El fundador de Mango Isak Andic y su hijo Jonathan, en una imagen de archivo
Andic retiró a su hijo Jonathan de la primera línea de Mango tras hundir la empresa en pérdidas
En 2015 el beneficio se hundió un 96 % y la empresa registró números rojos por primera vez en 2016
La detención de Jonathan Andic, el hijo del fundador de Mango, Isak Andic, no sacudirá el día a día de la compañía. Aunque Jonathan es actualmente vicepresidente de la firma, la gestión diaria está en manos de Toni Ruiz, el presidente y consejero delegado.
Ruiz ascendió a presidente, cargo que compatibiliza con el de consejero delegado, en enero de 2025, poco después del fallecimiento de Isak. Procedente de Leroy Merlin, llegó a la dirección general de la cadena de moda en marzo de 2020.
El nombramiento puso punto y final al intento del fundador de la firma de que fuera su hijo quien asumiera las riendas de la compañía. Jonathan, encargado a principios de siglo de lanzar la línea masculina de una empresa orientada hasta entonces al público femenino, había asumido las riendas de Mango en 2014 como presidente adjunto.
Los dos años siguientes, no obstante, coincidieron con un fuerte retroceso de los beneficios (del 96 % en 2015). La compañía llegó a registrar, por primera vez, pérdidas en 2016, lo que acabó motivando la vuelta a primera línea de Isak y una marcha atrás de su ambicioso –tildado por algunos como «desmesurado»– plan de expansión internacional, con el cierre de 450 tiendas en Estados Unidos.
La situación en los últimos años de Mango, no obstante, es muy distinta. Desde la llegada de Ruiz, la compañía ha ido batiendo récords de facturación, alcanzando en 2025, el primer año sin su fundador, los 3.767 millones, un 13 % más. La firma, con 180.000 trabajadores, obtuvo un beneficio neto de 242 millones, un 11 % más.