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Pablo Iglesias, en La Habana

Pablo Iglesias, en La HabanaRedes sociales

Pablo Iglesias, el último político español que se alojó en los hoteles de lujo de Meliá en Cuba

El exvicepresidente del Gobierno viajó a Cuba en marzo y pocos días después la cadena mallorquina comenzó a cerrar hoteles por los problemas energéticos y la caída de la demanda

Este martes se conoció que las grandes cadenas hoteleras españolas han puesto fin a más de tres décadas de presencia en Cuba. Meliá, Iberostar y Barceló han cedido a las presiones de Estados Unidos y abandonarán por completo Cuba.

Esta decisión culmina el proceso de retirada que comenzó en junio. Aunque la gran mayoría de los hoteles ya se encontraban cerrados antes por los problemas energéticos y la caída de la demanda que viene sufriendo Cuba.

Quizás la última persona que ha podido disfrutar de uno de estos hoteles ha sido Pablo Iglesias el pasado marzo. El exvicepresidente participó en la iniciativa Nuestra América, Convoy a Cuba, para entregar 20 toneladas de productos de higiene, medicamentos y alimentos. Eso sí, alojándose en un hotel cinco estrellas de la cadena Meliá.

En concreto se hospedó en el Gran Hotel Bristol Habana Vieja, ubicado en una de las esquinas del Parque Central de La Habana, y contaba con nueve plantas. En la azotea tenía una fabulosa piscina con hamacas donde se servían cócteles y cocina cubana con la mejor panorámica de la ciudad.

Iglesias disfrutó de estas lujosas instalaciones mientras el pueblo cubano sufría apagones diarios, vivía con míseros sueldos entre una gran escasez de alimentos y luchaba por sobrevivir.

Pablo Iglesias grabó una intervención para un programa de su Canal Red desde su suite suscitando una gran polémica en redes. En ella intentó vender las bondades del país, llegando a afirmar que la situación en Cuba «es difícil pero no como se presenta desde fuera». Unas palabras que desataron la ira de los cubanos que viven asfixiados en su día a día.

El exvicepresidente del Gobierno fue de las últimas personas en alojarse en ese hotel, porque tal y como se pudo confirmar en su momento en la web, la actividad cesó el pasado 23 de marzo. En un primero momento era hasta el 1 de mayo, pero tras las informaciones conocidas estos días ya no volverá a subir la persiana.

Presiones de EE.UU.

Meliá explicó que esta decisión se toma por «las persistentes dificultades de carácter operativo, legal, económico y financiero que afectan al entorno del país». Y es que, por un lado, la intervención de Estados Unidos en el país a comienzos de año ha generado «una dificultad sobrevenida» para la obtención de combustible, sobre todo la falta de queroseno –el carburante que se usa para la aviación–. Esto llevó a la cancelación de numerosas conexiones directas, incluso desde su principal mercado emisor, el canadiense, lo que afectó de manera directa al mercado turístico.

Por otro lado, Estados Unidos amenazó con sanciones a todo aquel que colabore con GAESA, dueño de los edificios donde operan muchas compañías. Y es que las hoteleras no pueden tener hoteles en propiedad en la isla, sino colaborar con el conglomerado de las fuerzas armadas de Cuba o con otros organismo oficiales cubanos, como el Ministerio de Turismo. De hecho, el Gobierno de Trump anunció la semana del 13 de julio nuevas multas contra las compañías que gestionen establecimientos relacionados con este último organismo.

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