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El presidente del gobierno, Pedro Sánchez

La deuda, disparada

El Gobierno devora en el primer trimestre 19 millones de euros a la hora

La deuda pública ha aumentado este año en más de 40.000 millones y marca un nuevo récord de 1,74 billones de euros

La deuda pública empieza a dar síntomas preocupantes. La moderación al 101,6 % del PIB no se debe a una reducción del descubierto, que sigue creciendo a niveles alarmantes. En los tres primeros meses del año, el pasivo ha crecido a razón de 19 millones de euros cada hora hasta alcanzar un récord de 1,74 billones de euros. Y lo hace en un contexto de reactivación de las reglas de gasto y una recaudación nunca vista por el impacto de la inflación en el bolsillo de los contribuyentes.

De acuerdo con los datos publicados esta semana por el Banco de España, la deuda pública aumentó en el primer trimestre en 41.473,5 millones de euros, equivalente a la recaudación anual por el impuesto de sociedades o a todo el presupuesto que el Gobierno ha proyectado para modernizar los trenes, carreteras y aeropuertos de España durante los próximos cinco años. Esto es 461 millones al día o 19 millones a la hora.

El Estado central concentra el grueso de la deuda, con 1,59 billones de euros, muy por delante de las Comunidades Autónomas (346.849 millones), la Seguridad Social (136.178 millones) y los ayuntamientos (20.723 millones). Hay que apuntar que se trata de datos antes de la consolidación interadministrativa, un ajuste contable del Banco de España que resta 387.204 millones de euros en créditos cruzados entre las propias instituciones públicas para evitar duplicidades.

El problema es que el comportamiento de la deuda está dando síntomas de un ciclo económico muy diferente al que presume el Gobierno. Los 41.473,5 millones de euros sumados entre enero y marzo de este año se sitúan inmediatamente detrás del registro del primer trimestre de 2025, cuando el pasivo público experimentó un incremento histórico de 46.802,8 millones de euros en el mismo periodo.

Este ritmo contrasta con los niveles previos al estallido de la crisis sanitaria. En el primer trimestre de 2019, el endeudamiento neto de los tres primeros meses del año se limitó a 22.789 millones de euros, prácticamente la mitad de la velocidad de crucero que la Administración Central ha impuesto en los últimos ejercicios, donde los arranques de año ya no bajan de la barrera de los 39.000 millones de euros, como los 39.336,5 millones registrados en el primer trimestre de 2024.

Para encontrar un comportamiento que supere la dinámica actual fuera del periodo de la pandemia –cuando la suspensión de las reglas fiscales y los gastos de emergencia distorsionaron la contabilidad pública– es necesario retroceder hasta el año 2013. En el primer trimestre de aquel ejercicio, marcado por la recesión económica y la puesta en marcha de los mecanismos de rescate a las autonomías, la deuda pública aumentó en 72.469,6 millones de euros entre enero y marzo. La diferencia fundamental es que, mientras que en el año 2013 el Estado sufría un hundimiento generalizado, el endeudamiento actual coincide con un periodo récord de recaudación.

En 2025, los ingresos fiscales aumentaron un 10,4 % –hasta situarse en los 325.356 millones de euros– y el déficit público bajó al 2,18 %, la cifra más baja en 18 años. Sin embargo, ese año, la deuda creció en 77.651 millones de euros después de varios ejercicios de cierta contención.

Esta contradicción está provocada por el efecto de la inflación y el crecimiento artificial del PIB nominal. El Ejecutivo utiliza el alza de los precios para aumentar la recaudación tributaria y ensanchar la base de la riqueza nominal del país, cuyo avance estimado se sitúa en el 4,8 %. Al diluirse el déficit sobre un PIB inflado, la ratio oficial mejora sobre el papel, pero, tal y como advierten algunos economistas, se trata de un espejismo presupuestario. En el momento en que los precios se estabilicen y dejen de impulsar los ingresos públicos, la brecha del gasto quedará al descubierto.