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Sede de la Administración de Hacienda francesa, en París.

Sede de la Administración de Hacienda francesa, en París.Getty Images

Francia entra en zona de riesgo con su prima de riesgo en niveles de 2012

El país tendrá que colocar un récord de 340.000 millones de deuda en 2027 mientras el aumento de los intereses estrecha su margen presupuestario

Francia ha entrado en aguas pantanosas. La prima de riesgo gala se disparó este miércoles hasta los 127,15 puntos básicos, un nivel que no se había visto desde 2012. En apenas nueve meses, el sobrecoste que los inversores exigen a París frente al bono alemán ha aumentado cerca de 80 puntos básicos, encareciendo la financiación de un país cuya deuda alcanza ya el 119 % del PIB.

El problema no es solo el diferencial, sino la velocidad a la que ha llegado. A finales de agosto, Barclays consideraba improbable que el diferencial entre el bono francés y el alemán superase siquiera los 100 puntos básicos este año. A finales de septiembre ya había dejado ampliamente atrás ese nivel, mientras la rentabilidad de la deuda francesa a diez años alcanzaba máximos desde 2008.

Recientemente, la gestora francesa Ofi Invest AM –con cerca de 200.000 millones de euros en cartera– establecía tres posibles escenarios para la deuda gala. El favorable situaba la prima entre 65 y 80 puntos básicos; el central, entre 80 y 100; y reservaba la horquilla de entre 120 y 150 puntos para un escenario de tensión caracterizado por un deterioro de la credibilidad fiscal, dificultades para aprobar unas cuentas convincentes, posibles rebajas de la calificación crediticia y tensiones con el marco fiscal europeo. Se ha cumplido el peor de los escenarios.

«No supone una crisis de financiación. El mercado se ha vuelto más exigente», explica Christophe Herpet, director de inversiones de Ofi Invest AM, que considera que los inversores están incorporando al precio de la deuda no solo la capacidad de Francia para seguir financiándose, sino también la credibilidad política que respalda su trayectoria fiscal.

Detrás del castigo del mercado se encuentra el deterioro de las cuentas públicas francesas y la incertidumbre sobre la capacidad política para corregirlo. La deuda alcanzó en el segundo trimestre los 3,59 billones de euros, equivalentes al 119 % del PIB, uno de los niveles más altos de su historia. El Gobierno prevé además cerrar 2026 con un déficit del 5,4 % y pretende reducirlo al 5 % el próximo ejercicio.

En esta tesitura, Francia tendrá que acudir masivamente a los mercados cuando estos comienzan a exigirle una rentabilidad mayor. La Agencia France Trésor prevé emitir en 2027 un récord de 340.000 millones de euros en deuda a medio y largo plazo, 30.000 millones más que este año, coincidiendo además con un aumento de los vencimientos de títulos emitidos durante la pandemia y la crisis energética.

El tipo medio ponderado al que Francia ha colocado su deuda a medio y largo plazo durante 2026 ha aumentado hasta el 3,55 %, frente al 3,14 % del pasado año. La factura presupuestaria de los intereses alcanzará previsiblemente los 62.600 millones este ejercicio y aumentará hasta 72.900 millones en 2027, según las estimaciones del Tesoro francés.

La subida de los tipos no se traslada de golpe a toda la deuda acumulada, sino conforme vencen los títulos antiguos y tienen que ser sustituidos por otros nuevos. Esto concede tiempo a Francia, pero también convierte la persistencia de las actuales rentabilidades en un problema para las cuentas públicas.

Ofi Invest advierte además de que el deterioro puede terminar extendiéndose más allá del Estado. Los bancos franceses habían cubierto ya a finales de junio el 85 % de sus necesidades de financiación mediante bonos para este año, lo que les proporciona protección a corto plazo. Sin embargo, si se mantienen estos niveles de prima de riesgo, esto acabará aumentando sus costes de financiación y perjudicando sus valoraciones. Las empresas tampoco quedarían completamente al margen si el aumento del coste del capital se prolonga.

El presupuesto, a examen

La siguiente prueba llegará con los Presupuestos de 2027. El Ejecutivo de Sébastien Lecornu pretende aplicar un ajuste de 54.000 millones de euros mediante una combinación de contención del gasto y medidas tributarias para intentar reconducir el déficit, pero deberá sacar las cuentas adelante en una Asamblea Nacional profundamente fragmentada y a pocos meses de las elecciones presidenciales.

Los inversores no se fijarán únicamente en el tamaño del ajuste. Ofi Invest considera que el presupuesto será juzgado sobre todo por su capacidad de ejecución, el volumen de ahorro que realmente pueda materializarse y su compatibilidad con las reglas fiscales europeas. La gestora resume la posición del mercado con una máxima: resulta preferible una trayectoria de ajuste modesta pero viable que otra más ambiciosa que resulte políticamente imposible de cumplir.

El propio gobernador del Banco de Francia, Emmanuel Moulin, ha advertido además de que París no debería confiar en que el Banco Central Europeo acuda en su auxilio. Francia continúa financiándose con normalidad en los mercados, pero el aumento progresivo de los intereses amenaza con estrechar cada vez más el margen presupuestario del Estado.

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