Mina de sepiolita en Madrid
Madrid blinda la última reserva de sepiolita de la UE, clave para frenar el monopolio de China
El Ejecutivo regional prorroga la concesión de Vicálvaro, un yacimiento estratégico del que depende la fabricación de baterías para vehículos eléctricos
La Comunidad de Madrid ha autorizado la prórroga de la concesión minera de Tolsadeco –un yacimiento situado entre los distritos de Vicálvaro y San Blas–, que convierte a España en el único productor de la Unión Europea de sepiolita de alta pureza, un mineral estratégico para la autonomía industrial del continente frente al mercado asiático.
Este mineral es el componente base para la producción de aditivos retardantes de llama. Estos materiales sustituyen al óxido de antimonio, una materia prima controlada por China y de la que Bruselas ha pedido desvincularse para garantizar la seguridad del suministro. Su aplicación es crítica para proyectos europeos de vanguardia como el programa MADBAT, enfocado en la fabricación de electrodos para baterías de vehículos eléctricos, así como para el desarrollo de catalizadores energéticos y biocidas inorgánicos patentados.
La prórroga de actividad garantizará el sostenimiento de 1.120 puestos de trabajo en la región, 350 de ellos directos. La clave del valor estratégico de la explotación es que el mineral no se comercializa en bruto, sino que es reconvertido en productos tecnológicos finales que se exportan desde Madrid a más de un centenar de países.
La autorización llega tras un exhaustivo análisis y la posterior desestimación de las alegaciones de carácter medioambiental e hidrológico presentadas durante el trámite de audiencia. El expediente definitivo cuenta con el aval de la Confederación Hidrográfica del Tajo, que certifica la viabilidad técnica de los trabajos al no identificar impactos irreversibles sobre el entorno, y ratifica la Declaración de Impacto Ambiental que ya fue validada por la Administración en abril de 2024.
El plan de explotación lleva aparejada una obligación de restauración ambiental una vez concluyan los trabajos. El proyecto vislumbra la creación de un complejo lagunar estable con un potencial ecológico superior al suelo actual, lo que pondrá fin de manera regulada a los riesgos de seguridad detectados en la zona durante los últimos años.
El espacio, de naturaleza arcillosa y con un comportamiento similar al de las arenas movedizas, ha registrado constantes incursiones ilegales de ciudadanos que utilizaban el recinto minero como zona de baño a pesar del vallado, la señalización de peligro por gran profundidad y la vigilancia privada de la compañía, unos accesos temerarios que ya se han cobrado varios accidentes mortales.