Oficina de la Agencia Tributaria
Los bonus de los inspectores de Hacienda, bajo lupa: hasta 36.000 euros con criterios «poco transparentes»
Un informe sobre los incentivos de la Agencia Tributaria apunta a criterios poco definidos y falta de transparencia en el reparto de estas retribuciones
El sistema de bonus de la Agencia Tributaria vuelve a estar bajo la lupa de los expertos, que cuestionan la eficacia y el diseño del modelo. De acuerdo con Robert Amsterdam y Chris Wales, autores de un reciente informe sobre el sistema de incentivos de los inspectores, Hacienda está actuando «como si fuera una mafia».
Este martes, estos expertos han participado en un desayuno en Madrid para exigir el fin del sistema de incentivos y reclamar la fusión de Hacienda «con un ministerio orientado a mejorar la situación económica del país, como Economía». «Urgimos a los españoles a exigir cambios estructurales. No es un problema de tipo impositivo, sino de estructura, de extorsión y de comportamiento mafioso», señaló Wales.
Amsterdam, por su parte, aseguró que los inspectores se llevan «parte de lo que han conseguido incautar, algo ilegal». «Una vez el Gobierno te atrapa, estás obligado a pagar la sanción antes de litigar; cuanto más famoso eres, mayor es el ataque de Hacienda; y, después de reconocer la extorsión, intenta ofrecer descuentos para llegar a acuerdos», añadió.
Estas críticas se apoyan en un informe en el que los autores analizan el funcionamiento del denominado «complemento de productividad», un sistema de retribución variable que, según las propias cuentas anuales del organismo, ha superado los 282 millones de euros en 2024.
«Sobre la base de estas cifras, el inspector medio teórico podría esperar recibir anualmente alrededor de 30.000 euros procedentes del fondo del 30 % y más de 6.000 euros procedentes del fondo general. Evidentemente, en la práctica algunos recibirán más y otros menos. Lamentablemente, la AEAT no proporciona ejemplos numéricos», revela el informe.
De acuerdo con este documento, el modelo se estructura a través de un fondo de primas que se distribuye en dos grandes bloques. Aproximadamente el 70 % se reparte entre el conjunto de la plantilla, formada por unos 26.000 empleados, mientras que el 30 % restante se dirige al cuerpo de inspectores, un grupo más reducido que ronda los 2.500 efectivos.
La asignación de estas cuantías se realiza mediante un sistema de puntuación que evalúa el trabajo desarrollado por unidades, equipos e individuos. Estas puntuaciones determinan la parte del fondo que corresponde a cada inspector, equipo y unidad, en un esquema que el propio documento califica como «competitivo y de suma cero», en el que la cantidad que un funcionario percibe en exceso «necesariamente será perdida por otro».
Sin embargo, el informe señala que la explicación ofrecida por la Agencia resulta incompleta en varios aspectos. Entre ellos, destaca la ausencia de definiciones precisas de algunos conceptos utilizados, la falta de ejemplos numéricos que permitan comprender el funcionamiento real del sistema y la dificultad para vincular los mecanismos descritos con las distintas categorías de primas recogidas en las cuentas oficiales.
Respecto a los criterios de evaluación, una parte de la distribución se basa en valoraciones generales del desempeño –como la dedicación, la calidad del trabajo o la cooperación– que no aparecen acompañadas de ponderaciones claras ni de indicadores verificables.
Robert Amsterdam, Socio fundador de Amsterdam & Partners
Coeficientes
A ello se suma la existencia de un coeficiente global de valoración que puede oscilar entre 0 y 2,5 y cuya aplicación corresponde al inspector regional. Este factor actúa como multiplicador sobre la puntuación obtenida en cada expediente, pudiendo reducirla a cero o incrementarla de forma significativa. Según el análisis, ese sistema otorga a los mandos intermedios una capacidad clave a la hora de influir en la retribución final de los inspectores y de sus equipos.
Dado que el reparto depende de la posición relativa de cada unidad, el rendimiento no se mide solo en términos absolutos, sino también en comparación con otros equipos. Además, cada inspección genera puntos que afectan no solo al inspector que la realiza, sino también a su equipo y a su unidad, reforzando el carácter colectivo del sistema.
Volumen vs. objetivos
El informe también destaca la relación entre el volumen total de primas y los objetivos de recaudación. Aunque la Agencia sostiene que el incentivo no depende del resultado de cada inspección, la cantidad total de dinero que se reparte sí aumenta o disminuye en función de la recaudación global.
De este modo, un incremento en la recaudación permite ampliar la cuantía total disponible para el reparto de primas, lo que, según el documento, introduce un vínculo indirecto entre los resultados globales y la retribución variable del personal.
Ausencia de auditoría externa
El informe también cuestiona algunas de las afirmaciones incluidas en la nota de la Agencia, como la estimación de que solo el 1,4 % de la remuneración de un inspector depende de los resultados de su actividad. A juicio de los autores, esta cifra no se encuentra respaldada por ejemplos concretos ni por un desglose detallado del cálculo.
Por último, el documento apunta a la ausencia de una auditoría externa independiente del sistema de primas, pese a su volumen y complejidad, y plantea ibntroducir una revisión que permita aclarar los criterios y reforzar la transparencia en la gestión de los incentivos.