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Temores en Indra ante la avalancha de pedidos y un enfoque automovilístico que no encaja con la industria de defensa

La empresa va como un tiro, pero va a ser un reto asumir la capacidad de producción que se le está demandando

Madrid

El nuevo consejero delegado de Indra, José María Recasens, era hasta ahora presidente de Renault en España.

El nuevo consejero delegado de Indra, José María Recasens, era hasta ahora presidente de Renault en España.Jesús Hellín / Europa Press

Indra sigue en el foco de atención, en buena medida por la avalancha de pedidos que está recibiendo por haber sido elegida campeón nacional de defensa. Acumula una cartera de 20.334 millones de euros, un 154 % más que hace un año, y va a ser un reto gestionarla.

Fuentes internas consultadas por El Debate destacan el auge impresionante que está teniendo la empresa, pero muestran su miedo a no poder asumir la creciente carga de trabajo: «Hay muchos productos que hay que desarrollar, y no hay tanta gente formada para impulsarlos. Está todo disparado. El know how lo tenemos, y los que saben pueden trabajar ocho o diez horas, pero no veinticuatro. Hay que formar a otras personas», comentan desde fuentes sindicales.

Por eso en la compañía tienen previsto incrementar la plantilla. Hasta el año 2027 esperan crear 1.500 puestos de trabajo en Cataluña para ampliar su división de defensa, llegar a 850 trabajadores en Asturias para consolidarla como su centro principal de blindados y contratar a 450 personas en Córdoba para su nueva fábrica de radares, entre otras cosas.

El problema es que quienes lleguen necesitarán un tiempo para aprender, y «ahora mismo nuestra capacidad productiva y de entrega de productos está desbordada», admiten fuentes sindicales. Esto no es óbice para que Indra, que tiene 61.400 empleados en 46 países -36.000 en España-, siga fabricando productos de primera calidad, como se ha visto recientemente con los doscientos radares que ha vendido a Estados Unidos. Si la tecnología española no fuera en este caso mejor que la estadounidense, no los habrían comprado.

Indra tiene una cartera importante de pedidos, talento para ejecutarla, una plantilla que cobra mejor que en su sector en España -aunque su sueldo inicial cuesta que crezca-, y lo que piden ahora desde dentro es estabilidad en la dirección para gestionar el aumento del gasto en defensa y sus consiguientes proyectos. Fuentes sindicales valoran positivamente el trabajo que han hecho presidentes anteriores como Fernando Abril Martorell y Marc Murtra, y especialmente bien el que ha desempeñado Ángel Escribano: «Lo ha hecho muy bien. Ha dado un empujón a la empresa como no lo ha dado ningún otro».

Precisamente estas fuentes piensan que Escribano debió pactar algo con el jefe de la oficina económica de Moncloa, Manuel de la Rocha, tras la cual dimitió de la presidencia el 1 de abril, y asumen que su empresa familiar (Escribano Mechanical & Engineering) será comprada por Indra, como recordábamos hace unos días en este periódico, porque desarrolla productos de defensa complementarios y puede ayudar a conseguir más contratos.

Más allá de esta cuestión, esperan que el nuevo presidente, Ángel Simón, a quien han visto «educado, con criterio y razonable», pueda tener continuidad en la empresa para que puedan ejecutarse los muchos pedidos pendientes.

«La empresa va como un tiro», afirman las fuentes sindicales, pero el anterior consejero delegado, José Vicente de los Mozos, provenía de la industria del automóvil, y quien acaba de relevarle, José María Recasens, también. Como contábamos en este artículo, Recasens mantenía desde hacía tiempo que la industria automovilística debía diversificarse hacia la fabricación de vehículos de defensa, pero fuentes de Indra recuerdan que la producción es muy distinta. Mientras que la de coches está muy estandarizada, mecanizada y robotizada, la de un misil Patriot, por poner un ejemplo, puede llevar de dieciocho a veinticuatro meses, y es toda a mano. Está claro que asumir toda la demanda será un gran reto para Indra, y la buena conjunción entre sus especialistas y sus directivos será clave para que la acometan con éxito.

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