Cambio de hipoteca
Este es el perfil que puede ahorrarse más de mil euros al año mejorando su hipoteca
No siempre conviene cambiar la hipoteca, sobre todo porque se trata de un proceso muy complejo
Cada mes miles de personas cambian las condiciones de su hipoteca porque no se encuentran conformes con ellas. El verano puede ser un buen momento para revisarla, pero no siempre conviene llevar a cabo esta operación, sobre todo porque se trata de un proceso muy complejo que implica llevar a cabo trámites y abonar algunos gastos.
Los expertos financieros consideran que hay tres perfiles que deberían plantearse revisar su hipoteca. El primero es quien firmó un préstamo fijo en 2023 por encima del 3 %. Y es que, tras los mínimos históricos del euríbor, la subida de los tipos de interés y una mayor incertidumbre sobre la evolución de las cuotas, muchos compradores priorizaron la estabilidad de una hipoteca fija, aunque supusiera aceptar tipos más elevados.
«Aquellos perfiles que firmaron hace tres años pueden encontrar hoy opciones más adaptadas. No siempre habrá ahorro porque depende del capital pendiente, del plazo y de las condiciones vinculadas, pero si merece la pena revisarlo», asegura Ricardo Gulias, consejero delegado de RN Tu Solución Hipotecaria.
El segundo perfil es el de los clientes con hipoteca variable. Muchos consumidores mantienen préstamos ligados al euríbor porque no llegaron a cambiar a fijo o mixto cuando el mercado ofrecía condiciones más competitivas. Ahora, algunos siguen pagando cuotas elevadas y podrían encontrar alternativas más ajustadas a su situación actual.
Un consumidor que tenga una hipoteca variable con un euríbor más 0,75 puede estar pagando en torno a un 3,5 %, cuando en determinados perfiles se pueden encontrar hipotecas mixtas alrededor del 1,45 % o fijas en torno al 2,5 %.
En una hipoteca de 150.000 euros, pasar de un tipo cercano al 3,5 % a una hipoteca fija en torno al 2,5 % podría suponer un ahorro superior a 130 euros mensuales, según cálculos de la empresa especializada en intermediación financiera. En el caso de una mixta a 10 años alrededor del 1,45 %, el ahorro podría superar los 300 euros al mes, siempre en función del perfil del cliente y de las condiciones finales de la operación.
Existe un tercer caso y es el de los clientes que firmaron una hipoteca mixta en 2023, y verán un cambio en sus condiciones próximamente. Este tipo de préstamos ofrece el pago de la hipoteca a interés fijo durante los primeros años de vigencia y se completa con el pago de un tipo variable durante el resto.
Desde el comparador financiero HelpMyCash han calculado cuánto se encarecerá la cuota partiendo que en ese momento el mejor interés que se podía conseguir era de un 2,25 % fijo durante los tres primeros años y euríbor más 0,65 % luego.
Esto supone que, para un préstamo hipotecario medio de 150.000 euros con un plazo de devolución de 25 años, la cuota pagada durante el período a tipo fijo es de 654 euros al mes. Pero si el interés pasa a ser variable ahora, con un euríbor al 2,855 %, la mensualidad subirá hasta los 751 euros. Es decir, habrá que pagar 97 euros más al mes, que son unos 1.164 euros más al año.
¿Cómo cambiarla?
Los expertos financieros recomiendan empezar hablando con la entidad actual, pero aconsejan no limitar la negociación a una sola oferta. Además, insisten en que la revisión de una hipoteca o debe limitarse a comparar la cuota mensual, y analizar también las vinculaciones y productos bonificadores asociados a la oferta, como seguros de vida, seguros de hogar, alarmas tarjetas o planes de ahorro.
«El cliente no debe fijarse solo en la cuota más baja. Tiene que mirar qué productos le obligan a contratar para bonificar el tipo y cuánto cuestan. No es lo mismo pagar un seguro de vida de 2.000 euros que uno de 400. Eso puede encarecer mucho la hipoteca y hay que revisarlo muy bien», afirma Gulias.
Cuando se haga ese análisis existen tres maneras de cambiar la hipoteca. Por un lado, mediante un pacto con el propio banco que la concedió, lo que se conoce como novación. También está la posibilidad de trasladarla a otra entidad financiera, conocida como subrogación. Y, por último, a través de la contratación de un préstamo hipotecario nuevo, a tipo fijo, para cancelar el que se tiene.
Si se lleva a cabo una novación o una subrogación, el coste de pasar a una hipoteca variable al tipo fijo es muy reducido. Habrá que pagar la tasación, que ronda los 300 euros, y una comisión máxima del 0,05 %, aplicable solo en los primeros tres años.
En cambio, si se opta por contratar una hipoteca nueva para liquidar la que se tiene, la factura es algo más elevada. En este caso habrá que abonar la tasación, una comisión por amortización anticipada que puede costar entre el 0 % y el 1 % sobre el importe pendiente y los gastos de cancelación registral que ascienden a una media de unos 1.000 euros.