El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump.
La economía puede tumbar a un Trump que desea pasar a la historia gracias a Cuba
La guerra en Irán está retrasando el inicio de la transición en el país laminado por la dictadura castrista, algo que le ayudaría a remontar en términos de popularidad
Fuentes cercanas a la Administración Trump sostienen que al presidente estadounidense le hubiera gustado haber encarrilado la situación de Cuba para el 4 de julio y haber sido ovacionado ese día por las masas, pero parece difícil que pueda conseguirlo. El enquistamiento de la guerra en Irán lo está retrasando todo.
La complicación del conflicto en el que se ha introducido Trump siguiendo a Israel ha mandado su popularidad a los mínimos de Biden, y si hoy se celebraran las elecciones de medio término que tendrán lugar en noviembre, las perdería.
Hacerse una foto con Trump significa hoy perder las elecciones, y el Partido Republicano se divide entre los que apoyan a Trump y los que no le apoyan, pero en las noticias que se ven en Estados Unidos, Irán tiene poco peso, y las elecciones se juegan en clave nacional.
Con ese contexto, Trump está poniendo todos sus esfuerzos en cerrar cuanto antes el capítulo de Irán y poder así anunciar el inicio de la transición en Cuba, algo que subiría su popularidad y le haría pasar a la historia de los presidentes de Estados Unidos como el hombre que llevó la democracia a Cuba.
La clave está en que lo consiga cuanto antes. Fuentes conocedoras estiman que el conflicto de Irán puede estar cerrado antes de julio, y que la situación en Cuba estará solucionada a final de julio, o como mucho a mitad de agosto. Todo depende de Irán, una variable aleatoria explosiva que los analistas consideran como la gran equivocación estratégica de Trump.
Una vez solucionadas estas cuestiones, el presidente podrá centrarse en la campaña para las elecciones de medio término de noviembre. Al primar la clave nacional, la economía es clave, y ahora mismo no favorece a Trump: su país lleva tres meses en guerra y la inflación, el déficit y la deuda no mandan buenas señales. La inflación alcanzó el 4,2 % en mayo, frente al 2,4 % de febrero. Con Biden llegó al 9,1 % en julio de 2022. El déficit es de 1,8 billones de dólares, por debajo del que tuvo Biden, La deuda rebasa por primera vez en la historia los 39 billones de dólares, sumando un billón de dólares adicionales cada cinco meses. Supone el 123 % del PIB y es la más elevada del planeta.
Los votantes en Estados Unidos están polarizados: los demócratas votan demócrata, y los republicanos votan republicano. Los indecisos desnivelan la balanza, e históricamente lo han hecho valorando si están mejor o peor que cuando llegó el presidente actual. La economía no va a llegar boyante a noviembre: los estadounidenses no van a tener más poder adquisitivo, y la inflación y las cuentas de Estados Unidos no han mejorado. Se está hablando de algunas medidas populistas, como condonar las deudas de las tarjetas de crédito.
A pesar de esta situación difícil, Trump cuenta con algunas ventajas que pueden favorecerle. La más clara se debe a una serie de decisiones judiciales que ha ganado el Partido Republicano para cambiar el territorio de votación en una serie de condados. La pelea para decidir quién gana o pierde las elecciones ha subido a once condados, y eso juega a favor de Trump.
Ese cambio puede ayudarle a ganar las elecciones, aunque la economía tendrá mucho peso. Lo que está claro es que, una vez que termine la era de Trump, todos allí se preguntan quién será su sucesor al frente del Partido Republicano, si J.D. Vance o Marco Rubio.