El presidente de Indra, Ángel Escribano.
El Gobierno descarta echar a Escribano de Indra ante la falta de apoyos en el consejo
Además, la unidad entre los fondos de inversión se mantiene inexpugnable, y con ello el actual presidente de la compañía tendría garantizado su puesto si se celebrara una junta de accionistas
El manual de resistencia de Ángel Escribano, el hombre hecho a sí mismo que frena a Sánchez en Indra
El Gobierno ha descartado intentar relevar a Ángel Escribano de la presidencia de Indra en el consejo de administración que tiene lugar este miércoles, según ha publicado Bloomberg citando fuentes conocedoras de la operación y ha podido confirmar El Debate.
De acuerdo con estas fuentes, no hay debate previsto en la agenda del consejo sobre el puesto de Ángel Escribano a pesar de las recientes tensiones que podían apuntar a su posible relevo, y los representantes de la SEPI, principal accionista y cara visible del Gobierno, no van a impulsarlo.
Con ello se confirma lo que en El Debate hemos dicho en numerosas ocasiones: que, al menos de momento, Ángel Escribano tiene una mayoría de apoyos en el consejo de administración y en el accionariado. Mientras esto siga así, su puesto está asegurado.
Fuentes que están muy en primera línea de la operación comentaban a El Debate que notaban cierto nerviosismo en el Gobierno, que trata de cambiar al presidente de la compañía a través de su brazo armado: la SEPI, que es el principal accionista de Indra con el 28 %.
El nerviosismo del Gobierno está fundamentado porque los fondos de inversión accionistas de la compañía no se mueven un milímetro de su apoyo a Escribano. Estaba por ver qué ocurría con los consejeros independientes, cuyo cambio de opinión podría ayudar al Gobierno en su objetivo de derrocar a Ángel Escribano. La marcha atrás del Gobierno significa que no han sido capaces de recabar los apoyos necesarios.
Si hubiera ocurrido, los fondos aliados con Escribano, entre los que se encuentra el capitaneado por Joseph Oughourlian (Amber Capital), el presidente del Grupo Prisa, se guardaban la carta de convocar una junta de accionistas extraordinaria en la que restituirían a Escribano, si fuera despedido. Si esto ocurriera algún día, sería, sin duda, un espectáculo.
Mientras todo esto pasa, la SEPI, que invierte con el dinero de todos los españoles, contempla cómo el valor de su inversión se va diluyendo. En el último mes ha perdido en torno a 700 millones de ganancias. Su 28 % en Indra valía 3.086 millones a final de febrero, poco antes de que dijera que ya no apoyaba la fusión con Escribano y la permanencia del presidente, y a final de este mes de marzo vale 2.394 millones.
La evolución, en cualquier caso, ha sido espectacular. Indra valía 3.000 millones de euros en Bolsa en diciembre de 2024, un mes antes de que Ángel Escribano llegara a la presidencia, y el 28 % de la SEPI valía 840 millones de euros. Ahora Indra vale 8.551 millones en Bolsa -llegó a valer 11.000 millones hace un mes- y el 28 % de la SEPI vale 2.394 millones. Es sin duda una evolución muy buena, aunque cada vez puede serlo menos si el Gobierno se empeña en hacer cosas que dañan la acción.
La situación de la compañía se ha visto más tensionada en el último mes por el cambio de opinión de la SEPI acerca de la fusión con Escribano y de mantener al actual presidente en su puesto. Hasta diciembre siempre votó a favor de ambas cosas, pero con el inicio del año, viró hacia el plano contrario.
Tras renunciar Escribano a su fusión con Indra, el Gobierno tiene un argumento menos para pensar en el relevo del actual presidente.
La compañía sigue con su plan de desarrollo que pretende que le conduzca a ser un campeón nacional de Defensa. Hasta 2027 planea invertir 400 millones de euros y abrir cinco fábricas en España destinadas sistemas de drones y anti-drones, y también piensa en la posibilidad de expandirse en Estados Unidos y Emiratos Árabes Unidos.