El vicesecretario de Economía del PP, Alberto Nadal.
Nadal (PP) lamenta que el Gobierno no haya contactado con ellos para renovar al presidente de la CNMC
El mandato de la actual presidenta, Cani Fernández, vence hoy, y los principales candidatos a sucederle son Mariano Bacigalupo, marido de Teresa Ribera, e Inmaculada Gutiérrez, candidata de Carlos Cuerpo
Pavor en la CNMC ante el posible nombramiento como su presidente de Mariano Bacigalupo, el marido de Teresa Ribera
El vicesecretario de Economía del Partido Popular, Alberto Nadal, ha lamentado hoy públicamente en su cuenta de X que el Gobierno no haya mantenido «contacto alguno con el PP» para la renovación en la presidencia de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC).
La actual presidenta, Cani Fernández, termina hoy su mandato. Su sustituto no tiene que llegar inmediatamente. De hecho, el predecesor de Cani Fernández en el cargo, José María Marín Quemada, permaneció nueve meses en la presidencia por la falta de acuerdo en la elección de su relevo.
Aun así, Nadal ha criticado con dureza que aún no haya habido conversaciones con su partido, el principal de la oposición, en un acto que ha calificado de «sanchismo en estado puro».
Según ha podido saber El Debate, de momento hay dos candidatos principales a hacerse con el puesto. Uno es el elegido por Moncloa, Mariano Bacigalupo, marido de Teresa Ribera, de perfil más político, y la otra es Inmaculada Gutiérrez, propuesta por el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, y de perfil más técnico.
Una vez que se elija al candidato, su propuesta ha de ser votada en el Congreso de los Diputados, que podría vetarla si obtuviera la mayoría absoluta.
El puesto de presidente de la CNMC es muy jugoso para el Gobierno. La CNMC dirime los conflictos relacionados con la competencia, y decide también sobre fusiones y adquisiciones, entre otras cuestiones, y para el Gobierno sería muy interesante tener ahí a un comisario político durante seis años, que es lo que dura el cargo. Bacigalupo cumpliría perfectamente con esa función, ya que es muy sanchista. Es también un gran experto en regulación energética, pero su visión tradicionalmente reguladora y controladora encaja poco a priori con un organismo que ha de velar por la libre competencia.