Mientras que el consumo familiar solo crece un 2 %, Hacienda recauda un 81 % más en IRPF
Sí, los salarios son más altos, pero una parte importante de las subidas se las queda el Estado
El pasado 15 de julio, a las 11 de la mañana, Eurostat publicó un dato que estaba esperando desde hacía tiempo ,pero que por motivos de salud no he podido trabajar con él hasta el día de hoy. El dato publicado corresponde al gasto en consumo final de los hogares (Final Consumption Expenditure of Households), una magnitud de la Contabilidad Nacional que mide el valor total de los bienes y servicios adquiridos por los hogares para satisfacer sus necesidades individuales.
Este dato incluye tanto las compras de bienes duraderos, como automóviles o electrodomésticos, como los bienes no duraderos y los servicios consumidos diariamente, entre ellos alimentación, vivienda, transporte, sanidad, educación, ocio o comunicaciones.
Este indicador constituye el principal componente de la demanda interna. Su evolución refleja la capacidad de gasto de las familias y está estrechamente vinculada a factores como la renta disponible, el empleo, los salarios, la inflación, los tipos de interés, la confianza de los consumidores y el acceso al crédito.
Desde el punto de vista metodológico, la Contabilidad Nacional registra el consumo en el momento en que los bienes y servicios son efectivamente utilizados por los hogares, con independencia del momento en que se realice el pago. Por ello, el gasto en consumo final constituye uno de los mejores indicadores para evaluar el nivel de bienestar material de una población, ya que refleja el volumen real de bienes y servicios que las familias pueden consumir y no únicamente los ingresos que perciben.
Lo que vamos a ver a continuación es la demostración empírica de que este Gobierno solo trabaja para sus intereses personales y, en absoluto, para los ciudadanos, tanto le hayan votado como no.
El consumo final de los hogares está estancado después de ocho años y solo ha crecido un 1,7 % que equivale a un crecimiento medio acumulativo de un 0,2 %.
De acuerdo que vivimos la pandemia, pero después de ella ya se encargó Nadia Calviño de explicarle al INE como se calculaba el PIB y, según el Gobierno, no hemos parado de alumbrar y deslumbrar al mundo. La realidad es que el volumen real de los bienes y servicios consumido por las familias españolas solo ha crecido un 1,7 %.
Ocho años después, las familias españolas consumen prácticamente el mismo volumen de bienes y servicios que antes de la pandemia. Mientras la recaudación fiscal, las cotizaciones sociales y el gasto público baten récords históricos, la mejora efectiva del nivel de vida de los hogares resulta prácticamente inexistente.
Uno de los motivos principales para que esto haya sucedido es lo que les voy a mostrar en la siguiente tabla que he preparado para que seamos todos conscientes de donde estamos:
Lo que realmente está ocurriendo es que sólo la recaudación del IRPF ha crecido en ese mismo período un 80,7 %, es decir 47,5 veces más del crecimiento del consumo real de los hogares.
Esto no significa que Hacienda haya subido los tipos en un 81 % es que la inflación, la subida de los salarios, la mayor masa salarial sujeta a tributación y la no deflactación de las tarifas han llevado a que la recaudación se dispare, mientras la capacidad real de consumir apenas se ha movido.
Sí, los salarios son más altos, pero una parte importante de las subidas se las queda Hacienda, otra parte va a cotizaciones sociales, otra se pierde por la inflación y otra parte se va a vivienda, energía y otros bienes esenciales.
Creo que los datos hablan por sí mismos, son irrefutables, entre el primer trimestre de 2018 y el de 2026 el consumo final de los hogares solo crece un 1,7 %, pero en ese mismo período, la recaudación del IRPF crece un 80,7 %.
Esta es la realidad, mientras la familias pueden gastar prácticamente lo mismo, el gobierno de P.S. se forra y lo hace para pagar a presidentes de la SEPI investigados, a ministros que han ido a la cárcel, a un hermano que ha cobrado por no ir a trabajar, a que Begoña utilice recursos pagados por los españoles, a financiar empresas que no devuelven el dinero, al menos hasta ahora, para que un expresidente se forre de comisiones y tenga llena una caja fuerte de joyas, para que altos cargos de Hacienda reciban mordidas por quitar expedientes, para que se monten cloacas para hundir a jueces, fiscales y a la Guardia Civil, para dar subvenciones a todo el que pueda devolver favores pero, sobre todo, a perjudicar a los españoles, sin distinción de a quien votaron.
Con los datos de Eurostat y la Agencia Tributaria, hay 49 millones de españoles, casi 20 millones de familias damnificados por P.S. y su Gobierno y solo unos cuantos cientos, quizás pocos miles, de beneficiados.
¡Basta ya!
Hay que parar esto o nos arruinan.
¡Sr. Sánchez, haga caso al CIS de Tezanos y convoque elecciones!