El Papa en Canarias.
¿Qué cambia en la inmigración tras la visita del Papa? Lo analizamos con los economistas Mikel Buesa y Rafael Pampillón
El enfoque que propone el Santo Padre requiere más y mejor trabajo por parte de la Administración española
La visita del Papa a España ha tenido en la inmigración uno de sus principales temas, especialmente en su cierre de ayer y hoy en las Islas Canarias. Su intervención ayer fue aprovechada en parte por Pedro Sánchez para intentar sacarle partido a su favor, pero la cuestión es mucho más compleja de lo que plantea el presidente del Gobierno.
«El Papa ha mencionado que hacen falta políticas con respecto a la inmigración, e inmediatamente Pedro Sánchez ha dicho que lo está haciendo bien porque está regularizando a inmigrantes», comenta Mikel Buesa en nuestro podcast El Debate de la Economía, cuyo audio puede oírse íntegro pulsando al inicio de estas líneas. Pero la solución de la inmigración que sugiere el Papa es mucho más difícil y requiere mucho más trabajo que el que propone Sánchez.
La solución de la inmigración es mucho más compleja que la simpleza que nos venden el Gobierno y parte de la oposición
«Tras oír al Papa decir lo que ha dicho, he repasado el libro de Paul Collier sobre inmigración, que es muy interesante y muy importante. Su preocupación fundamental no es que haya inmigrantes, sino que la inmigración no conduzca a conflictos sociales importantes como los que hemos visto estos días en Irlanda del Norte. La conclusión fundamental es que hay que hacer políticas de inmigración en las que la asimilación de los inmigrantes equivalga al flujo de entrada de esos inmigrantes», añade.
Esa política es compleja, porque no es lo mismo que venga un inmigrante de Argentina que uno de Somalia, por poner dos ejemplos. «Es mucho más complicado que la tontería que ha pensado el presidente del Gobierno de dar papeles a todos mediante la política de inmigración. Se trata de crear instituciones, procedimientos y maneras de actuar que permitan que la gente que viene de fuera se asimile, se integre, tenga empleos que le permitan vivir decentemente... Es un asunto mucho más complejo que la simpleza que nos venden el Gobierno y parte de la oposición», incide.
Buesa recalca que en España hemos tenido suerte con la inmigración, porque ha habido un flujo migratorio muy importante al que el Banco de España ha reconocido un protagonismo clave en el crecimiento de nuestra economía: nada menos que el 47 % del crecimiento acumulado desde 2022 se debe a la incorporación de la fuerza laboral extranjera, según Funcas.
En España viven unos 10 millones de personas nacidas en el extranjero. La mitad son iberoamericanos, «que pertenecen a nuestro mismo ámbito cultural», con lo cual su integración, salvo algunas excepciones, «es muy favorable», según Buesa. Un cuarto es europeo y otro cuarto es de África y China. «Los chinos son la parte menos conflictiva», y «la mayor parte de los africanos es marroquí, con quienes nuestra afinidad cultural es importante, aunque la diferencia religiosa no deja de ser relevante», apunta Buesa.
Teniendo en cuenta estas afinidades, «las necesidades de esfuerzo e instituciones para favorecer la integración son menores que en otros países europeos, pero hay que abordarlas, y en España se abordan de manera insuficiente, salvo por parte de la Iglesia. Hay ONG e instituciones de la Iglesia que operan en este terreno, pero habría que fortificarlas de manera muy importante».
La integración de los inmigrantes en España se aborda de manera insuficiente, salvo por parte de la Iglesia
Estos aspectos son importantes para mejorar en la gestión de la inmigración, pero el Papa ha hablado también de otras cuestiones relacionadas con ella: «Me ha llamado la atención lo que ha dicho sobre vías legales más seguras, más cooperación internacional y evitar las redes de tráfico de personas», apunta también en nuestro podcast el catedrático de la Universidad CEU San Pablo Rafael Pampillón.
«La realidad estructural de Europa y de España es que tenemos una pérdida de dinamismo económico, con unas sociedades muy envejecidas y con una baja natalidad, y que estos flujos migratorios, bien gestionados, no solo no son un problema, sino que son una solución», añade.
La presencia de trabajadores inmigrantes en la agricultura, el empleo del hogar y el acompañamiento de mayores, la hostelería o la construcción, es evidente. «Necesitamos estos inmigrantes y necesitamos, como dice el Papa, integrarlos, con una esperanza de futuro compartido, de manera que no los veamos como entes extraños, sino como seres humanos a los que tenemos que animar, integrar y ayudar. Somos unas sociedades muy egoístas, que nos miramos el ombligo permanentemente y nos cuesta mirar a los demás. Creo que el Papa ha sido muy claro en este asunto», concluye Pampillón.