Efectivos de la UME trabajan en los vagones descarrilados en la zona del accidente ferroviario en Urda.
Los investigadores de Urda y Adamuz trabajan con cámaras prestadas y material obsoleto
Los sindicatos critican falta de personal, medios materiales y garantías de seguridad laboral que ya había sido denunciada antes de que se produjera la tragedia
La falta de medios de la nueva Autoridad Independiente de Investigación de Accidentes del Transporte (AITAT) resulta preocupante. Los investigadores encargados de esclarecer el accidente de Urda –que son los mismos que se encargaban hasta ahora de Adamuz– tuvieron que desplazarse al lugar de la tragedia con cámaras prestadas, material fotográfico obsoleto y sus pertenencias en una bolsa de supermercado.
Así lo han denunciado los sindicatos en dos documentos internos a los que ha tenido acceso El Debate, uno de ellos dirigido directamente al ministro de Transportes, Óscar Puente, el mismo día del accidente. En el escrito, los representantes de los trabajadores critican la falta de personal, medios materiales y garantías de seguridad laboral que ya había sido denunciada antes de que se produjera la tragedia.
La carta remitida a Puente el pasado 28 de octubre señala que, para desplazarse al escenario del accidente, los investigadores tuvieron que recurrir a «una videocámara y una cámara fotográfica obsoletas, compradas en 2010», prestadas por otras unidades. Según los autores, estos equipos no eran adecuados para documentar con el rigor y el detalle necesarios un siniestro de estas características. La denuncia añade que las trabajadoras acudieron al lugar de los hechos «con el EPI ya puesto y sus pertenencias en una bolsa ordinaria de supermercado».
Según denuncian, la AITAT dispone actualmente de solo tres investigadores de accidentes ferroviarios, una plantilla que consideran insuficiente para afrontar simultáneamente las investigaciones de Adamuz y Urda. De hecho, un segundo escrito, elaborado después del accidente, sostiene que la investigación de Urda ha recaído sobre «las mismas investigadoras encargadas del accidente de Adamuz». La escasez de efectivos habría llevado a investigadores especializados en accidentes aéreos y marítimos a ofrecerse voluntariamente para prestar apoyo a las dos profesionales desplazadas.
Durante la investigación de Adamuz, ya fue necesario incorporar investigadores de accidentes aéreos y marítimos, reduciendo los recursos disponibles en sus respectivas especialidades. La situación resulta especialmente delicada porque la AITAT, creada para sustituir a las anteriores comisiones de investigación de accidentes ferroviarios, aéreos y marítimos, debía disponer de una estructura propia y de medios suficientes para desarrollar sus funciones con independencia. Sin embargo, apenas tres meses después de su puesta en funcionamiento, los representantes sindicales describen una organización que todavía depende de recursos compartidos y soluciones improvisadas.
En la carta dirigida al ministro, revelan que los investigadores desplazados a Urda salieron sin la correspondiente comisión de servicios, una situación que podría ocasionar problemas con la cobertura de los seguros en caso de accidente. También advierte de que la AITAT carece de un servicio de prevención de riesgos laborales propio y de que continúa sin aclararse qué organismo debe asumir estas obligaciones desde que la autoridad comenzó a funcionar de manera independiente.
Según la misiva, la Dirección General de Organización e Inspección del Ministerio ha trasladado una consulta a la Abogacía del Estado para determinar si la prevención de riesgos sigue siendo responsabilidad de Transportes o corresponde ya a la AITAT. Mientras se resuelve esta cuestión, los representantes de los trabajadores señalan que no se han garantizado las evaluaciones de riesgos ni las medidas preventivas necesarias para el personal que trabaja sobre el terreno, en escenarios de especial complejidad como el de Urda.
Los sindicatos ya presentaron otra denuncia ante la Inspección de Trabajo y Seguridad Social, solicitando una actuación urgente que incluyera una visita al escenario del accidente de Urda y la comprobación de las condiciones de trabajo de las investigadoras. Este requerimiento se suma a al menos cuatro denuncias anteriores relacionadas con la seguridad y salud laboral de estos profesionales sobre las que no han recibido respuesta.
Recomendación de seguridad
Las dificultades de la AITAT no se limitan a la falta de medios. Como publicó El Debate, su presidente, Gonzalo Guillén, canceló una reunión del Consejo prevista para el pasado 30 de septiembre, en cuyo orden del día figuraba una propuesta de los investigadores para mejorar la detección de roturas de carril en las líneas de alta velocidad. Cuando se convocó nuevamente el Consejo, la recomendación había desaparecido del orden del día.
Los investigadores elaboraron un informe que advertía de que los sistemas actuales no garantizan que una fractura de la vía sea detectada a tiempo. De hecho, en aquel accidente el carril permaneció roto durante 22 horas sin que se advirtiera la incidencia. La propuesta ya había sido trasladada a la antigua Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), pero nunca llegó a aprobarse. Su entonces presidente, Iñaki Barrón, optó por enviar una carta al presidente de Adif, Luis Pedro Marco, alertando del problema.
La retirada de la recomendación ha provocado el malestar de las víctimas. Mario Samper, presidente de la Asociación Víctimas del Descarrilamiento de Adamuz, confirmó a El Debate que la reunión fue cancelada y que la propuesta quedó fuera de la siguiente convocatoria.