José Mourinho
Mourinho cree que el potencial de desarrollo de Diomande es infinito
El joven africano no sorprende, ya le conocían, pero sus prestaciones en directo no son normales: velocidad y zancada basadas en la fuerza descomunal de un extremo espigado y cuadrado
El Real Madrid presenta su tercera equipación y vuelve a vestirse de rosa seis años después
Tiene 19 años y la explosividad de su cuerpo parece que tenga 24. Vive sobre una envergadura de 181 centímetros, 76 kilos de peso, hombros de pívot de la NBA, músculos fibrados, velocidad endiablada, una zancada larga, buen regate, excelente centro, gol y una personalidad imponente.
Se llama Yan Diomande y su alto ritmo de movimientos tiene encantado a su entrenador. Mourinho le conocía, pero ahora lo tiene delante a diario y las prestaciones del marfileño son un golpe de ilusión para el técnico nacido en Setúbal, que observa brillar a una figura fulgurante en ciernes.
El Real Madrid le pide al portugués algo que no necesita pedirle: que forme a esa joven estrella para convertirla en un referente mundial. Nadie mejor que Mou para forjar a fuego lento a un muchacho con unas condiciones físicas portentosas.
El chico no ha sorprendido, porque los informes técnicos de Juni Calafat delataban la calidad total del costamarfileño, pero verlo actuar en vivo y en directo a tres metros de distancia es una delicia. Mourinho vibra con un futbolista de estas características, un chaval que puede moldear a su imagen y semejanza. Ya ha comenzado a pintar ese cuadro.
La humildad previa a las ganas de crecer
El entrenador es feliz porque observa en 'Dio', como le llaman en Valdebebas, esa humildad que es necesaria para aprender y evolucionar. Las ganas de crecer son básicas para desarrollar todo el potencial. Y el africano presenta unas posibilidades innatas ilimitadas.
La diferencia con los veteranos es que estos ya piensan que lo han aprendido todo y se dedican a mantenerse. Los chavales como Diomande son una esponja y si se dejan ayudar pueden llegar a lo más alto, a lo máximo. El profe portugués es sabio en este negocio. El cuerpo técnico madridista analiza a este diamante para tallarlo. El chico que ha pasado de valer 20 millones a 125 en doce meses tiene unas virtudes y unas posibilidades físicas que pueden transformarlo en un número uno mundial en dos temporadas. Pocas veces se ha encontrado Mourinho con un delantero con tantas cualidades por explotar.
Diomande controla un balón delante de Cucurella en un entrenamiento con el Real Madrid
Es tal la progresión constante que se atisba en Yan Diomande que Mourinho piensa hacerle titular por la banda derecha en la mayoría de los partidos, tanto en un esquema 4-3-3 como en el sistema madre, el 4-2-3-1. Y eso significará que una vaca sagrada del centro del campo será suplente inicialmente por culpa de la explosión del marfileño. Diomande va a rematar la cuadrilla del arte junto a Mbappé, Vinicius y Bellingham. Será el cuarto jinete de la creatividad del conjunto blanco. Un cuarteto ofensivo como el que Francia tenía con Mbappé, Dembélé y Doué o Barcola.
Habrá partidos que exijan un esquema más defensivo y entonces Diomande, el más joven del cuarteto, comenzará en el banquillo y entrará como revulsivo en las segundas partes. Pero la ambición de triunfo del marfileño es tan grande que peleará por quitarle el puesto a Vinicius por el flanco izquierdo, pues la mejor cualidad de Diomande es que puede jugar por la derecha, por la izquierda y por el centro entrando desde la mediapunta. Además, muerde en defensa mucho mejor que Vinicius y Mbappé. El muchacho va a por todas.
Su deseo de emular a Cristiano no es el sueño de una noche de verano de un chaval en Abiyán. Lo tiene grabado en su cabeza. Los carteles del astro portugués colgaban sobre su cama. Quiere ser otro Cristiano. Su disciplina interna en los entrenamientos y en la nutrición son dos capítulos esenciales en este objetivo. Ya nadie se ríe de él. Antes se mofaban de su ilusión por llegar al fútbol profesional europeo. Los representantes le engañaban. Hoy todos callan. Este niño tiene mimbres para romper todas las barreras. Si Mourinho habla así de él, cuidado. Son palabras mayores. Al técnico luso le encanta especialmente una doble virtud de Diomande: no le gusta hablar fuera, habla en el campo.