Dos pensionistas pasean por Alcalá de Henares.
El agujero de la Seguridad Social aboca a volver a subir la edad de jubilación: «Los pensionistas gozan de un trato privilegiado»
El lastre es de tal magnitud que, sin el agujero de las pensiones, España habría cerrado 2024 con superávit fiscal
El sistema de pensiones español esconde un desajuste mucho mayor del que reflejan las cuentas oficiales básicas. Así lo advierte el último informe publicado por el Área de Estudios y Análisis Social de CEU Cefas, que pone negro sobre blanco la verdadera dimensión del agujero de la Seguridad Social. Lejos de los casi 34.000 millones de euros de saldo negativo oficial, la realidad es que el déficit total roza los 70.000 millones.
Las Entidades Gestoras y Servicios Comunes de la Seguridad Social gastaron en total 181.254 millones de euros en 2024, pero apenas ingresaron 146.149 millones (incluyendo cotizaciones y tasas). Esto arroja un déficit operativo o directo de 33.868 millones de euros, cantidad que el Estado debe cubrir mediante transferencias y nueva deuda.
Un agujero de 70.000 millones
Sin embargo, el informe advierte de que la factura real es mucho más abultada cuando se consolida todo el entramado de prestaciones. «Añadiendo las cuentas de las Mutuas colaboradoras de la SS, y las prestaciones no contributivas, el déficit total de la SS, cubierto de forma directa o indirecta por transferencias de la Administración General del Estado y deuda, fue de más del doble: 69.783 millones de euros», señala el estudio.
La magnitud de este agujero financiero es tal que fagocita por completo los esfuerzos del resto de administraciones. De hecho, el desfase real de la Seguridad Social supera ampliamente el déficit público agregado de todo el país, que en 2024 se situó en 51.267 millones de euros. «Es decir, sin el déficit de la Seguridad Social, España habría tenido superávit fiscal en 2024, y no un déficit del 3,22% del PIB, en un año en que la economía creció un 3,5%», comentan los autores.
Este déficit está muy condicionado por las pensiones de jubilación. Solo en 2024, este gasto ascendió a 125.369 millones de euros, acaparando el 70,4 % de todas las prestaciones abonadas por el Estado.
Los autores del estudio identifican varios factores que provocan este déficit. En primer lugar, por el «progresivo envejecimiento de la población» que aumenta el número de nuevos jubilados. A esto se suma el llamado «efecto sustitución», ya que los nuevos pensionistas acceden al sistema con derechos económicos más elevados que aquellos que fallecen.
El estudio del CEU también critica «el trato privilegiado a los jubilados por parte de los políticos, con revalorización recurrente de las pensiones, en muchos casos en línea o por encima del IPC, lo que contribuye a consolidar el crecimiento del gasto».
Esta situación se vio claramente durante la última gran crisis económica. Entre 2007 y 2014, el desempleo se disparó, se congelaron o redujeron salarios y muchas empresas se arruinaron. «Pero el gasto en pensiones de jubilación contributivas creció un 41 %, e incluso ganaron poder adquisitivo. Parafraseando a Quevedo, se diría que 'poderoso caballero es el voto pensionero'», critica el informe.
Según el documento, para evitar el colapso del sistema, sería necesario retrasar la edad de jubilación hasta los 73 años, una medida que ya propuso el Gobierno alemán en octubre del año pasado.