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Un viajero coge un tren en la Estación Puerta de Atocha-Almudena Grandes.

Un viajero coge un tren en la Estación Puerta de Atocha-Almudena Grandes.Europa Press

Renfe adjudica a Siemens el macroconcurso de 1.218 millones para trenes de alta velocidad

La compañía alemana suministrará 30 trenes capaces de alcanzar los 350 km/h a través de un licitación que dejó fuera a la recién rescatada Talgo

Renfe ha adjudicado a la alemana Siemens un contrato de 1.218 millones de euros para fabricar 30 nuevos trenes de alta velocidad, ampliables a otros diez, tras imponerse a Hitachi. La adjudicación culmina un procedimiento del que ya habían quedado fuera Talgo y CAF, los dos principales fabricantes españoles, pese a que el Congreso había reclamado revisar las condiciones de la licitación para facilitar su participación.

La operadora pública ha elegido el modelo Velaro Novo de Siemens frente a la propuesta de Hitachi, los dos únicos fabricantes que permanecían en la carrera. Los nuevos convoyes estarán preparados para alcanzar los 350 kilómetros por hora y dispondrán de 520 plazas, con mejoras de accesibilidad, confort y eficiencia energética.

El importe adjudicado es inferior al presupuesto base de licitación, que ascendía a 1.362,5 millones de euros sin IVA. En concreto, la oferta de Siemens supone una reducción de 144,5 millones, equivalente al 10,6 %. El contrato incluye los 30 trenes y los elementos necesarios para su mantenimiento, mientras que Renfe mantiene la opción de adquirir otras diez unidades.

La compañía alemana también ha mejorado los plazos previstos inicialmente. Las primeras cinco unidades deberán entregarse antes de 40 meses y la totalidad del pedido estará disponible en 62 meses, frente al máximo de 78 meses establecido en la licitación.

La adjudicación supone un nuevo revés para Talgo, inmersa en un proceso de reestructuración financiera e industrial. En diciembre de 2025, la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) ejecutó su entrada en la compañía mediante una ampliación de capital de 45 millones de euros y la suscripción de otros 30 millones en bonos convertibles. La operación otorgó al Estado una participación cercana al 7,8 %.

El plan de reestructuración también incluyó la entrada del consorcio vasco encabezado por Sidenor, una financiación sindicada de hasta 770 millones de euros y una línea de avales de 500 millones, ambas operaciones con garantías parciales de Cesce.

El ministro de Transportes, Óscar Puente, defendió este lunes la intervención pública en Talgo, pero restó importancia a su ausencia en la licitación de Renfe. Preguntado durante su intervención en el Foro de Nueva Economía, aseguró que «que al final Talgo haya concurrido o no a este concurso no es relevante».

Puente explicó que la entrada del Estado en el fabricante respondía principalmente a motivos de seguridad nacional, después de que el Gobierno vetara la oferta pública de adquisición presentada por el grupo húngaro Magyar Vagon.

Según el ministro, detrás de aquella operación se encontraban capital ruso e intereses del Gobierno de Moscú. «Creíamos que no era razonable dejar una empresa estratégica española –no solo por su valor, sino por su simbolismo– en manos del Gobierno ruso, aunque fuera indirectamente», afirmó.

El titular de Transportes también justificó las exigencias del concurso por la necesidad de incorporar nuevos trenes cuanto antes. «Es verdad que el concurso no lleva la vitola de urgencia ni emergencia, pero en el fondo lo es: necesitamos unos trenes cuanto antes», aseguró.

El Congreso pidió una revisión

La Comisión de Transportes del Congreso aprobó hace un mes una proposición no de ley del PP que reclamaba reformular los requisitos técnicos de la licitación para facilitar la participación de fabricantes con capacidad industrial en España.

La iniciativa, respaldada por Vox y ERC, con la abstención de Junts y BNG y el rechazo de PSOE y Sumar, cuestionaba la combinación de exigencias técnicas, homologaciones y plazos de entrega que había reducido la concurrencia a Siemens y Hitachi.

El PP también pidió al Gobierno que justificara la necesidad de adquirir trenes capaces de alcanzar los 350 kilómetros por hora cuando la infraestructura ferroviaria española todavía no está preparada para explotar comercialmente esa velocidad en las condiciones previstas.

La propuesta instaba a revisar la continuidad del procedimiento y, si concurrían las causas legales necesarias, convocar una nueva licitación. Sin embargo, Renfe ha mantenido las condiciones y ha resuelto finalmente el concurso a favor de Siemens.

Los nuevos trenes de Siemens

Los 30 Velaro Novo adjudicados tendrán siete coches y capacidad para 520 pasajeros, distribuidos entre 404 plazas de clase Turista y 116 de Preferente. Incorporarán butacas orientables en el sentido de la marcha, conexiones eléctricas y USB, mayor espacio para equipajes y bicicletas y zonas adaptadas para personas con movilidad reducida.

Según Renfe, el diseño más ligero y las mejoras aerodinámicas permitirán reducir el consumo energético y el ruido. Los trenes también incorporarán sistemas de mantenimiento predictivo y diagnóstico remoto para anticipar averías y mejorar su disponibilidad.

Una de las novedades será el sistema Last Mile, que utiliza baterías de alta capacidad para permitir el desplazamiento del convoy en determinadas situaciones de incidencia, reduciendo la necesidad de recurrir inmediatamente a locomotoras de rescate.

La compra permitirá sustituir parte de los trenes más antiguos de Renfe, algunos de los cuales llevan en servicio desde la inauguración del AVE Madrid-Sevilla en 1992. La compañía pretende aumentar su oferta de plazas y reforzar su posición en un mercado de alta velocidad en el que compite con Iryo y Ouigo.

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