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La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde

La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine LagardeEuropa Press

El BCE se da una pausa y mantiene los tipos de interés en el 2,25 %, pero deja la puerta abierta a una subida a la vuelta del verano

El mercado ya descuenta que vaya a haber otras dos subidas más este año

El Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) ha decidido este jueves mantener los tipos de interés en el 2,25 %, después de incrementarlos hace un mes. Pero no es un cambio de rumbo definitivo porque ha dejado la puerta abierta a mover ficha a la vuelta de verano, coincidiendo con la actualización de las previsiones económicas, que se espera que sean al alza.

Si bien la reunión de junio se producía es un momento en el que había posibilidades de que se alcanzase un acuerdo de paz entre Irán y Estados Unidos, ahora esas expectativas se han esfumado y el precio del petróleo y el gas han vuelto a dispararse. Eso sí, el crudo todavía no ha llegado a alcanzar los niveles registrados en meses anteriores, concediendo un margen de tiempo.

Además, la inflación de la eurozona se moderó cuatro décimas, hasta el 2,9 % frente al 3,3 % de mayo, lo que allanaba el camino del BCE para alcanzar su objetivo de inflación, más aún teniendo en cuenta el rumbo restrictivo ya tomado en junio.

«Las perspectivas para los precios de la energía, aunque muy volátiles, se sitúan actualmente en un nivel próximo al del escenario de referencia de las proyecciones de los expertos y claramente por encima de los niveles registrados antes del inicio del conflicto», asegura el regulador financiero en un comunicado.

La incertidumbre sigue siendo elevada y el impacto inflacionista de la perturbación energética no se ha materializado aún plenamente. Por tanto, el Consejo de Gobierno «vigila de cerca la intensidad y la duración de la perturbación, así como sus efectos indirectos y de segunda vuelta». Y se compromete «a definir su política monetaria de manera que asegure que la inflación se estabilice en su objetivo del 2 % a medio plazo».

La estabilidad de los tipos de interés supone un mensaje de tranquilidad para quienes estén pensando en contratar una hipoteca o revisen próximamente un préstamo variable. El euríbor, el indicador más habitual para calcular las hipotecas variables, ya había descontado buena parte de la subida probada en junio y, salvo cambios inesperados en las expectativas del mercado, no se esperan movimientos bruscos durante las próximas semanas.

Esto permitirá a las entidades financieras mantener una estrategia comercial relativamente estable durante el verano, época además de quietud en el mercado hipotecario. Será a partir de septiembre cuando los bancos puedan valorar con mayor claridad cómo actúan en respuesta a las decisiones que pueda tomar el BCE.

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