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Entrevista a Enrique Roviralta, Presidente del Colegio Oficial de Médicos de Ceuta

Enrique Roviralta, Presidente del Colegio Oficial de Médicos de CeutaAlfonso Úcar

Entrevista al presidente del Colegio de Médicos de Ceuta

Ceuta afronta una «catástrofe asistencial» mientras teme que estalle «una bomba de relojería epidemiológica»

  • «No se a qué espera la ministra de Sanidad, sabiendo cómo estamos, para venir aquí»

  • «Tratamos heridas, heridas infectadas, apuñalamientos, agresiones y después están cada vez con más frecuencia viniendo infecciones intestinales»

El presidente del Ilustre Colegio de Médicos de Ceuta, José Enrique Roviralta, se ha visto inmerso en el ojo del huracán después de haber solicitado ayuda al Ministerio de Sanidad y haber obtenido una respuesta por parte de Mónica García en la que se negaba la situación crítica que vive la ciudad autónoma.

En este contexto, que el doctor Roviralta describe como «una catástrofe asistencial, pero también social, económica y humanitaria», la ministra García ha decidido negar la realidad que se le traslada desde Ceuta y aplazar su visita a uno de los dos únicos territorios que aún no tienen transferidas las competencias sanitarias hasta «las próximas semanas».

—¿Cómo está ahora mismo la situación sanitaria en Ceuta?

—Estamos en una situación de catástrofe sanitaria con un colapso que va a más, con cada vez más ingresos. Y lo peor es que estamos empezando a colapsar los propios profesionales. Al hablar con compañeros del servicio de urgencias, enfermeros, técnicos auxiliares, técnicos de rayos... he visto a algunos que han terminado llorando de la desesperación, que es tal que ha desembocado en un colapso emocional.

—Según datos oficiales, hay 6.000 inmigrantes en Ceuta, pero la sensación es que son muchos más. En cualquier caso, ¿cómo se puede atender a tanta gente de golpe?

—Evidentemente no puede atenderse. La ciudad autónoma da otras cifras, da 10.000 o 12.000. Pero bueno, al final, 6.000 o 12.000, ¿qué más nos da?... El problema no es el número, el problema es la circunstancia de indignidad en la que viven.

Es que viven en la calle, duermen en el campo, se encuentran en condiciones inhumanas, sin salubridad, sin higiene... Es una bomba de relojería epidemiológica. Cuando un paciente viene a urgencias, normalmente lo hace con su historial clínico y el seguimiento lo hace su médico de cabecera, que es quien conoce cuál es su estado de vacunación. En el caso de los inmigrantes, no se da ninguna de estas situaciones, que son indispensables.

Hoy por hoy eso, con esas miles de personas, incluidos menores, es absolutamente inviable. Muchas veces vienen con una herida, se les trata y vienen días después con la herida infectada.

Ella estaba al frente de manifestaciones y mareas blancas y era una activista. Ahora no sé por qué no conserva aún ese remanente de activismo

—Ante estas realidades, la ministra Mónica García se ha escudado en datos y estadísticas para negar la realidad. ¿Qué opinión le merece?

—La estadística es muy fácil de manipular. A veces se cierran las agendas y dicen que nadie está en lista de espera... Esto lo conocemos ya.

El inconveniente es cuando usas eso con la intención de ocultar una anomalía. Si tú ocultas una deficiencia, sobre todo si es en medicina o en salud pública, lo único que vas a conseguir es tener una complicación aún mayor.

Y si ya han venido aquí otros ministros, como el de Defensa, el de Interior, el de Exteriores o incluso el propio presidente del Gobierno, no sé a qué espera la ministra de Sanidad. Más aun sabiendo cómo estamos, aunque solo fuera por el gesto del respaldo a sus compañeros. También hay que recordar cuando ella estuvo en el 12 de Octubre denunciando las deficiencias sanitarias. Ella estuvo al frente de manifestaciones y mareas blancas y era una activista. Ahora ha perdido ese remanente de activismo. Pero lo más importante, más que el que venga, es que traiga soluciones, que traiga refuerzos.

