructuras concentraban el 61,2 % de la inversión pública, su peso se ha reducido en 2025 hasta el 37,9 %, el nivel más bajo desde mediados de los años noventa.
El informe subraya que esta caída refleja un cambio en la composición de la inversión pública en España. En los últimos años han ganado peso las dotaciones sociales –como equipamientos educativos, sanitarios o culturales– y las inversiones vinculadas a la transición digital y energética, mientras que las infraestructuras productivas han perdido protagonismo.
Este fenómeno ha afectado especialmente a las infraestructuras hidráulicas, cuya inversión neta se mantiene por debajo de la necesaria para garantizar su mantenimiento desde 2012. Algo similar ocurrió en el caso de las infraestructuras ferroviarias entre 2016 y 2022 y en las viarias entre 2017 y 2022.
Como consecuencia, el valor del capital público acumulado en infraestructuras productivas –como redes de transporte, obras hidráulicas y equipamientos urbanos– ha retrocedido en términos reales durante la última década. Desde 2014, el stock de capital en este tipo de infraestructuras se ha reducido en cerca de 11.000 millones de euros.
Carreteras y ferrocarril
A pesar de la caída de la inversión, las carreteras siguen siendo el principal destino de los recursos destinados a infraestructuras. En 2025 absorbieron más del 30 % del total, con una inversión cercana a los 4.952 millones de euros. Sin embargo, esa cifra apenas representa el 41 % del máximo alcanzado en 2009.
Las infraestructuras ferroviarias constituyen el segundo mayor capítulo de inversión, con 4.589 millones de euros y cerca del 28,5 % del total. En comparación con 2009, la inversión en este tipo de infraestructuras se ha reducido un 66,7 %.
Las infraestructuras hidráulicas ocupan el tercer lugar, con una participación cercana al 14 % de la inversión total. En este caso, el descenso acumulado desde 2009 supera el 61 %, lo que, según el informe, resulta especialmente preocupante teniendo en cuenta su papel en la gestión del agua y en la prevención de inundaciones.
Fenómenos climáticos extremos
El estudio también advierte de que el deterioro de las infraestructuras coincide con un aumento de fenómenos climáticos extremos. Las inundaciones, en particular, se han convertido en uno de los riesgos más relevantes para el capital público y privado en España.
Los autores estiman que, si se planifican con antelación, las inversiones necesarias para compensar los daños provocados por estos fenómenos podrían situarse entre el 0,2 % y el 1,1 % de la inversión anual durante un periodo de varias décadas. Sin embargo, si los daños se concentran en un único ejercicio y no se han previsto previamente, el esfuerzo inversor podría dispararse hasta incrementos de entre el 5,4 % y el 38,3 % en un solo año.
El impacto puede ser aún mayor en territorios especialmente expuestos a estos episodios. En el caso de la provincia de Valencia, por ejemplo, cubrir anticipadamente los daños potenciales asociados a inundaciones exigiría aumentar la inversión anual entre un 3,3 % y un 23,2 %. Si los daños se produjeran sin planificación previa, el esfuerzo podría llegar a multiplicarse por ocho.