Manuel de la Rocha, Ángel Escribano, Joseph Oughourlian y Pedro Sánchez.
Moncloa presiona para destituir a Escribano de la presidencia de Indra, pero él y Oughourlian se ven fuertes
Consideran que tienen la mayoría en el consejo de administración y la lograrían en una junta general de accionistas
El Confidencial ha publicado a primera hora de esta mañana que el jefe de la Oficina Económica de Moncloa, Manuel de la Rocha, se reunió la semana pasada con la presidenta de la SEPI, Belén Gualda, para exigirle el relevo del presidente de Indra, Ángel Escribano, en plena polémica por el objetivo de fusionar la empresa que preside con su empresa familiar, Escribano.
Escribano, sin embargo, parece estar tranquilo y sentirse fuerte por el apoyo que tiene en el consejo de administración y el que obtendría en una junta de accionistas, tanto para su continuidad como para la fusión con Escribano. La SEPI es el máximo accionista de Indra, con el 28 %, y cuenta con el apoyo del tercer accionista, la empresa vasca Sapa, que tiene el 7,94 %, pero esa suma no es suficiente para alcanzar una mayoría.
Los Escribano, por su parte, tienen el 14,3 % de Indra, al que hay que sumarle el 6,23 % que tiene el fondo Amber, liderado por el presidente del Grupo Prisa, Joseph Oughourlian, que recientemente anunció que vendía un 2 %, y los demás fondos de inversión accionistas de la compañía, con los que afirman que tienen la mayoría del consejo de administración y alcanzarían la mayoría en la junta de accionistas.
Oughourlian está a partir un piñón con Ángel Escribano, y no hay que olvidar que ya le ganó una batalla muy difícil al Gobierno en el control de Prisa. Es cierto que en este caso él no tiene la mayoría de las acciones, como sí tenía en Prisa, pero no hay que descartar que doblegue de nuevo al Gobierno con su inteligencia y habilidad.
Tanto él como los fondos están convencidos de la idoneidad de Ángel Escribano al frente de Indra, y de la lógica empresarial de fusionar la compañía con Escribano, ya que esta última es complementaria: se dedica a un negocio de defensa -estaciones de armas para buques de guerra y blindados- en el que no está Indra.
Está por ver, sin embargo, si en esta ocasión consiguen ganar la batalla. Como ya hemos contado en este periódico, todas las posibilidades están abiertas. Entre ellas está incluida que Escribano no se quede como primer accionista, una de las principales pegas que la SEPI puso a partir de enero para seguir adelante con la fusión, que se había aprobado en el consejo de administración de diciembre.
Como contábamos en este artículo, en Indra también están dispuestos a que los bancos encuentren un precio «socialmente razonable» que no sea el polémico de los 2.000 millones de euros de los que se ha hablado hasta ahora para comprar Escribano, cuando hace cuatro años estaba valorada en 100 millones.
En cualquier caso, si Escribano y sus aliados no consiguen aguantar, el Gobierno ya parece tener preparado su sustituto, como ya contamos en este artículo: el ex consejero delegado de CriteriaCaixa, Ángel Simón.