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Falsificaciones incautadas por la Policía en MadridAyuntamiento de Madrid

De moda y perfumería al aceite de oliva: estos son las falsificaciones que le cuesta a España 6.000 millones al año

Europa es un objetivo prioritario, y las falsificaciones representan un 5 %, duplicando la media global

Las falsificaciones suponen un grave problema que traen de cabeza a las marcas. Casi uno de cada veinte productos que entra en la Unión Europea es ilegal, impactando directamente en la economía, empleo y competitividad de los grandes sectores industriales. En toda la UE, se estiman unas pérdidas de 50.000 millones de euros al año y 416.000 empleos, según datos recabados por la firma de sistemas de seguridad Sicpa.

Europa es un objetivo prioritario, y las falsificaciones representan un 5 %, duplicando la media global –situada entre el 2 % y el 3 %–. Esto se explica porque este continente es un destino prioritario para el comercio ilícito, debido al alto valor de sus marcas, el poder adquisitivo y la gran cantidad de sectores en Propiedad Intelectual.

Las falsificaciones han traspasado la barrera digital. Y los consumidores adquieren cada vez más imitaciones a través de internet y las redes sociales, en lugar de en puestos callejeros. En concreto, el 60 % de los productos se adquieren así.

Si nos centramos en España, el comercio ilícito de productos falsificados provoca unas pérdidas directas de 5.753 millones de euros y menoscaba 45.000 puestos de trabajo. De hecho, tal y como señalan desde Sicpa, en nuestro país ya «no es un problema sectorial, porque golpea al consumo, destruye valor económico, la fiscalidad y pone en riesgo la salud y la seguridad».

Calzado, moda y artículos de cuero, son los sectores más falsificados en España, por su alta demanda, fácil reproducción y venta masiva en distintos canales. Le sigue el de perfumería y cosmética, donde se concentra un 16 % de las pérdidas. La electrónica de consumo y accesorios, como baterías, cargadores y dispositivos electrónicos, es el tercer sector.

Aunque en menor volumen, también se falsifican medicamentos y productos farmacéuticos, algo que tiene un máximo impacto por el riesgo asociado que trae consigo. Igual de peligroso es la imitación de alimentos, bebidas y alcohol, como el aceite de oliva, los ibéricos o los quesos; o los recambios de automoción –frenos y luces–.

Falsificación alimentaria

La falsificación de alimentos afecta especialmente a productos de alto consumo. Galletas, patas, patatas fritas y dulces, figuran entre las categorías más incautadas en la UE debido a su alta rotación y facilidad de introducción en el mercado.

Hay otros alimentos de alto valor y fuerte identidad nacional que presentan un riesgo elevado de falsificación, como el aceite de oliva, los quesos, los productos lácteos y la carne.

El caso más crítico en España es el del sector de bebidas alcohólicas, que hace frente a 380 millones de euros en pérdidas y más de 1.100 empleos destruidos. Las prácticas detectadas incluyen la reutilización de botellas originales, el uso de etiquetas falsas y la comercialización de bebidas adulteradas como si fueran productos premium o con indicación geográfica.

En los productos incautados se han detectado metanol, así como pesticidas tóxicos e insecticidas, sustancias que pueden provocar graves daños para la salud.