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El experto en gestión de empresas Antonio Nieto-Rodríguez.

Antonio Nieto-Rodríguez, experto en gestión: «El modelo de empresa española se ha quedado muy anticuado»

Sostiene que las organizaciones deben ser menos jerárquicas si quieren triunfar

Antonio Nieto-Rodriguez ha sido el único español incluido en el ranking Thinkers50 de los pensadores más influyentes del mundo en management y liderazgo en sus ediciones de 2023 y 2025. Su carrera profesional se ha desarrollado en empresas como PwC y GSK. Actualmente, asesora a multinacionales del nivel de L’Oréal, Euronext, Nestlé o Repsol en procesos de transformación organizacional y cambio. Acaba de publicar el libro La organización impulsada por proyectos.

Nieto-Rodríguez sostiene que «nuestro modelo de empresa -el español- está muy anticuado». En su opinión y por su experiencia, los tiempos han cambiado, y ahora requieren de «organizaciones menos jerárquicas, menos burocráticas, menos de control a la gente, y más de empoderar a sus empleados. Y los líderes, también: en vez de ser gente que se dedica al día a día, han de dedicar más tiempo a pensar, a transformarse. Las empresas que van a tener éxito son las que consiguen transformarse una y otra vez. Hay un músculo de transformación que, por desgracia, muchas empresas no han trabajado».

El nuevo consejero delegado de Bayer acabó con el manual de 10.000 páginas con reglas y procedimientos que utilizaban hasta ahora

En esta línea habla en su libro de ejemplos de compañías como Bayer. Su consejero delegado nombrado en el año 2024, Bill Anderson, preguntó al llegar a su puesto cómo trabajaban en la empresa, y le entregaron un manual de 10.000 páginas de reglas y procedimientos: «Se quedó alucinado. Lo tiró, lo rompió, y dijo que de ahí en adelante iban a trabajar en equipos dinámicos, con proyectos, e iban a quitar todos los roles. La estoy siguiendo muy de cerca, porque es una empresa icónica, conocida, que está intentando este cambio radical de remover todo lo antiguo y enfocarse en lo nuevo, y hay muchas resistencias». Añade que hay muchas empresas que lo están haciendo bien. «Fujitsu es muy innovadora. Allí triunfan las ideas, no la jerarquía. Apple sigue reinventándose. Haier era una empresa jerárquica que se estaba dirigiendo hacia la bancarrota, y lo cambiaron todo. Se creó una disrupción interna y se organizaron como microempresas. Cualquiera de la empresa podía venir con ideas. Te apoyaban, ejecutabas la idea, y luego tú eras el director de esa microempresa», añade.

Estima que «en España y en Europa falta mucha mirada a largo plazo», algo que no ocurre en Estados Unidos, China o Kuwait y Arabia Saudita, donde las empresas tienen hoy puesta la vista en el año 2030 o 2035. «Aquí es todo muy cortoplacista. Por eso estamos yendo como vamos. Esa visión a largo plazo ayuda a ilusionarse como ciudadano y como país», sostiene.

En España hay algunas empresas punteras que tienen esa visión, pero faltan más. Incide en la virtud de la cocreación: «Las mejores ideas no vienen solo del consejero delegado o del jefe. Vienen de todas partes. Los más listos están por todas partes, y todos pueden contribuir a crear esos proyectos que construyen el futuro de cualquier empresa o cualquier país. Si los haces bien, tienes un futuro esperanzador. Si no los tienes, como en España a nivel país, así nos va».

Reclama que los jefes están abiertos a oír «ideas un poco locas», que son las que van a generar negocio en el futuro

Por eso reclama que los jefes estén abiertos a oír las ideas de los empleados, «ideas transformativas, un poco locas, que son las que nos van a generar negocio en el futuro». Al mismo tiempo, reniega de la burocracia y los impuestos, que «parecen hechos para que la empresa no tenga éxito. Me da pena que no haya proyectos para cambiarlo todo, para digitalizar. No es un punto en la agenda de ningún partido. Es lo menos prioritario, y debería ser lo más prioritario».

Sobre la inteligencia artificial, sostiene que «el mayor riesgo es para la gente que no quiera aprender, que no quiera adaptarse, que dice que va a seguir trabajando como hace veinte años. En China ya conviven con los robots. Lo tienen asumido, y lo que hacen luego es trabajar el doble, aunque no hemos venido al mundo solo a trabajar. Hay que encontrar el balance, pero no estancarnos».

En su opinión, «todo lo que es el día a día va a desaparecer, y lo van a hacer los robots. A nosotros nos quedarán los proyectos, la innovación, los productos... Es algo que ya está pasando, y más rápido de lo que pensaba».

Estima que va a haber muchas más microempresas, en las que cada uno elegirá el proyecto que más le cuadre. «No va a haber un puesto de trabajo que dure veinte o treinta años. Eso ya es impensable, y los jóvenes lo tienen más claro que nosotros», afirma. En esta línea, anima a perder «el miedo al fracaso. Fracasar es a veces la única manera de aprender, y en España nos da miedo el fracaso. Si tienes una cultura en la que cualquier experimento es un fracaso, le quitas creatividad a la empresa. Te cortan las alas, y eso es justo lo que nos va a mantener vivos cuando vengan las máquinas: el ansia de aprender, el ansia de inventar».