Tren Alvia en la Estación de Mérida.
Adif detecta en trenes de la línea Cáceres-Sevilla marcas como las previas al accidente de Adamuz sin localizar el origen
Los técnicos no han identificado el punto de la infraestructura que provoca los problemas y han activado avisos a maquinistas y mantenimiento para tratar de localizarlo
Adif ha detectado en trenes de la línea Cáceres-Sevilla marcas similares a las observadas en los convoyes que atravesaron la zona del accidente de Adamuz antes del descarrilamiento. El operador público no ha logrado identificar el punto de la vía que estaría provocando estas anomalías y ha activado avisos internos para tratar de localizar su origen.
La investigación preliminar del accidente de Adamuz apunta a que varios trenes que atravesaron el tramo afectado en las horas previas presentaron marcas similares en sus ruedas, provocadas por la rotura de una soldadura del carril. Ese fallo en la infraestructura se habría producido hasta 22 horas antes del descarrilamiento sin ser detectado.
Ahora, y según los correos internos a los que ha tenido acceso El Debate, Adif ha detectado señales similares en convoyes de la línea entre Cáceres y Sevilla. En un primer mensaje, la empresa de mantenimiento ferroviario Actren advierte de la aparición de «marcas en las ruedas» del lateral izquierdo de una unidad que cubría el servicio Mérida–Madrid.
De acuerdo con la información, ese tren había circulado en los días previos por distintos tramos del corredor entre Madrid, Extremadura y Andalucía, entre el 24 de marzo y el 1 de abril. El sábado 28 de marzo, los equipos de mantenimiento detectaron daños similares en otra unidad que también había operado en esa zona.
En un segundo correo interno se advierte de que se ha intensificado la inspección de los trenes «para intentar acotar la zona» que podría estar provocando el defecto. El mensaje pide además difundir la incidencia entre el personal implicado «para intentar corregirla lo antes posible», incluyendo a maquinistas y equipos de mantenimiento, así como a «cualquier otro recurso que necesite ser conocedor del problema».
En otro correo, Renfe Viajeros solicita de manera «urgente» que la incidencia sea comunicada «a todo el personal de conducción» con el fin de que «estén atentos y puedan identificar el origen de esta anomalía».
Fuentes de conducción consultadas explican que este tipo de daños en las ruedas son compatibles con defectos en la propia infraestructura y que, en muchos casos, resultan difíciles de detectar durante la marcha. «Cuando el carril se rompe, lo que se parte es el propio metal, y a simple vista no siempre se aprecia», señalan.
Según detallan, al pasar el tren por ese punto, la presión de la circulación provoca un leve desnivel entre los dos extremos de la rotura. «La primera parte del carril cede ligeramente y la siguiente queda un poco más elevada. Ese pequeño escalón es el que genera el impacto en la rueda y acaba produciendo esas muescas», añaden.
Preguntados por el incidente, Adif no ha confirmado todavía si ha localizado el punto que estaría provocando estas anomalías. La detección de estos daños ha activado los protocolos de vigilancia y revisión, mientras el origen del defecto sigue sin identificarse, en un escenario similar al previo al accidente de Adamuz.