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El agujero de las pensiones se multiplicará por 13 en 2050 pese al «aprobado» de Bruselas

El déficit pasará del 0,2 % al 2,7 % del PIB mientras Fedea advierte de que la mejora de la sostenibilidad descansa en previsiones «muy optimistas»

El Gobierno ha defendido durante los últimos años que su reforma garantiza la sostenibilidad de las pensiones, pero las propias proyecciones europeas prevén un incremento considerable de la factura para las próximas décadas. Incluso en el escenario favorable que dibuja Bruselas, el déficit del sistema se multiplicará por trece hasta 2050, al pasar del 0,2 % al 2,7 % del PIB.

Así lo revela un reciente estudio de Fedea, que disecciona las previsiones del informe de envejecimiento de la Comisión Europea (el Ageing Report) y pone el foco precisamente en los supuestos que permiten a España mejorar su sostenibilidad. Los investigadores cuestionan varias de esas estimaciones y califican algunas de ellas de «muy optimistas».

La diferencia entre un sistema que avanza hacia la sostenibilidad y unas cuentas que empeoran se explica porque Fedea mide dos cosas diferentes. Por un lado está el saldo financiero, la diferencia entre los ingresos por cotizaciones y el gasto en pensiones de cada año. Por otro, los investigadores construyen un indicador más estructural que compara lo que un trabajador aporta durante su vida laboral con las prestaciones que recibirá una vez jubilado.

Y es en este segundo cálculo donde España obtiene su particular «aprobado». El indicador pasa de 1,34 puntos en 2022 a 0,90 en 2050: por encima de uno, las prestaciones esperadas superan las aportaciones realizadas; por debajo, el sistema entra teóricamente en terreno sostenible. El problema es que esta mejoría convivirá con un déficit del 2,7 % del PIB.

Fedea explica que el indicador no recoge de la misma manera el golpe que supondrá la jubilación de las numerosas generaciones del baby boom, mientras generaciones menos numerosas se incorporan al mercado laboral. De ahí que el sistema pueda avanzar hacia la sostenibilidad desde el punto de vista económico, financiero y actuarial y, al mismo tiempo, sufrir un deterioro de sus cuentas anuales.

Pero alcanzar ese 0,90 exige que se cumplan unas condiciones que los propios investigadores ponen en duda. En algunas de estas variables, Fedea considera que las estimaciones pueden estar sobrevalorando la mejora española.

La pensión inicial perderá 12,6 puntos

El primer pilar sobre el que descansa la mejora de la sostenibilidad es una fuerte reducción de la tasa de reemplazo, que relaciona la primera pensión con el salario. Según las proyecciones utilizadas por Fedea, esta tasa caerá en España del 77,2 % en 2022 al 64,6 % en 2050, un descenso de 12,6 puntos. Es la mayor reducción entre las cinco economías analizadas en detalle, por delante de Francia, con 7,2 puntos; Suecia, con 6,2; y Alemania, con 1,6.

El resultado sorprende a los propios investigadores porque las reformas aprobadas entre 2021 y 2023 «no actuaron de forma importante sobre el cálculo de la pensión inicial». La ficha española del Ageing Report atribuye la caída a que una proporción creciente de las nuevas pensiones quedará limitada por la pensión máxima, que aumentará 0,115 puntos por encima del IPC, mientras la base máxima de cotización crecerá de media 1,2 puntos por encima de los precios.

Fedea recuerda además que la caída prevista es menor que la contemplada en el Ageing Report anterior gracias a la supresión del factor de sostenibilidad. Aun así, considera llamativo que España registre un descenso mayor que países que sí han reformado el cálculo de la pensión inicial. «Podríamos estar, por tanto, ante un supuesto excesivamente optimista que favorece la sostenibilidad en el caso de España», comentan los autores.

El salto del empleo después de los 65

El segundo supuesto que impulsa la mejora española es una prolongación de la vida laboral. Las proyecciones contemplan que la tasa de actividad de los españoles de entre 65 y 74 años aumentará 12,4 puntos hasta 2050, el mayor incremento de toda la Unión Europea. Entre los 55 y los 64 años, el avance previsto alcanza otros 12 puntos.

«En el caso de España, los supuestos adoptados para estimar los efectos del cambio en el esquema bonus-malus se podrían calificar como muy optimistas», señalan los investigadores, que consideran «probablemente excesivos» los aumentos previstos de la actividad entre los trabajadores mayores y creen que pueden estar sobreestimando la edad efectiva de jubilación.

Salvo Francia, Alemania, Países Bajos y Suecia contemplan mayores aumentos de la edad legal de jubilación que España hasta 2050 y, sin embargo, proyectan incrementos menores de la edad efectiva de retiro y de la actividad de los trabajadores mayores. Preguntado precisamente por El Debate sobre cuál de los supuestos considera más difícil de cumplir, Enrique Devesa, uno de los autores del estudio, reconoce que el de la tasa de actividad es «el más difícil de creer».

Más ingresos

La tercera pata de la mejora está en los ingresos. Fedea concluye que España ha orientado sus últimas reformas, en mayor medida que otros países, a reforzar los recursos destinados a financiar las pensiones. Entre las medidas adoptadas figuran el Mecanismo de Equidad Intergeneracional, la cuota de solidaridad, el incremento de las bases máximas y las transferencias del Estado.

El tipo efectivo de financiación utilizado por los investigadores pasa del 26,7 % en 2022 al 32,6 % en 2050, un aumento de casi seis puntos. España registra el mayor incremento entre las cinco economías analizadas en detalle, por delante de Países Bajos, Alemania, Suecia y Francia.

Esta cifra, sin embargo, no puede interpretarse como un aumento de seis puntos de las cotizaciones pagadas por empresas y trabajadores. Devesa explica a El Debate que el tipo implícito utilizado en el cálculo incluye también las transferencias del Estado a la Seguridad Social y que el Ageing Report «no desglosa cómo para poder saberlo». «Aparte de aumentar cotizaciones, también se espera un aumento importante de las transferencias a la Seguridad Social», señala el investigador.

Por separado, las proyecciones sí contemplan que los ingresos por cotizaciones aumenten 1,7 puntos de PIB hasta 2050, el segundo mayor incremento de la UE después de Chipre. El refuerzo de los ingresos permitirá amortiguar parte del deterioro, pero no evitará que el saldo pase del -0,2 % al -2,7 % del PIB.

«Supuestos excesivamente optimistas»

Las reservas de Fedea no invalidan por completo la mejora proyectada, pero sí condicionan su alcance. Los propios autores concluyen que España estaría avanzando hacia una mayor sostenibilidad gracias a reformas que califican de «exitosas, aunque arriesgadas», como el refuerzo de los ingresos y el recurso normalizado a transferencias del Estado, pero también gracias a «supuestos excesivamente optimistas» sobre la jubilación anticipada y demorada y la evolución de la pensión máxima.

Devesa va un paso más allá. Entiende que resulta «muy razonable» interpretar que el «aprobado» de Bruselas depende de unas hipótesis especialmente favorables y que el resultado empeoraría si finalmente no llegan a cumplirse.

Y todo ello parte del escenario favorable. Incluso si las previsiones terminan cumpliéndose, España llegará a 2050 con un déficit de las pensiones equivalente al 2,7 % del PIB, frente al 0,2 % de 2022. El sistema podrá haber mejorado su sostenibilidad estructural; su agujero anual, mientras tanto, se habrá multiplicado por trece.

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