Esto es un área de catástrofe y conflicto de ámbito nacional e internacional. Lo peor es que estamos teniendo confesiones de compañeros médicos que nos están diciendo que se van a ir, que así no merece la pena, sobre todo los que son jóvenes o tienen niños pequeños. Si ya es difícil que vengan médicos, ahora con esta situación vamos a ver cómo se nos van.

—¿Ha tratado el Ministerio de enfrentar al Colegio de Médicos de Ceuta con sus propios profesionales, pese al respaldo que han recibido de los demás colegios de médicos?

—El Colegio no quiere crear ningún conflicto, cumple con su deber deontológico de denunciar. Al final, un paciente lo que quiere es estar en buenas manos. Y un médico que, si tiene un diagnóstico bueno o, sobre todo, si tiene un diagnóstico malo, que no te engañe.

Aquí, en Ceuta, los médicos no somos niños chicos, ni somos tontos, como tampoco lo son los ciudadanos de Ceuta. Y todos estamos viendo cuál es la realidad. He dicho desastre asistencial, pero también social, económico y humanitario. Si quieren seguir escondiendo la verdad... que sepan que solo tiene un camino.

—¿Cuáles son las patologías más comunes que están teniendo los inmigrantes que han cruzado la frontera? ¿En qué condiciones venían?

Si hablamos un poco de la actualidad, lo que más están comentando los compañeros es que vienen por heridas, heridas infectadas, o apuñalamientos. Agresiones también, contusiones... y después están cada vez con más frecuencia viniendo con infecciones intestinales, diarreas y con fiebre. Eso parece que es lo que más está incrementando los ingresos hospitalarios, que ya cerca del 20-25% de las camas actualmente del hospital están siendo ocupadas por todas estas personas, estos inmigrantes, que están sin control sanitario.

—En El Debate publicamos que se abría el ala de catástrofes que está preparada en el hospital por necesidad de alojar más pacientes. ¿Qué diferencia tiene esta zona con las camas normales del hospital?

—Este es un área que se hizo en el COVID, donde las urgencias se ampliaron para incrementar el número de camas. Entonces, estas camas son de cuidados intermedios.

Es decir, que el paciente no está en condiciones de irse a su casa, pero todavía no se ha planteado el ingreso. El problema es que no se quería tener mezcladas a las personas de las que no se conoce su estado de salud, o el proceso infeccioso que puedan traer, junto con la población local. Por eso se ha abierto ese ala.

Pero es que ese ala, que creo que son 30 camas, nada más abrir se llenaron 15, es decir, al 50 %.

¿Por qué no plantear el desplegar la UME?

—¿Y cuál es la petición que hace hoy el Colegio de Médicos de Ceuta, qué necesidades tiene?

—Sobre todo, voluntad política por parte del Ministerio de Sanidad de reconocer el problema. Pero también, acción, es decir, refuerzo.

Los refuerzos no pueden ser como hasta ahora, que los médicos doblen o que hagan más guardias, porque al final los médicos van a colapsar. Incluso puede que haya enfermedades por agotamiento físico o psíquico. Entonces, los refuerzos tienen que venir del exterior, y con una logística.

¿Por qué no plantearse desplegar la UME? ¿Por qué no barajar la apertura o la preparación del antiguo hospital militar actualmente cerrado? ¿Por qué no hospitales de campaña? ¿Por qué no un buque hospital? Siempre en medicina es mejor prevenir que curar. Y yo recuerdo hace no mucho que la ministra se desplazó hasta Canarias por un crucero de lujo, que había un virus que se llama hantavirus, que afortunadamente no trajo grandes consecuencias.

Hubo un despliegue de medios y de políticos impresionante. Y aquí estamos viendo una situación real de catástrofe. Recordemos que calculamos unos 200 muertos el día de la avalancha. Pues creo que es más motivo que un crucero con una infección.

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