El candidato de Moncloa a la presidencia de la CNMC, Mariano Bacigalupo, junto a su mujer, Teresa Ribera, comisaria de Competencia de la Comisión Europea desde diciembre de 2024.
Pavor en la CNMC ante el posible nombramiento como su presidente de Mariano Bacigalupo, el marido de Teresa Ribera
Es el candidato de Moncloa para el puesto, mientras que el ministro de Economía, Carlos Cuerpo propone a Inmaculada Gutiérrez, de carácter más técnico
En los pasillos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), el organismo que dirime los conflictos en el ámbito de la competencia, el que decide sobre fusiones y adquisiciones, hay auténtico pavor a que Mariano Bacigalupo, el marido de Teresa Ribera, sea quien releve a Cani Fernández, que acaba su mandato el próximo 16 de junio.
El pavor se debe a que Bacigalupo es un enemigo declarado de la competencia. «Si por él fuera, estaría todo regulado», señala alguien que le conoce bien.
Sería una paradoja: el organismo encargado de velar por la competencia, dirigido por un enemigo de la competencia. Pero desde el punto de vista político, tendría todo el sentido: Sánchez colocaría como presidente a un sanchista declarado por un periodo de seis años, alguien que aguantaría ahí aunque hubiera un cambio de Gobierno. Un comisario político en toda regla.
Bacigalupo es el candidato de Moncloa, e Inmaculada Gutiérrez, el de Carlos Cuerpo, el ministro de Economía y vicepresidente primero del Gobierno.
El marido de Teresa Ribera nació en Buenos Aires en el año 1968. Actualmente es consejero de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), un puesto que le supuso incrementar su sueldo en unos 20.000 euros, hasta los 141.910 euros, tal como contábamos en este artículo.
Bacigalupo aterrizó en su puesto actual de la CNMV sin tener en principio los conocimientos apropiados para el puesto
Aterrizó en la posición en septiembre de 2022 por un periodo de cuatro años que vencen ahora, y sin que le respaldaran a priori conocimientos en el sector financiero, algo en teoría necesario para un puesto que no requiere de aprobación en el Congreso. Antes tuvo un paso polémico por el consejo de la CNMC, en donde estaba desde el año 2017. Bacigalupo era conocido básicamente por dedicarse a defender las políticas de su mujer, responsable entonces en el Gobierno de las cuestiones relacionadas con la energía. Llegó incluso a criticar que las televisiones abrieran los telediarios hablando de la subida del precio de la luz.
Hace dos años se habló de él como posible nuevo presidente de una restaurada Comisión Nacional de la Energía, un proyecto que a día de hoy sigue parado, y para el que Bacigalupo tendría más preparación que para una posible presidencia de la CNMC. Tras doctorarse en Derecho con premio extraordinario en la UNED y trabajar como letrado jefe de la sección de Estudios e Informes del CGPJ, entre otras cosas, fue secretario del consejo de la Comisión Nacional de la Energía, y es un gran experto en regulación energética.
El marido de Ribera, que era sanchista antes que nadie, sería un magnífico comisario político si obtuviera el puesto, pero la jugada podría salir mal si es nombrado. Si el Gobierno le designa, treinta días después puede ser tumbado si así lo aprueba el Congreso de los Diputados por mayoría absoluta.
Menos rechazo provoca la candidata de Carlos Cuerpo: Inmaculada Gutiérrez. Profesional de gran experiencia y prestigio, es Técnico Comercial y Economista del Estado (TECO), y ha trabajado en distintas etapas en ámbitos relacionados con la competencia: fue subdirectora del Servicio de Estudios del Tribunal de Defensa de la Competencia entre 1995 y 1996, subdirectora de Concentraciones y Estudios del Servicio de Defensa de la Competencia del Ministerio de Economía entre 1996 y 2001, vocal del Tribunal de Defensa de la Competencia entre 2006 y 2007, consejera de la Comisión Nacional de la Competencia entre 2007 y 2013 y asesora de la CNMC entre 2019 y 2020. En la actualidad es presidenta de Arenaways, una empresa ferroviaria italiana.
Bacigalupo y Gutiérrez son los dos principales candidatos para ocupar el puesto de Cani Fernández, cuyo mandato termina el 13 de junio, pero no tiene por qué ser relevada ese mismo día. De hecho, su predecesor en el cargo, José María Marín Quemada, tardó nueve meses en ser sustituido: su mandato expiró el 9 de septiembre de 2019, pero un bloqueo político e institucional le obligó a seguir en funciones hasta que Cani Fernández le sustituyó el 16 de junio de 2020.
El Gobierno puede utilizar los tres consejeros y el cargo de presidenta que quedan libres para buscar apoyos de catalanes y vascos en otros frentes
Esperar un tiempo podría tener sentido en el contexto actual de la negociación de los Presupuestos. En la CNMC vencen ahora los puestos de tres consejeros, además del de la presidenta, y son regalos atractivos con los que puede jugar el Gobierno para premiar a los partidos catalanes o vascos a cambio de su apoyo en otras cuestiones.
Bacigalupo y Gutiérrez son los favoritos, aunque desde hace un tiempo se habla de otros posibles nombres para sustituir a Cani Fernández, todos ellos bien valorados por sus conocimientos técnicos. Entre ellos está la catedrática Natalia Fabra, que lleva un año en el consejo de Redeia y tiene amplios conocimientos de competencia y energía, pero hay quien la ve como la sustituta de Beatriz Corredor; Marta García Jauregui, que ha sido la jefa de gabinete de Cani Fernández, es subdirectora general adjunta de la CNMC y ha trabajado en el Banco Mundial; María Vidales, que también es Técnico Comercial y Economista del Estado y lleva siete años en la CNMC, ahora como directora del Departamento de Promoción de la Competencia; y Marcos Araujo, un abogado con treinta años de experiencia en Garrigues que actualmente es presidente de la Asociación Española para la Defensa de la Competencia.