Fundado en 1910
Apuntes contablesSusana Burgos

El papelón de Carlos Cuerpo en Ceuta evidencia que ni pincha ni corta en el Consejo de Ministros

El vicepresidente primero se reservó los anuncios más esperanzadores para los ceutíes en su visita a la ciudad, pero Moncloa le dejó en evidencia con su Real Decreto al día siguiente. Cinco meses después, el extremeño sigue sin gozar del poder que correspondería a su cargo.

El vicepresidente primero y ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo.EFE/Reduan

Si hay algo que no se puede decir de Carlos Cuerpo es que sea un hombre carismático. Quienes coinciden con él por primera vez, suelen valorar su perfil técnico y moderado, pero también destacan su falta de magnetismo. Y esa impresión, la de «un tipo soso y gris», fue la que trasladó la semana pasada en Ceuta a quienes no le conocían de antes.

Se trataba de una visita difícil, por lo que su gabinete intentó prepararla con mimo. La primera tarea pasaba por adelantar a los medios que Cuerpo llevaría a la ciudad un plan de reactivación económica para paliar las pérdidas millonarias que ya acumulan las empresas locales. Aunque el viaje tenía mucha más enjundia, ya que el extremeño se había reservado los anuncios más esperanzadores para los ceutíes veinticinco días después de la invasión. Su propósito era presentarse como el vicepresidente primero del Gobierno que es y no como un ministro más, después del pésimo sabor de boca que habían dejado los siete que le precedieron.

El ministro y vicepresidente llegó a Ceuta pensando que triunfaría

Carlos Cuerpo aterrizó en Ceuta pensando que triunfaría. Después de casi un mes de abandono por parte del Estado y coincidiendo con el regreso de Pedro Sánchez de La Mareta, parecía que al fin algo se movía. Fue él el encargado de comunicar al Gobierno de la Ciudad la puesta en marcha del mando único que el presidente Vivas venía reclamando desde antes del asalto. Y también anunció que se declararía al día siguiente la situación de interés para la seguridad nacional. Aunque sin levantar mucho la vista del papel para no tener que mirar a los presentes, vendió ambas decisiones como «un punto de inflexión en la gestión de la crisis», justificando la demora con el estúpido argumento de que necesitaban «tiempo para coordinar una respuesta que no fallara».

Menos de 24 horas después, el Gobierno aprobaba un Real Decreto que suponía una enmienda a la totalidad de los compromisos adquiridos por Cuerpo, lo que evidencia que, más allá de la economía, el vicepresidente primero de Sánchez ni pincha ni corta en el Consejo de Ministros. O ni siquiera eso, vistas las veces que le ha doblado el brazo Yolanda Díaz.

El texto publicado en el BOE el 26 agosto no responde a la gravedad de los hechos, ni garantiza que no volverá a suceder lo que sucedió hace hoy 31 días y que ha convertido Ceuta en una ciudad colapsada. «La entrada irregular de personas migrantes los días 30 y 31 de julio ha generado una presión inédita sobre las capacidades de control fronterizo, identificación, atención humanitaria y acogida de las distintas Administraciones Públicas», se limita a señalar el Real Decreto. No habla de invasión ni menciona a Marruecos. No hace referencia al colapso sanitario, ni a la inseguridad en las calles, ni a las violaciones, ni a nada que se parezca a la pesadilla que están sufriendo los ceutíes.

Y lo peor: lejos de contemplar la expulsión de los 15.000 inmigrantes que entraron en territorio español y europeo de manera ilegal y ahí siguen, el decreto enumera las instalaciones que se utilizarán para realojarles. Entre esos espacios para los asentamientos figuraban los polideportivos, donde el flamante mando único, el ministro Ángel Víctor Torres, tuvo que recular por el disparate que suponía. Nadie había informado a Juan Vivas, a pesar de que el vicepresidente Cuerpo le prometió que sería una pieza imprescindible del comité de crisis.

El texto del BOE del 26 de agosto no habla de invasión ni menciona a Marruecos

En cuanto a la economía, los empresarios salieron de la reunión con el ministro igual que entraron. Le pidieron ayudas directas, moratorias en los pagos a la Seguridad Social o ERTES para poder enfrentar la coyuntura con algo más de fuelle. Pero solo consiguieron de él buenas palabras; cero concreción. Más un guion escrito de antemano sobre la ampliación del Plan Integral de Desarrollo Socioeconómico aprobado en 2022 y dotado inicialmente con 350 millones de euros. En el haber de esa suerte de cajón de sastre legislativo, varias infraestructuras relevantes, como el cable eléctrico de conexión con la Península, el desdoblamiento de la Nacional 352 o la obra de la estación marítima. Pero en el debe, un buen puñado de promesas incumplidas todavía.

En numerosas ocasiones, y al hilo del Plan Integral, el presidente Vivas había hecho hincapié en la necesidad de «dotar a nuestros Cuerpos y Fuerzas de Seguridad de los medios y efectivos que precisan para cumplir con las funciones que tienen encomendadas de salvamento, vigilancia y control, tanto del perímetro fronterizo como del litoral». Pero el Gobierno central, como quien oye llover, con el trágico resultado de la invasión que hoy lamentamos.

Poco imaginaría Cuerpo cuando fue nombrado vicepresidente en marzo, que viajaría a Ceuta con motivo de una situación tan dramática para mis paisanos. Y tan delicada también para los intereses del Gobierno. «¿Qué hace un teco cosmopolita como yo en un marrón como este?», tal vez se preguntó al dejar la ciudad. En su momento, Pedro Sánchez necesitaba un rostro teóricamente moderado como contrapunto de seriedad a un Gobierno sin mayoría y envuelto en mil y un escándalos. Alguien que le hiciera de pararrayos ante los poderes económicos y los mercados. Pero, cinco meses después, la legislatura se ha vuelto demasiado corrosiva para un economista que ni milita en el PSOE ni tiene intención de hacerlo. Aunque apuntara maneras, eso sí, cuando intentó echar a una consejera del Banco de España para colocar a alguien de la cuerda del Gobierno o cuando se empecinó en frenar la OPA del BBVA al Sabadell recurriendo a todo tipo de artimañas.

A saber cuántos papelones más tendrá que hacer Cuerpo antes de aplicar a un cargo internacional de campanillas. Ahora, que debería andarse con cuidado. La política se ha convertido en un juego demasiado peligroso, y a lo mejor le acaba pasando factura el haber sido -sobre el papel al menos-, primer espada del presidente que traicionó a Ceuta y a toda España.