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Un tren de Talgo.Talgo

La operación del PNV y la SEPI para salvar Talgo «apesta», según el economista José Carlos Díez

No entiende el empeño en rescatar a una compañía «en quiebra», aunque cuenta con una cartera de pedidos récord que plantea esperanzas a sus nuevos accionistas

El consorcio vasco encabezado por la siderúrgica Sidenor, acompañado de las fundaciones vascas BBK y Vital y del fondo público Finkatuz, se convirtió por fin en el principal accionista de Talgo el pasado mes de noviembre, hace seis meses, tras adquirir por 156,67 millones de euros el 29,76 % de las acciones de la compañía.

Con ello salía de Talgo el fondo Trilantic, que quería vender desde hacía tiempo, y como consecuencia tomaba el cargo de presidente en enero José Antonio Jainaga, presidente de Sidenor y muy próximo al PNV.

El Partido Nacionalista Vasco ha sido, de hecho, el principal impulsor de esta operación, y de la vuelta a su región de la sede social de la compañía ferroviaria, que esperan que dé un empujón a la industria de la zona.

Economistas como José Carlos Díez, sin embargo, no ven nada clara la operación: «Que nos expliquen por qué una empresa quebrada como Talgo, que tiene una contingencia de deuda con el Estado español que se llama Renfe, que ha incumplido todos los contratos, también los de entregas a dos o tres países, que no sabe hacer trenes ni fabricarlos ni entregarlos, por qué a través del PNV y de la SEPI estamos haciendo una operación para salvarla».

Pocos días después de conocer lo que ha pasado con Plus Ultra, Díez cree que «aquí apesta todo. Vamos a depurar y hacer transparencia. PNV y Junts se tienen que retratar, al igual que todos los empresarios catalanes y vascos, y la sociedad catalana y vasca». Hablando de otros temas, Díez ya comentaba en nuestro periódico que catalanes y vascos tendrán que decir qué les dio Sánchez para que le apoyaran en 2023.

Más allá de estas cuestiones, los últimos resultados económicos de Talgo han estado por debajo de lo que esperaban analistas como los de Renta 4. La compañía ha registrado en el primer trimestre de este año un beneficio operativo (Ebitda) de 9,8 millones de euros, menos que los 13,8 millones que esperaba este banco de inversión.

Talgo mantiene sus objetivos de facturar entre 700 y 800 millones de euros en este año 2026, con un margen de ebitda de entre el 7,5 % y el 8,5 % que esperan que vaya mejorando conforme se ejecuten nuevos contratos de perfil más atractivo y se normalice la red de AVE Madrid-Andalucía. Su cartera de pedidos está en máximos históricos.

«Desde Renta 4 consideramos que, si bien Talgo atraviesa un excelente momento comercial y ha despejado incertidumbres clave a nivel accionarial y de financiación, todavía persisten notables incertidumbres que ensombrecen su cotización en el corto plazo», apunta su analista César Sánchez-Grande.

De acuerdo con el análisis de Renta 4, la ejecución de la actual cartera de pedidos de Talgo le llevará a facturar 1.000 millones de euros a partir del año 2027. Su rentabilidad mejorará por los mayores márgenes de contratos con Flixtrain y Arabia Saudí. Compensarán la menor rentabilidad del contrato con Deutsche Bahn (principal ferroviaria alemana) y el contrato de mantenimiento del AVE en España, que está en renegociación.

La compañía mantiene la incertidumbre sobre su capacidad productiva, ya que de momento no ha comunicado un plan industrial detallado que asegure su capacidad para ejecutar su cartera récord. No obstante, aseguran que las ampliaciones en las plantas de Madrid y Álava, junto con la eliminación de cuellos de botella, les permitirán cumplir con el calendario. Además, cuentan con litigios abiertos: la disputa con Renfe por la multa de 116 millones de euros, que ya está provisionada, sigue sin resolverse, a lo que se añade una deuda pendiente de Renfe con Talgo superior a los 100 millones de euros.

La ejecución de la cartera permitirá elevar los ingresos de Talgo por encima de los 1.000 millones, y el ebitda rebasará los 100 millones a partir de 2028, pero la deuda permanecerá en niveles elevados (4,5-5,5 veces el ebitda) hasta que pueda empezar a reducirse a partir del año 2030, con la entrega de trenes a Deutsche Bhan.

El camino de Talgo, por tanto, está pendiente de enderezarse, y economistas como José Carlos Díez tienen dudas sobre ello.