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Una empresa metalúrgicaVladímir Smirnov / Tass

Bruselas entrecierra las puertas al acero chino en favor de la industria europea

Limita la entrada de acero sin aranceles y duplica los aranceles para lo que pasen las 18.000 nillones de toneladas

Menos acero libre de aranceles y el doble de aranceles para el resto. Esta es la receta adoptada por la Comisión Europea para potenciar la minería y la industria europea frente a la dependencia del extranjero.

De esta forma, la Comisión Europea ha aprobado limitar a 18.300 millones de toneladas de acero chino las que pueden entrar en las fronteras comunitarias sin pagar aranceles. Y las que superen esa cantidad, tendrán que pagar el doble de aranceles, el 50 % frente al 25 % que se mantiene en la actualidad.

A la hora de asignar las cuotas anuales, la Comisión Europea deberá tener en cuenta el lugar donde el acero se fundió y se moldeó por primera vez, y podrá ajustar la medida en función de la evolución del mercado, señaló el Consejo de la Unión Europea en un comunicado.

Con esta medida, que entrará en vigor el 1 de julio, la UE pretende proteger a una industria que genera aproximadamente 300.000 puestos de trabajo directos, mientras discute la posibilidad de aplicar nuevos instrumentos comerciales contra Pekín para equilibrar una relación económica que la Comisión Europea considera insostenible.

Hace ya tiempo que Europa intenta potenciar su industria frente a la dependencia del exterior. Más que nada para no tener que estar pendiente de los vaivenes de los precios generados por la situación geopolítica actual con las guerras de Ucrania o de Oriente Medio o los cambios de opinión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ya advirtió a los comisarios europeos sobre esta cuestión que retomarán los líderes europeos en la cumbre que celebrarán en Bruselas la semana que viene.

No obstante, como suele ser habitual entre los gobiernos de los Veintisiete no hay una posición unánime respecto a la relación comercial que hay que mantener con Pekín, con Francia e Italia liderando el grupo de países que piden mayor firmeza para proteger a la industria europea de las subvenciones públicas que reciben las compañías chinas, frente a España y Alemania, que reclaman cautela.