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Banderas de la Unión Europea (UE) frente a la sede de la Comisión Europea en Bruselas

Banderas de la Unión Europea (UE) frente a la sede de la Comisión Europea en Bruselas 06/1/2023Europa Press

Los eurobonos asfixian las cuentas de la UE y obligan a recortar el gasto social

El Fondo Monetario Internacional calcula que las arcas públicas del Viejo Continente deberán soportar una presión adicional equivalente al 5 % del PIB medio de los Estados miembros

La combinación de un gasto público al alza por las exigencias en defensa y el envejecimiento demográfico, sumado al coste de los intereses de la deuda conjunta, amenaza con duplicar el endeudamiento medio del continente hasta el 130 % del PIB para el año 2040. Ante este escenario, Bruselas enfría el entusiasmo de los países periféricos y advierte de que el recurso de los eurobonos no es gratuito.

El Fondo Monetario Internacional calcula que las arcas públicas del Viejo Continente deberán soportar una presión adicional equivalente al 5 % del PIB medio de los Estados miembros durante los próximos quince años. Esta brecha de financiación, espoleada por la necesidad de destinar hasta el 5 % del PIB anual a defensa en los países integrados en la OTAN y por los costes de la electrificación energética, obligará a ejecutar reformas estructurales de calado. El organismo internacional avisa de que, si no se acometen recortes drásticos y medidas de consolidación fiscal, la sostenibilidad del modelo europeo de bienestar social se verá comprometida, abriendo el debate sobre el papel de la Administración en sanidad, educación y pensiones.

La solución de emitir deuda conjunta para sufragar los denominados bienes públicos europeos –innovación, energía y seguridad– cuenta con el respaldo de capitales como Madrid o Roma, pero choca frontalmente con la ortodoxia de Berlín y La Haya. El vicepresidente de la Comisión Europea, Valdis Dombrovskis, enfrió las expectativas en Nicosia al recordar que este mecanismo financiero tiene un coste directo para los Estados y alertó de que «no sale gratis», dado que los socios comunitarios deben asumir después el pago de los intereses.

«No es un problema abstracto, es un reto muy concreto y urgente que afrontamos aquí y ahora. La solución, en resumen, es más crecimiento y mejor gasto», insistió.

900.000 millones de euros

Las cifras del Tribunal de Cuentas de la Unión Europea confirman la advertencia de la Comisión. Para el año 2027, el pasivo comunitario en circulación rebasará los 900.000 millones de euros, una cifra diez veces superior a los registros previos a la crisis de la pandemia.

Esta carga financiera provocará que el coste exclusivo de los intereses se eleve por encima de los 30.000 millones de euros en el próximo Marco Financiero Plurianual, duplicando las previsiones presupuestarias iniciales y detrayendo recursos de otras partidas esenciales.

Margen de maniobra

Con los déficits condicionados por las tensiones geopolíticas en Ucrania y Oriente Próximo, el margen de maniobra de los presupuestos nacionales es residual. El consenso de los Veintisiete pasa por asumir que la inversión estatal resulta insuficiente para cubrir el déficit de financiación actual y que la prioridad absoluta debe ser blindar la estabilidad de las cuentas.

«Hubo un amplio acuerdo en que asegurar la sostenibilidad fiscal sigue siendo un objetivo clave de la coordinación de las políticas económicas y fiscales de la UE, a pesar de las importantes necesidades de inversión que ponen bajo presión nuestras finanzas públicas», constató el titular de Finanzas chipriota, Makis Keravnos, al término del encuentro informal de los Veintisiete.

La estrategia de la Unión Europea se encamina ahora hacia una mayor disciplina fiscal y la movilización de capital privado para asumir las inversiones tecnológicas que el sector público ya no puede costear.

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