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Jabón Lagarto@lagartoenaccion

El jabón Lagarto cierra su histórica fábrica de Zaragoza tras más de medio siglo y traslada su producción a Toledo

La compañía notificó a finales de abril a los 30 trabajadores de la fábrica que habían abierto el proceso de movilidad geográfica previsto en el Estatuto de Trabajadores

Tras más de medio siglo, el jabón Lagarto dice adiós a Zaragoza. Así lo ha comunicado Euroquímica, empresa propietaria de la conocida marca de detergentes y productos de limpieza, que ha tomado la decisión estratégica de concentrar toda su producción en la planta que tiene en Illescas (Toledo).

La compañía notificó a finales de abril a la plantilla, compuesta por cerca de 30 trabajadores, que habían abierto el proceso de movilidad geográfica previsto en el Estatuto de Trabajadores. Y calculan que comenzará a ejecutarse en el segundo semestre del año.

La histórica planta del polígono Malpica comenzó a operar en 1971. En 1992, Euroquímica compró la firma, y amplió así la producción a otro centro más: el de Illescas. Pero en la fábrica de Zaragoza seguían produciendo el famoso jabón de la pastilla con las letras rojas en mayúsculas y el detergente en polvo.

El centro de trabajo aragonés tenía un papel estratégico para el grupo por su ubicación logística, ya que, sobre todo, abastecía al norte peninsular y estaba muy bien situado para exportar y crecer en mercados exteriores.

Esta decisión llega apenas dos años y medio después de que Euroquímica lograse superar un concurso de acreedores que puso en riesgo la continuidad de la empresa. La empresa defendió la continuidad del negocio y la preservación de la producción como elementos clave para asegurar la supervivencia de la marca.

«Hemos salvado la compañía gracias a una marca como Lagarto, probablemente si hubiéramos tenido otra no estaríamos hablando», reconoció el director general de Euroquímica, Sergio Talavera, en una entrevista con Europa Press. Talavera aseguró que, pese a los avatares pasados, «el futuro es prometedor».

La recuperación nunca logró consolidarse del todo, y en 2024, la firma tuvo que hacer un expediente de regulación de empleo (ERE) a través de bajas incentivadas y salidas voluntarias. Ahora, con la concentración industrial en la fábrica de Illescas, buscan garantizar la viabilidad futura del grupo.

Un diseño que marca

El reptil y nombre de la marca tiene su origen en los primeros trabajadores de la fábrica de San Sebastián, que no creía en las posibilidades de la maquinaria original para realizar el producto y clamaban ¡Lagarto!, ¡lagarto! con desconfianza, hasta que vieron el resultado final.

Desde 1914 ha sufrido muchas modificaciones a nivel de diseño, llegando incluso a desaparecer del logotipo, que volvió a recuperar su presencia en 2020. Eso sí, lo único que siempre se ha mantenido es el rojo de las letras, aunque hay una gama de productos más concreta, en la que esas letras se dibujan en color verde.

«Pretendemos transmitir una marca con muchos valores tradicionales, pero con productos de alta calidad, competitividad y buen precio, que es, por lo menos, lo que nos reconocen nuestros consumidores», subrayaba Talavera. «Nosotros nos sentimos muy orgullosos del jabón lagarto», concluyó convencido de que, sin duda, «la marca es el leitmotiv» de la compañía.