El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente
Trabajadores de Renfe acusan a Puente de «desmantelar» el grupo: «Nos lleva al desastre»
El Sindicato Ferroviario denuncia estrategia para fragmentar el operador público
Tensión en el seno de Renfe. El Sindicato Ferroviario ha acusado al Ministerio de Transportes y a la actual dirección que lidera Álvaro Fernández Heredia de impulsar un proceso de «desmantelamiento» y «privatización» del operador público. Además, acusan al ministro de dar órdenes directas para rechazar los procesos de conciliación y de modificar las fichas de servicios mínimos con el objetivo de boicotear sus huelgas.
En un duro comunicado, el sindicato sostiene que la llegada de Óscar Puente al Ministerio ha supuesto el inicio de una «etapa negra» para el grupo.
La organización sostiene que Puente habría dado instrucciones para evitar acuerdos en los juzgados en pleno escándalo en Logirail. Según revelan, un representante de esta filial habría reconocido a la abogada de la Administración de Justicia que «por orden directa y personal del ministro de Transportes, y con el revuelo montado por el caso Koldo por el enchufismo en Logirail, no se conciliará ningún juicio y que sean los jueces quienes decidan».
El Sindicato Ferroviario también advierte de que, durante el último conflicto entre la dirección y los trabajadores, se produjeron cambios en las condiciones de los servicios mínimos para boicotear el desarrollo de las huelgas. Asimismo, señala el despido de un trabajador en las protestas, un hecho que califica de «sin precedentes» en la historia reciente de la compañía.
También se muestran críticos con el cambio en la cúpula del grupo, a la que se han incorporado perfiles del sector del transporte por carretera «y del entorno político», desplazando a directivos con más conocimientos técnicos en materia ferroviaria. Este relevo estaría buscando, según el sindicato, la privatización y desmantelamiento de algunas ramas del grupo.
Un ejemplo es el reciente acuerdo firmado con Mitsubishi para la reparación de motores en la Base de Mantenimiento Integral (BMI) de Villaverde, un centro que llevaba haciendo esas labores desde 1967. Según explican, lo que en realidad se pretende es «implantar los métodos de trabajo» de esa empresa en un «experimento piloto» de cara al «desmantelamiento» de Renfe Ingeniería y Mantenimiento.
En este contexto, el Sindicato Ferroviario sostiene que estas decisiones responden a una estrategia de fondo orientada al «desmantelamiento» progresivo del grupo público. En su análisis, este proceso pasaría por la privatización de áreas como Mercancías, la fragmentación operativa derivada del traspaso de Rodalies y la externalización de actividades industriales.
Por ello, afirman que la llegada de Puente ha supuesto una «etapa negra» para el ferrocarril público en España que «llevará al desastre como empresa pública, al desmantelamiento y la privatización del grupo Renfe».
«Sindicatos colaboracionistas»
Pero uno de los puntos más llamativos del comunicado es el llamamiento a «abandonar a los sindicatos colaboracionistas», en referencia a CCOO, UGT y, especialmente, Semaf. Y es que, tras la desconvocatoria de las huelgas a comienzos del pasado mes de febrero, se ha abierto una brecha entre parte de la plantilla y los representantes de los trabajadores.
Fuentes del sector explican que Semaf, sindicato mayoritario entre los maquinistas, ha ido perdiendo el perfil reivindicativo que tuvo en sus orígenes para alinearse con los intereses de la dirección. De hecho, apuntan a que su papel fue en la desactivación del último conflicto laboral con la dirección.
«El Ministerio quitó los servicios mínimos porque sabía que Semaf le iba a cubrir y no se iba a hacer huelga», señalan. «A día de hoy, no se mueve nada en Renfe sin que lo autorice Semaf», concluyen.