Fundado en 1910

Los expertos aconsejan priorizar los ventiladores con motores de corriente continua

El precio de dormir con el ventilador encendido toda la noche: esto puede subir tu factura

A la hora de seleccionar el equipo idóneo, la clave reside en adaptar las dimensiones y prestaciones del aparato a la superficie de la estancia

Con la llegada de las noches de verano, el ventilador se consolida como el recurso doméstico más eficiente y económico para conciliar el sueño sin disparar la factura de la luz. Las mediciones técnicas confirman que un aparato estándar de 50 vatios regulado a velocidad media presenta un consumo real de apenas 0,021 kilovatios hora.

De este modo, mantenerlo en funcionamiento durante una noche completa de ocho horas supone un gasto energético de 0,168 kilovatios hora que, calculado sobre una tarifa eléctrica media de 15 céntimos, se traduce en un coste de dos céntimos y medio por jornada.

Incluso en el escenario menos favorable, utilizando modelos de torre de 80 vatios bajo los tramos horarios más caros del mercado, el precio apenas rozaría los 11 céntimos, lo que se traduce en un incremento marginal de poco más de tres euros en el recibo mensual.

Tamaño adaptado a la estancia

A la hora de seleccionar el equipo idóneo, la clave reside en adaptar las dimensiones y prestaciones del aparato a la superficie de la estancia. Para habitaciones pequeñas de hasta 12 metros cuadrados basta con una potencia de 15 a 30 vatios y aspas de un metro de diámetro, mientras que los salones grandes o estancias de planta abierta de hasta 50 metros cuadrados requerirán equipos de hasta 100 vatios y aspas de metro y medio.

Asimismo, los expertos aconsejan priorizar los ventiladores con motores de corriente continua frente a los de corriente alterna, ya que, aunque su coste inicial es superior, reducen el consumo energético un 70 %, ofrecen más velocidades y resultan idóneos para el descanso.

Aunque existen fórmulas físicas para estimar la potencia ideal multiplicando el volumen de la habitación por el cambio térmico deseado y la capacidad térmica del aire, los técnicos recuerdan que estos cálculos son orientativos, ya que un ventilador no enfría el ambiente de forma real como el aire acondicionado, sino que genera alivio térmico mediante el flujo constante de aire sobre la piel.