Fundado en 1910

Dos trenes de alta velocidad, uno de Renfe y otro de Iryo, han colisionado a primera hora de este miércoles a la altura de la estación de Urda (Toledo)EP

«Todo va peor»: las cifras que ponen en cuestión el estado del ferrocarril español

El análisis, elaborado por el Instituto Juan de Mariana, explora el desempeño de nuestras infraestructuras, al mismo tiempo que detalla el deterioro en áreas como la sanidad, la justicia y la seguridad. Todo ello con récord de recaudación de impuestos

La catástrofe de este miércoles en Urda (Toledo) –que ha dejado al menos 69 muertos– tras el choque de un tren de alta velocidad (AVE) y otro de la compañía Iryo ha sacado a la luz, de nuevo, las distintas deficiencias del sistema ferroviario español.

En líneas generales, la realidad es que el nivel de vida del ciudadano medio español se ha empobrecido significativamente en los últimos ocho años. Esta es una de las conclusiones de un reciente análisis titulado Todo funciona peor, elaborado por los analistas económicos Manuel Llamas Fraga y Diego Sánchez de la Cruz, del Instituto Juan de Mariana, a partir de datos de organismos como la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), Renfe, el Ministerio de Sanidad, el Ministerio de Educación, la OCDE, el CGPJ, el Ministerio del Interior y Funcas, entre otros.

En el texto, en el que se analiza el declive de las infraestructuras –además de áreas como la sanidad, educación, justicia y seguridad–, los autores ponen de manifiesto una única premisa: «Pagamos más impuestos que nunca, pero todo funciona peor».

Esta conclusión no se basa en un juicio u opinión, sino en el único aspecto verificable: los datos. Los autores sostienen que desde 2018 se han aprobado más de 140 subidas de impuestos y cotizaciones, con un gasto sanitario y educativo que se ha incrementado hasta en un 43 % y 40 %, respectivamente: «A cambio, España tiene una red ferroviaria que acumula un sinfín de accidentes y 115 muertos en los dos grandes accidentes de los diez últimos meses».

Miembros de la Guardia Civil ayudan a los supervivientes al accidente de los dos trenes de alta velocidadEFE

A pesar de que las tragedias de Adamuz y Urda han monopolizado los problemas del sistema ferroviario, la realidad es que los accidentes se han convertido en algo demasiado común en nuestro territorio. Atendiendo a los datos de la CIAF, se registraron 97 accidentes en 2024, 57 más que en el año 2018. Por su parte, los descarrilamientos se triplicaron en estos seis años, pasando de 7 a 22.

El análisis de Llamas Fraga y Sánchez de la Cruz no solo hace referencia a los accidentes, sino también a algo tan básico como la puntualidad. Entre 2018 y 2026 se multiplicó hasta por siete el porcentaje de trenes de larga distancia que llegan con una hora o más de retraso: del 1,1 % al 8,1 %. Este dato se disparó tras Adamuz, con la consecuencia de que más del 8 % de los trenes de larga distancia de Renfe llegan a su destino con una hora o más de retraso. Todo esto, unido a la inseguridad lógica tras los errores registrados este 2026, ha provocado que, entre enero y abril de 2026, la alta velocidad transportara únicamente 11,06 millones de pasajeros, un 19,6 % menos que en el mismo periodo de 2025 e incluso menos que en 2024.

Instituto Juan de Mariana

Mientras la puntualidad se hundía, Renfe incrementó aún más el malestar recortando sus compromisos con los viajeros. Hasta el 30 de junio de 2024, devolvía el 50 % del billete por retrasos de más de 15 minutos y el 100 % por retrasos de más de 30. Desde el 1 de julio de 2024, sólo compensa a partir de los 60 minutos, y únicamente devuelve el billete íntegro si el retraso supera los 90. Esto fue, en palabras del propio Óscar Puente, una medida para evitar mayores compensaciones, que «suponían mermas muy importantes de ingresos».

datos inversión red ferroviariaInstituto Juan de Mariana

Más problemas; menos inversión

Todos estos datos tienen un nexo bastante claro: la inversión. A pesar de contar con una de las redes de transporte más extensas en el planeta –con más de 4.000 km de vías de alta velocidad, la segunda más grande del mundo– es uno de los países que menos dinero dedica a mantener su red ferroviaria. Atendiendo a los datos de Fundación BBVA y el Ivie, «la inversión bruta en infraestructuras públicas alcanzó en 2009 los 752 euros por habitante, en euros constantes de 2020, y en 2025 se situó en 265 euros, un 65 por ciento menos», de manera que las infraestructuras ferroviarias fueron la principal partida entre 2008 y 2011 y la que más se redujo en el ajuste posterior.

Esto no solo se nota en nuestro país, sino en todo el transporte comunitario. El Instituto de Estudios Económicos estima que España gasta en mantenimiento ferroviario unos 45,5 millones de euros por cada mil kilómetros de red, frente a una media de 80,6 millones en la Unión Europea, colocando a nuestro país a la cola del organismo comunitario que menos dedica a conservar su red ferroviaria.

datos inversión red ferroviariaInstituto Juan de Mariana

«Sea cual sea la causa inmediata del accidente de Urda, los datos dibujan un sistema que ha multiplicado su tráfico mientras se descapitalizaba, que ha recortado los derechos de los viajeros mientras empeoraba su servicio y cuyo gestor público, pese a las advertencias, no ha estado a la altura de la red que tiene encomendada», destacan los autores del estudio.

El estudio también hace especial hincapié en el estado de nuestras carreteras, con cerca de 34.000 kilómetros que necesitan reconstruirse urgentemente: «El Estado recauda casi 42.000 millones de los conductores y dedica menos de 3.000 a conservar la red. La inversión pública en infraestructuras sigue un 60 por ciento por debajo de 2009 y el stock de capital ha caído del 44,3 al 34,6 por ciento del PIB».