Varios turistas caminan en las inmediaciones de la Sagrada Familia.
Exceltur admite que algunos destinos turísticos españoles ya han llegado a su límite en verano
Óscar Perelli, vicepresidente ejecutivo de la alianza turística, sostiene que el reto ya no es atraer más visitantes, sino gestionar mejor su impacto
España ha vuelto a pulverizar sus registros turísticos. Entre enero y junio recibió 46,6 millones de visitantes internacionales, un 4,6 % más que un año antes, mientras el gasto alcanzó casi 64.000 millones de euros, un 7 % más. Las cifras confirman que el principal motor de la economía española mantiene su fortaleza y alejan, al menos por ahora, la idea de que el país haya tocado techo.
Sin embargo, para Óscar Perelli, vicepresidente ejecutivo de Exceltur, el verdadero debate ya no consiste en determinar cuántos turistas puede seguir recibiendo España, sino en cómo gestionar ese crecimiento. En una entrevista concedida a El Debate, defiende que el turismo aún tiene un amplio recorrido para seguir generando riqueza, aunque reconoce que determinados destinos ya empiezan a mostrar signos de saturación y necesitan una planificación mucho más ambiciosa.
Perelli rechaza la idea de fijar un límite al crecimiento del sector en términos económicos. A su juicio, la cuestión no es si España debe recibir más o menos turistas, sino lograr que cada visitante aporte un mayor valor añadido. «Desde Exceltur siempre hemos hablado de la contribución económica del turismo. El turismo no debería tener techo para generar riqueza y tener un efecto positivo sobre la sociedad española», sostiene.
Otra cuestión distinta, puntualiza, es la presión que soportan algunos destinos concretos en determinados momentos del año. Ahí sí reconoce que existen límites que obligan a actuar. «Dependiendo de cuándo y cómo, probablemente hayamos llegado a un techo de afluencia en algunos lugares. Podemos estar hablando de Baleares durante el verano, de algunos puntos de Canarias o de los centros de las ciudades más visitadas. Lo que hay que hacer es gestionarlo», añade.
Exceltur atribuye parte del fuerte crecimiento registrado este año al desvío de viajeros provocado por la inestabilidad en Oriente Medio. Perelli explica que el conflicto en torno al estrecho de Ormuz afectó a un mercado potencial de unos 170 millones de turistas y favoreció que parte de esa demanda eligiera España como destino alternativo. «Era de esperar que algunos de nuestros principales mercados decidieran venir a España. Siempre con ese efecto de redirección, que no es el deseado porque a nadie le gusta crecer por males ajenos», afirma.
No obstante, advierte de que la prolongación del conflicto también puede convertirse en un problema para el propio sector si los elevados precios del combustible terminan trasladándose plenamente al transporte aéreo cuando expiren las coberturas contratadas por las compañías.
Óscar Perelli, vicepresidente ejecutivo de Exceltur.
Infraestructuras
Si hay una preocupación que Perelli repite a lo largo de la conversación es la falta de adaptación de las infraestructuras al aumento de la presión sobre el territorio. A su juicio, España disfrutó durante años de una posición de referencia internacional gracias a sus carreteras, aeropuertos y red ferroviaria, pero ese liderazgo comienza a resentirse por la insuficiente inversión acumulada.
El directivo aporta además un dato que, a su juicio, ayuda a contextualizar el debate sobre la saturación: desde 2019, el 86 % del aumento de la presión humana registrada en España responde al crecimiento de la población residente, mientras que solo el 14 % procede del incremento de turistas. «Hay más gente viviendo y moviéndose por España, y eso requiere un esfuerzo mucho mayor de inversión. Estamos viendo un tensionamiento creciente de las infraestructuras ferroviarias, de las carreteras, de la movilidad en los destinos y también de los aeropuertos», señala.
Turismofobia
Perelli tampoco esquiva el creciente malestar social hacia el turismo, aunque rechaza que el sector sea el principal responsable de problemas como el acceso a la vivienda. «Hay que entender que esa contestación en algunos puntos es legítima», reconoce. Sin embargo, insiste en que el turismo «no es el causante único» de fenómenos como la saturación o la dificultad para acceder a una vivienda y reclama abordar estas cuestiones con diagnósticos más rigurosos.
Dentro de la iniciativa Turismo que suma, Exceltur propone actuar sobre varios frentes, empezando por combatir la oferta ilegal. «No puede ser que haya 60.000 viviendas dedicadas al alojamiento turístico ilegal», afirma, antes de defender que la lucha contra el intrusismo debe extenderse también a otras actividades irregulares, como los taxis o las fiestas clandestinas.
Junto a ello, reclama una mejor planificación urbanística y una apuesta decidida por el transporte público y las infraestructuras de movilidad para reducir la presión en los destinos más tensionados.
Herramientas objetivas
Aunque admite que existen territorios especialmente sensibles, Perelli considera que España sigue careciendo de herramientas objetivas para medir la capacidad real de acogida de cada destino.
A su juicio, sería necesario disponer de indicadores permanentes que permitieran evaluar tanto el estado de los recursos naturales como la percepción de los residentes y la incidencia efectiva de la actividad turística. «El gran reto es disponer de esa información que nos permita gestionar esto y tomar las decisiones oportunas», resume.
Estrategia de Estado
Perelli sostiene que el turismo continúa sin recibir el tratamiento estratégico que merece pese a representar cerca del 13 % del PIB español y generar más de 228.000 millones de euros de actividad económica. Por ello reclama «liderazgo, estrategia y consistencia» y una mayor coordinación entre todos los departamentos con competencias que afectan al sector, desde infraestructuras y movilidad hasta vivienda o planificación territorial.
En su opinión, el modelo ideal sería situar la política turística bajo la Presidencia del Gobierno, siguiendo el esquema implantado en Galicia, para coordinar de forma transversal todas las decisiones que condicionan el futuro del principal motor económico del país.