Estación de Atocha, en Madrid.
La huelga de Renfe recorta trenes en el inicio de las vacaciones y reabre el temor a otro verano de caos ferroviario
Más de un millón de viajeros podrían verse afectados por el paro convocado por el Sindicato Ferroviario en pleno inicio de las vacaciones de verano
El ferrocarril español afronta un nuevo verano de incertidumbre. Después de dos años marcados por averías en la red, incidencias en la Alta Velocidad, problemas en Cercanías y sucesivos episodios que pusieron a prueba la fiabilidad del servicio, Renfe afronta este lunes una jornada especialmente complicada con el recorte de hasta 320 trenes por la huelga convocada por el Sindicato Ferroviario (SF). El Ministerio de Transportes calcula que el paro podría afectar a algo más de 1,1 millones de viajeros, en pleno arranque de los primeros grandes desplazamientos vacacionales del verano.
El origen de los paros está en el futuro de Renfe Mercancías. El Sindicato Ferroviario rechaza la creación de una sociedad conjunta con Medway, la filial ferroviaria del grupo MSC, mientras la dirección defiende la incorporación de un socio industrial para reflotar una división que lleva años acumulando pérdidas y perdiendo cuota de mercado. Sindicato Ferroviario sostiene que el proceso abierto en Renfe Mercancías representa «el inicio del fin del ferrocarril público» y denuncia que la empresa está favoreciendo el crecimiento de los operadores privados mediante la externalización de actividades y el progresivo desmantelamiento de la filial.
Y es que el futuro económico de Renfe Mercancías pende de un hilo. Las cuentas anuales de 2025 reflejan unas pérdidas de 44,8 millones de euros, un 39 % superiores a las registradas un año antes, mientras que el resultado de explotación empeoró hasta los 46,7 millones negativos. Para sostener su actividad, la sociedad recibió un nuevo préstamo participativo de 100,8 millones de su accionista único, Renfe Operadora, para sostener su actividad.
Además, mientras el transporte ferroviario de mercancías en España aumentó un 28,1 % durante el último trimestre de 2025, hasta los 6,54 millones de toneladas, Renfe Mercancías redujo un 14,8 % su actividad y movió apenas 1,98 millones de toneladas. En cambio, los operadores privados incrementaron un 63,9 % su volumen y concentran ya el 69,7 % del mercado, frente al 30,3 % de la empresa pública.
Para intentar revertir esa situación, Renfe y Medway llevan más de dos años negociando la creación de una empresa conjunta participada al 50 % por ambas compañías. La alianza pretende aportar capacidad comercial y logística a una división que acumula pérdidas desde hace años, aunque el proyecto ha sufrido sucesivos retrasos y continúa sin materializarse. De hecho, las propias cuentas anuales de Renfe Mercancías señalan que la empresa sigue trabajando en «la continuidad de las negociaciones con el socio industrial seleccionado» como una de las medidas previstas para mejorar sus resultados.
Escaso seguimiento
Renfe, por su parte, asegura que la huelga está registrando «un seguimiento mínimo» por parte de los trabajadores del Grupo y que el servicio se está operando con normalidad en la mayor parte de la red ferroviaria, pese a algunas incidencias puntuales.
Renfe asegura que los paros convocados están teniendo un seguimiento y un impacto muy reducido, con una participación del 0 % de la plantilla del Grupo –Renfe Operadora, Renfe Viajeros, Renfe Mercancías, Renfe Ingeniería y Mantenimiento, Renfe Alquiler Material Ferroviario y Renfe Proyectos Internacionales– en los turnos de noche. El seguimiento en el conjunto del Grupo Renfe también ha sido mínimo en el turno de mañana, con un 1,59 % de trabajadores que han secundado los paros.
En este sentido, la compañía ha destacado que Renfe «no ha cancelado ningún servicio, sino que un porcentaje muy reducido de los que quedaban fuera de los mínimos decretados por el Ministerio se han visto afectados por la huelga».