Hipotecas
Cinco pasos a seguir si no puedo hacer frente a los pagos de la hipoteca
Se está consolidando un cambio de tendencia que puede poner en jaque la economía de muchas familias españolas. Y es que desde que comenzó la guerra en Irán, el euríbor –el indicador más habitual para calcular las hipotecas– está imparable, encadenando subida tras subida.
Ya en marzo las hipotecas variables se encarecieron por primera vez en casi dos años, y en abril van a seguir el mismo camino. Pero a esta subida hay que sumarle otros factores como una inflación creciente y la inestabilidad económica, que juntos van a tensionar sensiblemente las finanzas de los españoles. En el peor de los casos, algunos pueden llegar a tener problemas para pagar las cuotas hipotecarias, lo que derivaría en sanciones como la aplicación de intereses moratorios, la inclusión en ficheros de impagos o, si la demora se prolonga, incluso el embargo de la vivienda.
Pero existen soluciones, en caso de que las cuotas se hayan disparado o de que el titular pase por un mal momento económico, para evitar llega al impago de la hipoteca.
1. Reconocer el problema
No atacar el problema no sirve de nada y es, además, contraproducente, ya que, si no se pueden pagar las cuotas de la hipoteca en la fecha acordada con el banco, este responderá con la aplicación de intereses y comisiones que encarecerán la deuda por cada día de demora.
En ese sentido, desde el comparador financiero HelpMyCash.com aconsejan adelantarse al posible impago. Primero, para evitar sanciones. Y segundo, porque habrá más posibilidades de negociar una solución con el banco si el cliente no presenta números rojos ni ha dejado deudas sin pagar.
2. Hablar con el banco
El siguiente paso es pedir cita con la entidad bancaria, y cuando llegue el momento, explicar que no podrá pagar las cuotas por causas ajenas a su voluntad y pedir soluciones para poder dar la vuelta a la situación.
3. Valorar soluciones
Lo más habitual en estas situaciones es que el banco se ofrezca a modificar las condiciones de la hipoteca para que se reduzca el importe de las mensualidades. Por ejemplo, mediante la prolongación del plazo de reembolso o la aplicación de una carencia, que es una medida que permite dejar de abonar las cuotas durante un tiempo o pagar solo la parte de los intereses temporalmente.
Si la situación económica del hipotecado es muy mala, y cumple los requisitos legales para ser considerado vulnerable, este puede acogerse al Código de Buenas Prácticas, que es un paquete de medidas que permite reducir la mensualidad durante cinco años. En este caso, el banco está obligado a aplicar una carencia parcial, a alargar el plazo hasta un máximo de 40 años y a reducir el interés a euríbor menos 0,1 % durante un lustro.
Los requisitos básicos que hay que cumplir son, en primer lugar, cobrar unos ingresos máximos de 25.200 euros brutos al año entre toda la unidad familiar. También que la cuota de la hipoteca supere el 50 % del salario mensual y que la situación económica haya experimentado una alteración significativa en los últimos cuatro años, como que el esfuerzo hipotecario se haya multiplicado por 1,5 o que la familia se haya convertido en numerosa.
4. Modificar la escritura
En caso de llegar a un acuerdo sobre cuál es la mejor solución, hay que llevar a cabo los trámites necesarios para modificar la hipoteca. «Debe formalizarse una escritura de novación ante notario, que es la operación que permite cambiar las condiciones de un contrato ya firmado. El cliente está obligado a pasar por la notaria dos veces: una antes de la firma para recibir información y en la fecha acordada para rubricar el pacto», explican desde HelpMyCash.
Pero esta operación va a tener un coste. Hay que pagar una tasación si el banco la pide, que vale unos 300 euros de media, y la comisión por novación que figure en la escritura, cuyo coste no puede superar el 0,1 % del importe pendiente en caso de que se produzca una modificación del plazo de devolución. Ahora bien, si la hipoteca se cambia a través del Código de Buenas Prácticas, el cliente no debe pagar los gastos del proceso.
5. Hacer un colchón para el futuro
Una vez completado todo el proceso, los expertos aconsejan tomar las medidas más necesarias para evitar que se repita a misma situación en el futuro. Por ejemplo, asegurándose de que las mensualidades no superen el 30-35 % de los ingresos; incluso en caso de que el interés sea variable y el euríbor suba.
Asimismo, los analistas recomiendas construir un fondo para emergencias que permita hacer frente a los gastos cotidianos en malas épocas económicas. Lo ideal es que este colchón de ahorros equivalga a entre tres y seis meses de gastos.