Concebida para usuarios vulnerables como «último recurso», ofrece precios un 35 % inferiores a los del mercado libre
La fuga «masiva» de consumidores a la TUR en busca de precios baratos descoloca el mercado del gas
Concebida para usuarios vulnerables como «último recurso», ofrece precios un 35 % inferiores a los del mercado libre gracias a una fórmula de cálculo que el sector considera desfasada
En abril, con la guerra en Ormuz ya iniciada y el petróleo y el gas disparados en los mercados internacionales, los clientes de la Tarifa de Último Recurso (TUR) de gas recibieron con alivio la noticia de que el próximo trimestre iban a pagar un 16,6 % menos. Es, dicen fuentes del sector gasista, un ejemplo más de que el mercado «está roto» como consecuencia precisamente de la TUR, una tarifa planteada para casos muy concretos pero que en los últimos años ha crecido de forma muy importante.
El año pasado, el 61 % de los clientes de gas permanecían en el mercado libre, cuando en 2019 eran el 80,8 %, según los registros de la CNMC. El número de usuarios de la tarifa regulada ha escalado hasta los 3,1 millones, el doble que hace seis años. La situación amenaza de facto el libre mercado al obligar a cuatro comercializadoras (Comercializadora Regulada Gas & Power, de Naturgy; Curenergía, de Iberdrola; Energía XXI, de Endesa y Baser, de Total Energies) a ofertar un precio muy por debajo de las condiciones de mercado.
La tarifa TUR sigue unos criterios establecidos por el Gobierno en 2009, que desde entonces se han modificado en varias ocasiones. Entre otros, está referenciado al precio del petróleo Brent, de referencia en Europa, cuya cotización en los mercados internacionales se ha descolgado de el de las moléculas de gas en los últimos años.
La tarifa se revisa además cuatro veces al año, en enero, abril, julio y octubre), pero no usa la misma fórmula para los cuatro trimestres. Para la primera revisión del año (la de principios de enero) y para la cuarta (cuando comienza el otoño), la fórmula tiene en cuenta los precios «pasados» y también incorpora el precio de los mercados de futuros, que es el que está subiendo alarmantemente. En cambio, la fórmula para las revisiones del segundo y tercer trimestre solo tiene en cuenta el precio del barril de brent en los últimos 6 meses.
«Gracias a esto, el precio no se ha disparado, sino que incluso ha bajado», destaca la asociación de consumidores OCU. Para la organización de consumidores, «si no la tienes ya contratada, pásate a la TUR porque es sin duda la mejor opción para tu suministro de gas».
Según el comparador de la CNMC, la Tarifa TUR es, para un consumidor de hasta 5.000 kWh (RL1) un 35 % más barata que la tarifa más barata del mercado libre,; y un 33 % en el caso de un consumidor con 7.000 kWh (RL2). Cabe recordar, no obstante, que las tarifas de mercado libre suelen llevar asociados servicios complementarios que pueden inclinar la balanza a su favor, como el mantenimiento de caldera o la revisión anual de la instalación.
«En los últimos años se ha producido un regreso masivo de los consumidores a la TUR y eso es porque no refleja adecuadamente los costes», según Joan Batalla, presidente de la asociación sectorial Sedigas. Batalla pidió, en un reciente encuentro con periodistas, «una metodología que se adecúe a la realidad actual», al considerar que la fórmula de 2009 «que entonces sería muy válida, ya no lo es hoy».
La fórmula se planteó entonces como una tarifa para proteger a un perfil de consumidor muy concreto. El sector está en conversaciones con el Ministerio de Transición Ecológica para su fórmula, pero la concatenación de crisis energéticas de los últimos años, no solo la guerra en Ormuz sino también la invasión rusa de Ucrania de 2022, no ha ayudado.